“La mataron para ocultar un abuso sexual”: condena para uno de los casos más aberrantes

Los dos acusados fueron sentenciados por matar a la adolescente de 17 años en febrero de 2024.

El caso de Zoe trascendió San Luis y resonó en todo el país.

7 de Febrero de 2026 09:36

Por Redacción 0223

PARA 0223

La justicia de San Luis dictó prisión perpetua para Ricardo Adrián Rodríguez y Leandro Joel Oses, responsables del femicidio de Zoe Pérez, una adolescente de 17 años asesinada en febrero de 2024. El tribunal halló probado que la joven fue asesinada para encubrir un abuso sexual previo, bajo la figura legal de homicidio criminis causa en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, con agravantes por saña y aprovechamiento de la vulnerabilidad de la víctima.

Durante el juicio, la fiscalía presentó diversas pruebas y testimonios que reconstruyeron los hechos. Se detalló que Zoe intentó defenderse y escapar, pero fue inmovilizada y asfixiada por ambos hombres, quienes eran considerados sus amigos. El fiscal Fernando Rodríguez subrayó que “la violencia de género quedó demostrada por las lesiones” y que el homicidio fue cometido para ocultar el abuso sexual.

El crimen ocurrió en la madrugada del 20 de febrero de 2024. Zoe salió de su casa para asistir a un partido de vóley con amigos y se cruzó con Rodríguez y Oses. Tras pasar un rato en una plaza, se dirigieron a la vivienda de Rodríguez, donde la adolescente fue agredida sexualmente. Ante su resistencia, los agresores decidieron asesinarla. La joven fue golpeada y torturada, falleciendo por asfixia mecánica al ser estrangulada con un cordón atado entre una heladera y la mesa del comedor.

Tras el asesinato, los responsables intentaron encubrir el delito. Rodríguez trasladó el cuerpo a una cama y, cuando el hermano de Zoe fue a buscarla preocupado por su ausencia, mintió asegurando que ella ya se había ido. Más tarde, ante la presión de la familia y la policía, fingió haber encontrado el cuerpo con cortes en su habitación, intentando desviar la investigación.

Sin embargo, las cámaras de seguridad que captaron a Zoe entrando a la casa y nunca saliendo, junto con las huellas genéticas encontradas en la escena del crimen, desmontaron la coartada de los acusados y permitieron esclarecer el caso.