Sabías que en Mar del Plata hay un puente que oculta un lago desaparecido
En 1972, las autoridades decidieron rellenar el espejo de agua para garantizar la salubridad de los vecinos de la zona. Conocé la historia del primer barrio forestal de Mar del Plata.
Por Redacción 0223
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Decir que en Mar del Plata hubo en algun momento un barrio circular que se formó a orillas de un lago resulta algo impensado. Pero es real, el hoy denominado Bosque Alegre delimitado por la avenida Juan B Justo, Reforma Universitaria, Heguilor y avenida Jara fue, en un comienzo un barrio “redondo” con un lago en el centro que marcaba el pulso de la vida diaria de la zona.
La historia de Bosque Alegre se remonta a 1943 cuando, en vistas del avance urbanístico y poblacional de Mar del Plata se proyectó la creación del barrio Parque Cincuentenario, el primero de estas características en Mar del Plata que tenía como finalidad expandir la zona urbana de la ciudad con un barrio particularmente pintoresco que en un principio contemplaría una decena de viviendas.
Un año más tarde, la sociedad Davoz SRL proyectó y urbanizó el denominado Bosque Alegre. El nombre Davoz corresponde a las iniciales de los cinco socios de la firma. “El barrio estaba emplazado en una zona todavía rural en ese entonces, luego se convirtió en zona industrial y Bosque Alegre quedó asfixiado”, explica el periodista Pablo Junco.
La propuesta era innovadora: el barrio presentaba una traza con calles curvas y la construcción del ejido giraba en torno a un lago artificial que era, en realidad alimentedo por un brazo del arroyo del Tigre, uno de los cursos de agua que fue entubado para dar paso a la urbanización de la ciudad.
Aromos, Olmos, Pinos, Sauces, Cedros, Álamos, Robles, Ombúes,Cipreses, Eucaliptos, Nogales, Pinos,Caldenes, Algarrobos y Casuarinas parece un listado botánico, Sin embargo fueron los nombres que se le dieron a las calles del barrio.
Entre los principales atractivos estaba el puente, obviamente el lago, la vegetación frondosa, presencia de cisnes y un espacio destinado a la pesca de pejereyes que habían sido implantados en el espejo de agua.
El barrio, que en un principio se llamó Cincuentenario, fue considerado como uno de innovacion urbana y fue mutando con el correr del tiempo. Es que, para mantener el atractivo del lugar, los primeros vecinos llevaron una bomba que mantenía limpia el agua, pero luego de tres décadas dejó de funcionar y nadie la reparó.
Fue así como aquel espejo de agua lleno de peces, patos y cisnes se convirtió en un pantano y desde el puente (del que aún se conserva su estructura) dejaron de verse peces coloridos y en su lugar el barro y los mosquitos ganaron terreno, convirtiéndose en una molestia.
Así, en 1972 los vecinos del lugar decidieron, ante el evidente peligro para la salubridad, rellenarlo y, en el lugar emplazar la “Plaza del Lago” que hoy, además de juegos tradicionales y una ermita, cuenta con un sector apto para realizar actividad física y juegos adaptados.
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