A 50 años del golpe: el impacto económico de la dictadura en la Provincia de Buenos Aires

La Gerencia de Estudios Económicos y la Cátedra Jauretche analizaron las consecuencias del modelo político, económico y social impuesto por la dictadura militar.

La llamada “valorización financiera” desplazó al desarrollo industrial como eje central.

25 de Marzo de 2026 13:30

Por Redacción 0223

PARA 0223

Al cumplirse el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Gerencia de Estudios Económicos y la Cátedra Jauretche presentaron una producción especial que reconstruye, desde una mirada histórica y económica, las consecuencias del modelo implementado durante la última dictadura cívico-militar. El informe aborda sus efectos tanto a nivel nacional como en la Provincia de Buenos Aires y en el Banco Provincia.

Según el documento, el golpe de 1976 dio inicio a un proyecto integral que combinó el terrorismo de Estado con profundas transformaciones en el funcionamiento del sistema económico. En ese marco, la llamada “valorización financiera” desplazó al desarrollo industrial como eje central, generando un fuerte endeudamiento externo, un proceso de desindustrialización y una marcada redistribución regresiva del ingreso.

Entre 1976 y 1982, la deuda externa argentina se multiplicó casi por seis: pasó de 8.200 millones de dólares a 45.000 millones, lo que representa un incremento del 449%. Cerca de un tercio de ese total correspondió a deuda privada, que creció con rapidez durante esos años.

El impacto también alcanzó al Banco Provincia: durante ese período, la deuda en moneda extranjera de la banca pública bonaerense llegó a representar el 7% de la deuda externa nacional, mientras que su relación con el patrimonio neto se elevó del 30% al 240% hacia 1980. En ese contexto, la entidad abrió filiales en el exterior para captar financiamiento en divisas, en línea con la estrategia de endeudamiento de empresas públicas.

En esas sucursales, los depósitos en moneda extranjera alcanzaron el 20% de los pasivos externos del banco. Sin embargo, tras la crisis financiera de 1980, la institución debió ser asistida por la Provincia de Buenos Aires y suspendió de forma temporal el otorgamiento de nuevos créditos.

A nivel provincial, el informe señala un fuerte deterioro del entramado productivo. La apertura económica y el sesgo hacia la especulación financiera incentivaron la fuga de capitales y desalentaron la inversión industrial. En la Provincia de Buenos Aires, estas tendencias se profundizaron con cambios en la orientación del crédito, que favorecieron al sector primario en detrimento de la industria.

Como consecuencia, la producción industrial bonaerense cayó un 11% entre 1980 y 1981. Además, el sector manufacturero —que en 1974 representaba casi la mitad del PBI provincial— pasó a poco más de un tercio apenas tres años después.

El informe también destaca que estas transformaciones fueron posibles gracias al disciplinamiento social impuesto por la dictadura. La desaparición de dirigentes sindicales, la persecución laboral y la intervención de organizaciones gremiales, junto con la instalación de centros clandestinos de detención en ámbitos productivos, consolidaron un escenario favorable al capital en detrimento del trabajo.

En términos de distribución del ingreso, entre 1974 y 1982 la participación de los salarios cayó del 45% al 22%. Asimismo, la cantidad de horas necesarias para cubrir necesidades básicas se triplicó, pasando de seis a dieciocho horas.

El documento concluye que la dictadura configuró un proyecto económico y social que reorientó el rol del Estado hacia la valorización financiera, en detrimento de la producción. Según el análisis, se trató de un modelo excluyente cuyas consecuencias aún impactan en la democracia argentina.

En ese sentido, subraya la importancia de recuperar históricamente este proceso para comprender los desafíos actuales y reafirmar el compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia.