Fue campeón en River, pasó por 10 clubes y hoy da clases de música
Integró el plantel campeón del Clausura 2002 en River, jugó en el exterior y en 2019 decidió retirarse para volver a su pueblo y dedicarse a la música y al fútbol formativo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
En la segunda etapa de Ramón Díaz como entrenador de River Plate, el club se consagró campeón del Torneo Clausura 2002 con un plantel repleto de figuras como Ariel Ortega, Andrés D’Alessandro, Esteban Cambiasso, Fernando Cavenaghi y Martín Cardetti. Dentro de ese grupo también estaba Juan Pablo Raponi, un mediocampista surgido de las inferiores que cumplía el sueño de cualquier pibe: debutar en Primera con la camiseta del Millonario.
Raponi hizo su estreno oficial en julio de 2001 y hasta se dio el lujo de jugar un Superclásico ante Boca en el Orange Bowl, con triunfo 2-1 para el conjunto de Núñez. En total disputó ocho partidos oficiales y sumó 169 minutos en cancha durante su ciclo en el primer equipo. Aunque su participación fue acotada, fue parte de un plantel campeón y vivió desde adentro uno de los ciclos más recordados del River de comienzos de siglo.
Tras su salida a fines de 2002, su carrera tomó un rumbo itinerante. Pasó por más de diez clubes, tanto en Argentina como en el exterior: defendió camisetas como Ferro, Emelec, U de Chile, Ponferradina y Oxford United, donde volvió a coincidir con Ramón Díaz. Su experiencia en el fútbol inglés no fue sencilla: reconoció que no logró adaptarse al ritmo y a las características del juego, aunque valoró el aprendizaje personal de vivir en otro país y enfrentar una cultura diferente.
Después de casi dos décadas como profesional, Raponi tomó una decisión que sorprendió a muchos. En 2019, tras su último paso por Desamparados de San Juan, colgó los botines y regresó a su Álvarez natal. Gracias a las inversiones realizadas durante su carrera, pudo organizar su vida fuera del fútbol profesional y reconectarse con una pasión que había quedado en pausa desde la adolescencia: la música.
Hoy divide su tiempo entre el fútbol formativo —dirige la categoría 2013 de Unión de Álvarez— y las clases de guitarra que brinda en escuelas de la zona. “La música puede cambiar a una persona”, explicó en distintas entrevistas, convencido de que el arte transmite valores como disciplina, paciencia y trabajo en equipo, los mismos que aprendió en el deporte de alto rendimiento.
Su historia es la de tantos futbolistas que no alcanzan la fama eterna, pero sí logran reinventarse. Campeón en River, trotamundos del ascenso y del exterior, Juan Pablo Raponi encontró en su pueblo y en la música una nueva forma de vivir la pasión que alguna vez empezó en una cancha y hoy continúa entre acordes y formativas.
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