Era el boliche más exclusivo de Mar del Plata, fue demolido y hoy quedó en ruinas
El lugar se acabó convirtiendo en un foco concreto de inseguridad en la zona.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Lo que supo ser el epicentro de las noches más glamorosas de la avenida Constitución hoy es un terreno baldío que genera miedo entre los vecinos. El mítico boliche Chocolate, donde miles de marplatenses y turistas vivieron veranos inolvidables en los 90, fue reducida a escombros tras una promesa de modernización que nunca llegó luego de dos décadas de vigencia. En 2021 se anunció un megaemprendimiento residencial que cambiaría la zona, pero la obra quedó abandonada y el proyecto en Mar del Plata es solo un recuerdo amargo.
Qué hay hoy en donde estaba el boliche Chocolate
Cinco años después de aquel anuncio monumental, la manzana ubicada entre Libres del Sud y Esquiú se transformó en un foco de inseguridad e insalubridad. Las familias que esperaban ver un complejo de lujo ahora conviven con estructuras descartadas, pastizales altos y un alambrado perimetral que apenas contiene el deterioro. Los residentes de las cuadras linderas denuncian que la firma constructora se retiró sin dar explicaciones, dejando un pozo gigante que afea una zona comercial que no para de crecer.
La preocupación vecinal aumenta al caer el sol, ya que el predio abandonado se convirtió en un refugio para personas que ingresan ilegalmente a prender fuego o merodear. Lo que se vendió como un desarrollo que marcaría un antes y un después en la avenida del ruido es, en la actualidad, un peligro real para quienes transitan por la vereda. El contraste entre las fotos de las noches doradas de la discoteca y el estado actual de la esquina es un golpe directo a la identidad del barrio.
Donde antes brillaban las luces y el desfilar de autos importados, ahora solo quedan restos de una demolición que borró parte de la historia grande de la ciudad. La desilusión de quienes compraron unidades de pozo se suma al enojo de los comerciantes que ven cómo esta esquina estratégica degrada el entorno urbano. Mientras nadie se hace cargo del desastre, el fantasma de lo que fue Chocolate sigue ahí.
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