Vandalizaron un merendero: "Sabemos que molestamos porque le sacamos futuros clientes a los transas del barrio"

Ocurrió el viernes por la noche. Rompieron uno de los vidrios del espacio y desde el centro comunitario volvieron a plantear su postura. 

El centro comunitario funciona desde hace tres años en el barrio.

8 de Marzo de 2026 16:37

Por Redacción 0223

PARA 0223

Durante la noche del viernes, el espacio comunitario “30 mil mariposas” del barrio La Herradura sufrió un nuevo acto de vandalismo. Desde el lugar aseguran que no se trata de un hecho aislado, sino de un amedrentamiento para que el espacio no exista. Esta vez se trató de un piedrazo, que derivó en un vidrio roto del establecimiento.

El ataque ocurrió cerca de las 9 de la noche y los ruidos movilizaron a los vecinos. Llamaron a la policía, pero nunca llegó ningún patrullero. Pese a eso, el espacio abrió por la mañana del sábado para recibir a los chicos. “Sabemos que molestamos, pero no nos vamos a mover de acá. Nosotros le sacamos futuros clientes a los transas del barrio”, dijo una de las asistentes de “30 mil mariposas”.

El hecho ocurrió por la noche del viernes.

En diálogo con 0223, una de las vecinas que forma parte del espacio comentó que este hecho “refleja la intención de que estos lugares no existan” y lo vinculó con la situación de seguridad que enfrenta el barrio en relación al narcotráfico. “Es una zona liberada”, aseguró.

Hace 20 días el centro también sufrió un robo. En esa oportunidad se llevaron los reflectores que estaban en la entrada, que no solo iluminaban el espacio comunitario, sino también la calle, ya que la zona no cuenta con alumbrado público.

No es el primer ataque que reciben, hace un mes les robaron unos reflectores.

El centro comunitario 30 mil mariposas no es solo un lugar donde acceder a un plato de comida, sino que allí los chicos también pueden aprender, divertirse y tener contención emocional. El espacio se sostiene con la ayuda de los vecinos y además trabaja en conjunto con un grupo de extensión de la Facultad de Salud y Trabajo Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el CDI (Centros de Desarrollo Infantil). Son aproximadamente diez personas las que se encargan de acompañar a los chicos.

El espacio físico existe desde hace aproximadamente tres años, pero la organización funciona desde 2019, con el objetivo de acompañar a las niñas y niños en situación de vulnerabilidad del barrio. “Trabajamos de forma integral, porque entendemos que los chicos no solo necesitan comer”, aseguró una de las voluntarias.