8M 2026: "El reparto del cuidado sigue siendo muy desigual y eso impacta en la carrera científica de las mujeres"

En el marco de una nueva conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras hablamos con la investigadora científica marplatense Inés Pérez para reflexionar sobre el lugar de las mujeres en la ciencia y las deudas pendientes para la igualdad.

8M: diálogo con la investigadora científica marplatense Inés Pérez.

8 de Marzo de 2026 14:48

Por Redacción 0223

PARA 0223

En el marco de una nueva conmemoración del 8M, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, desde 0223 hablamos con la doctora en Ciencias Sociales y Humanas e investigadora científica Inés Pérez, quien integra el grupo de Estudios sobre Familia, Género y Subjetividades de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

En el sistema científico argentino, cada vez son más las mujeres que eligen la investigación como camino profesional. Sin embargo, las desigualdades estructurales, las tareas de cuidado y el contexto de desfinanciamiento feroz a la ciencia siguen planteando complicaciones significativas: “La investigación es un trabajo hermoso, que lleva mucho tiempo y esfuerzo, pero que vale la pena. Necesitamos miradas diversas para contribuir a construir una sociedad menos desigual”.

La historia de Inés en la investigación científica empezó por curiosidad, pero también por oportunidades concretas: “Mi recorrido estuvo marcado por el apoyo de un grupo de investigación, de mi director de tesis y de la universidad pública. Sobre todo, estuvo marcado por la posibilidad de tener becas de investigación, que me permitieron pensar que era una opción posible”.

Gracias a ese acompañamiento pudo dedicarse tiempo completo a su formación y a una tesis doctoral, que es un proceso muy exigente: “Hacer un doctorado es algo muy difícil, lleva mucho tiempo y tiene muchos avances y retrocesos. Tuve la suerte de hacerlo en un tiempo en el que había mucho financiamiento para la ciencia y en el que el Conicet se estaba expandiendo”.

Si bien la ciencia es un ámbito históricamente masculinizado, “en el ámbito de las Humanidades y las Ciencias Sociales somos muchas las mujeres”, expresó la doctora. Por eso, particularmente, no percibe que su género haya condicionado en sus oportunidades: “Supongo que sería distinto si le preguntás a alguien de otras áreas”.

Tampoco vivió situaciones discriminatorias dentro de su ámbito de trabajo, aunque sí recordó un episodio puntual: "Durante una charla virtual sobre desigualdades en el sistema científico ingresaron a la reunión personas anónimas que me insultaban e impedían que continuara hablando, pero por suerte se solucionó fácilmente”.

Cómo impacta la organización de los cuidados en la carrera de las mujeres científicas

Donde Inés sí observa una desigualdad clara y persistente es en la organización de las tareas de cuidado. “La investigación demanda mucho tiempo, muchas veces fuera del horario de trabajo establecido. Implica viajes, congresos, instancias de investigación o de trabajo de campo que requieren disponibilidad horaria y movilidad", explicó la doctora y agregó que en ese contexto, las responsabilidades de cuidado afectan de manera desigual a las mujeres.

“Las investigadoras con responsabilidades de cuidado tienen menos tiempo disponible para todo eso y, en muchos casos, descartan posibilidades laborales porque no pueden dejar a las personas que dependen de sus cuidados”, expresó Inés y aclaró: “No es que esto no pase con los varones, pero pasa menos, porque como sabemos, el reparto de cuidado es muy desigual”.

El sistema científico actual tiene otra preocupación: el brutal desfinanciamiento. Según Inés, las consecuencias de ello se pueden sentir tanto en las condiciones laborales como en las posibilidades de desarrollo de la investigación: “Nos afecta en tanto trabajadoras, porque limita las posibilidades de desarrollar proyectos, sostener los grupos de investigación, la formación de recursos humanos y los vínculos con investigadores de otros lugares del país y del mundo. A las más jóvenes les trunca la posibilidad de desarrollar una carrera en investigación o las obliga a optar por puestos en el exterior".

Pero el desfinanciamiento no solo afecta a quienes trabajan en el sistema científico, sino a la sociedad en su conjunto. “Se restringen las agendas de investigación. Los problemas de investigación nunca se definen en el vacío. El financiamiento privado orienta la investigación a resultados que sean lucrativos. El financiamiento público, en cambio, permite abordar temáticas más diversas y contemplar las miradas de actores sociales en situación de vulnerabilidad”.

"El cuestionamiento a los estudios de género, a la idea de violencia de género o al reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados agravó problemas que ya existían”, expresó la investigadora y agregó que para ella, las desigualdades del sistema científico reflejan desigualdades sociales más amplias. “El impacto es más fuerte para las mujeres y disidencias y claramente desigual. Las afecta más, pero también a las personas precarizadas, migrantes, adultos mayores o personas con discapacidad”.

Las transformaciones para la igualdad en el sistema científico

En las últimas décadas, el sistema científico argentino incorporó algunas herramientas para avanzar hacia una mayor inclusión de las mujeres en la ciencia. “Se incorporaron licencias de maternidad para becarias, protocolos de género en universidades y organismos científicos, e incluso cupos para personas trans en algunas instituciones”, señaló Inés, aunque remarcó que todavía persisten tensiones más del orden estructural.

Por ejemplo, aún cuando una becaria toma licencia por maternidad, debe presentarse a la siguiente convocatoria en los mismos plazos que quienes no la tomaron. “Para seguir siendo competitivas no pueden dejar de trabajar esos meses o tienen que trabajar más después para compensarlo”, explicó.

Hacia adentro del sistema científico también observa una desigualdad en los puestos jerárquicos o de toma de decisiones: “Los puestos más altos en universidades y organismos científicos siguen estando mayoritariamente ocupados por varones, mientras que los más precarizados y peor remunerados son mayoritariamente desempeñados por mujeres”. A ello, se le suma la poca presencia de travestis y trans en el ámbito científico.

Para cerrar, la investigadora dijo que "necesitamos miradas diversas, curiosas, críticas, para hacernos preguntas que el mercado nunca va a hacer" y para "contribuir a construir una sociedad menos desigual"