El secreto mejor guardado de Mar del Plata, donde el arroyo se encuentra con el mar
El pequeño curso de agua natural está situado en la zona sur de la ciudad.
Por Redacción 0223
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El Arroyo Corrientes es uno de los pocos cursos de agua de Mar del Plata que aún no fue entubado. Pasa frente al serpentario de la zona sur y continúa su recorrido hasta desembocar en el mar, a la altura del camping El Alfar. En su tramo final, al cruzar la ruta, forma una pequeña cascada que sorprende a quienes se acercan. Es un rincón elegido por vecinos para compartir mates y disfrutar del paisaje.
Además de su valor escénico, el arroyo funciona como refugio de biodiversidad en medio del crecimiento urbano. Vegetación ribereña, aves y pequeños animales encuentran allí un corredor natural que resiste la expansión inmobiliaria. Caminar su tramo final permite dimensionar la importancia ambiental que conserva. Es un espacio que combina naturaleza y ciudad en pocos metros.
El recorrido oculto debajo de la ciudad
Mar del Plata está atravesada por 15 arroyos de diferente magnitud que forman un verdadero laberinto debajo de la superficie que transitamos a diario. Si bien son tres las cuencas estrellas y más populares de la ciudad: Del Barco, Las Chacras y El Cardalito, hacia el norte también se encuentra La Tapera, único con cauce de agua todo el año. Completan el laberinto hidráulico marplatense el arroyo Seco, Los Cueros, de los Patos, Santa Elena, Camet, Del Tigre, Chapadmalal, Lobería, Corrientes, Seco y Las Brusquitas.
Según detalla la Arquitecta y Docente en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (Faud) de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp) Claudia Cutrera en “Los arroyos invisibles bajo el suelo de Mar del Plata, una historia que pudo cambiar nuestro paisaje urbano”, cuando comenzaron a llegar los primeros habitantes a la zona, tuvieron en cuenta estos arroyos para sus actividades. “La zona de Mar del Plata estaba atravesada por cerca de diez cursos de agua. Ahora no nos damos cuenta porque están entubados, era un paisaje variado y con grandes ventajas para la producción”, sostiene.
De acuerdo al informe, en un comienzo el arroyo Las Chacras y su desembocadura eran entendidos solamente como un paisaje productivo. Mucho tiempo después empezó a verse como un paisaje vinculado al ocio o la recreación, tuvieron que pasar muchos años para ese reconocimiento.
Si bien Mar del Plata es recordada como la ciudad de veraneo por excelencia, tardó un tiempo en conseguir llenar sus playas de turistas y obtener su reconocimiento como paisaje de ocio. “Durante un tiempo convivieron, con cierto grado de conflicto, las actividades productivas y las del ocio, sobre todo de las clases altas que venían de Buenos Aires. El arroyo al aire libre era percibido por esas clases y sus mandatarios locales más como una molestia para el tránsito y una fuente de malos olores que como una posible ventaja paisajística. En principio, era poco agradable, estaba prácticamente encajonado entre barrancas desparejas“, asegura la docente.
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