Fue campeón del mundo ante el Real Madrid, perdió todo en el corralito y hoy lucha por reinventarse

Integró el plantel más glorioso del Xeneize, tocó el cielo con las manos en Japón y años después sufrió un duro golpe económico que cambió su vida para siempre.

Integró el plantel más glorioso del Xeneize, tocó el cielo con las manos en Japón y años después sufrió un duro golpe económico que cambió su vida para siempre.

14 de Febrero de 2026 10:44

Por Redacción 0223

PARA 0223

Hablar de la época dorada de Boca Juniors es hablar de un equipo que marcó una era en el fútbol sudamericano. Bajo la conducción de Carlos Bianchi, el Xeneize conquistó América y el mundo con figuras como Martín Palermo, Juan Román Riquelme y un mediocampista peruano silencioso pero clave: José Pereda Maruyama. El “Chino” jugó entre 1998 y 2001 y fue parte del histórico plantel que venció al Real Madrid en la Intercontinental.

Pereda no siempre aparece en los flashes, pero fue una pieza táctica fundamental en ese mediocampo combativo y solidario. Disputó 72 partidos con la camiseta azul y oro, ganó dos Copas Libertadores y la recordada final en Japón ante el poderoso Madrid de los Galácticos. Aunque no convirtió goles, su despliegue, orden y versatilidad lo convirtieron en una rueda de auxilio permanente para el equipo.

Su historia comenzó mucho antes, en Alianza Lima, donde dio sus primeros pasos y se destacó rápidamente por su visión de juego. Luego se consolidó en Deportivo Municipal, lo que le abrió la puerta del salto más importante de su carrera: llegar a Boca en plena reconstrucción de un gigante que terminaría dominando el continente.

Sin embargo, no todo fue gloria. Durante su etapa en Argentina, Pereda sufrió de lleno el impacto del corralito de 2001. Las restricciones bancarias y la devaluación del peso pulverizaron gran parte de sus ahorros, obligándolo a regresar a Perú para reordenar su vida económica. Allí continuó su carrera en Universitario de Deportes y luego en Cienciano, donde colgó los botines.

Tras el retiro, el ex Boca se dedicó a la formación juvenil como coordinador en divisiones menores, apostando a transmitir su experiencia a nuevas generaciones. Pero la pandemia del Covid-19 en 2020 volvió a golpearlo: la crisis sanitaria lo dejó sin empleo y debió reinventarse para sostener a su familia y asegurar la educación de sus hijos.

La historia del “Chino” Pereda refleja el costado menos visible del fútbol profesional: el contraste entre la gloria deportiva y la fragilidad económica. Fue campeón del mundo con Boca, enfrentó a los mejores del planeta y escribió su nombre en una etapa inolvidable del club. Pero también conoció el impacto de una crisis financiera histórica y la incertidumbre post pandemia, demostrando que, incluso para quienes tocaron la cima, el partido de la vida nunca se termina de jugar.