Terrible: al menos 45 despidos y 70 suspensiones en una planta histórica
Desde el sector laboral denuncian que se trata de “despidos encubiertos”.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Un conflicto laboral sacude a Newsan-Siam, con la confirmación de 45 despidos y 70 suspensiones en sus plantas ubicadas en Monte Chingolo y Avellaneda, en el sur del conurbano bonaerense. Del total de despidos, 30 corresponden a trabajadores de Monte Chingolo y 15 a la planta de Avellaneda.
La empresa aplicó la finalización de contratos a plazo fijo, aunque desde el sector laboral denuncian que se trata de “despidos encubiertos”, ya que muchos de los afectados cuentan con más de un año de antigüedad, tiempo suficiente para haber sido incorporados como personal permanente.
Además, 70 empleados permanecen suspendidos, lo que representa casi la mitad del plantel estable estimado en 150 trabajadores en ambas plantas. Estas suspensiones rotativas se implementan desde octubre de 2024 y, tras el receso vacacional en enero, se impidió el ingreso a varios operarios.
Desde la compañía argumentan que estas medidas responden a una caída en el consumo y a un exceso de stock, especialmente de motos, que acumula inventario equivalente a seis meses de ventas. Los directivos anticiparon que podrían producirse nuevas desvinculaciones luego de febrero.
Los trabajadores y delegados gremiales rechazan estos argumentos y niegan la existencia de una crisis financiera. Consideran que la finalización de contratos es una estrategia especulativa vinculada al actual debate parlamentario sobre la reforma laboral.
Como respaldo, mencionan un informe de Moody’s Local de septiembre de 2025 que describe a Newsan como una empresa competitiva, con bajo endeudamiento y una posición financiera sólida.
En el ámbito gremial, la UOM Avellaneda logró un acuerdo transitorio para mantener los puestos de trabajo hasta fines de febrero, aunque no hay certezas sobre la continuidad laboral a partir de marzo.
La situación genera preocupación por su impacto social, sobre todo entre operarios con enfermedades laborales crónicas y familias con hijos con discapacidad, quienes podrían perder la cobertura de la obra social en caso de quedar desvinculados.
Este conflicto se desarrolla en un contexto político sensible, coincidiendo con el tratamiento parlamentario de la reforma laboral, lo que aumenta la tensión en un escenario ya marcado por la paralización parcial de la actividad y la incertidumbre sobre el futuro de las plantas.
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