Profunda tristeza por la muerte del fundador de la famosa churrería El Topo: "Un trabajador incansable"
La empresa informó que el local de Necochea permanecerá cerrado por lo que resta del verano y se despidió en redes sociales.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Este domingo, en Necochea, murió Juan Carlos “Cacho” Elías, cofundador de los famosos churros El Topo, que se convirtieron en una parada obligada en las vacaciones en la Costa Atlántica, con filas tanto los días de sol como los de lluvia, y de madrugada, a la salida de los boliches.
Elías tenía 85 años y la noticia de su fallecimiento fue anunciada por la empresa a través de una publicación en su cuenta de Instagram.
“Juan Carlos, Cacho, el Ruso. El de las ideas locas, el carismático. Un trabajador incansable. El que cuando te aconsejaba sobre el trabajo te hablaba en tercera persona. Hoy se fue a las 3 am. Ya debe estar contando sus miles de anécdotas en donde quiera que esté. Un gran abrazo a Betty, su compañera de toda la vida, sus hijas y nietos y nietas. Gracias por todo Cacho!”, escribió la compañía en el mensaje de despedida que subió a la red social.
Y agregó que, como parte del duelo, la firma decidió que la tradicional “madriguera de la 83” permanecerá cerrada en lo que queda del verano.
Elías fue impulsor del crecimiento de la marca desde fines de los años ’60. Luego de intentos fallidos por instalar churrerías en la Ciudad de Buenos Aires, fue en el verano de 1968 cuando “Cacho” y su amigo Hugo decidieron apostar por una localidad que aún no figuraba en el mapa gastronómico: Villa Gesell. Se instalaron en la peatonal 110 y con máquinas traídas de Capital Federal abrieron la primera fábrica.
Ahí encontraron el local más barato para ubicar la planta. Llamaron a un letrista para pintar la vidriera (no eran épocas de ploters ni vinilos), que les recomendó ponerle un nombre y así surgió El Topo por Gigio, ya que estaba de moda apodar negocios como personajes de la televisión. Para llamar la atención, los socios decidieron que el cartel con la palabra 'churros' debía estar al revés, así la gente se detendría a leerlo.
Al año siguiente, en 1969, el emprendimiento se instaló en Necochea. Fue entonces cuando se inauguró la sucursal en la calle 83, que con el tiempo se transformó en una cita habitual de cada temporada.
Hugo gerenció la de Gesell y “Cacho” la de Necochea. Hugo confiaba en el crecimiento de Gesell y Cacho en el de Necochea, por lo que cada uno se quedó con cada local y conservaron solo la sociedad en la propiedad de la marca, respetando las fórmulas de elaboración de los productos y la calidad de ellos.
En 2009, la segunda generación expandió la presencia a Capital Federal. La primera sucursal abrió en Palermo. Les siguieron otras en Mar Azul, Pinamar, Bahía Blanca y Monte Hermoso, y más tarde se sumó la tercera generación, que llevó la marca a otros puntos del país, como Bariloche.
El Topo no tiene franquicias, sino que los locales los manejan distintos miembros de la familia, que decidieron desembarcar en distintas zonas de la Argentina.
En 2022, abrió el primer local libre de gluten y apto para celíacos en Belgrano con los mismos precios que los churros convencionales, y luego sumaron opciones veganas por la alta demanda.
Asimismo, en distintos locales, la marca ofrece gustos dulces y salados. Más allá de los clásicos rellenos, tiene otros especiales como roquefort, leberwurst, palta y el sabor furor de los últimos meses: chocolate Dubái.
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