La calesita de Plaza Rocha cumple 60 años y lo festeja con vueltas gratis toda la semana
Se podrá subir y divertirse esta semana, sin costo. Una tradición que no pasa de moda, su estructura original y el encuentro de las familias.
Por Redacción 0223
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"El carrousel de la ciudad cumple 60 años", dijo Orlando Alberto Cuerzoni. En 2018, el hombre tomó la posta de los fundadores de una de las calesitas tradicionales de Mar del Plata, la de la Plaza Rocha. Su historia comenzó con la construcción que encomendó Alberto Mantovano en 1966. El 7 de abril de aquel año, quedó inaugurado oficialmente el carrousel.
En tiempos frenéticos y económicamente difíciles, el sostenimiento de un entretenimiento tradicional cobra todavía más valor. "La calesita es original y sigue girando. Es gracias a la dedicación, el amor y el cariño. Han pasado generaciones por acá y van a seguir pasando", expresó Orlando Alberto Cuerzoni.
Como celebración, decidieron hacer vueltas gratis para todos desde el 6 al 15 de abril, entre las 12 y 16 horas. "Es una linda manera de festejar el cumpleaños para toda la comunidad", agregó Orlando Alberto.
"Abrimos todos lo días. Vienen muchas familias, pero sobre todo los abuelos que traen a sus nietos", confesó Cuerzoni. Si bien confirmó que la estructura se mantiene intacta desde hace 60 años, debió hacer cambios en los motores y sumó algo fundamental para la inclusión: "Sacamos un juego y pusimos un panel para que entren la sillas de ruedas y puedan girar. Esos chicos tienen el pase libre", explicó Orlando Alberto Cuerzoni.
Un poco de historia
La calesita de Plaza Rocha funciona desde el 7 de abril de 1966 y es la única declarada de interés municipal. Hasta el inicio de la pandemia fue explotada por la familia Mantovano, que fue la que compró el carrusel y lo emplazó en el espacio verde ubicado en avenida Luro y 14 de Julio. Se trata de una calesita de un piso con autos coloridos y caballos que giran a un ritmo lento mientras de fondo se escuchan canciones infantiles.
Los primeros dueños de la calesita fueron Alberto y Gloria Mantovano que, tras años de explotarla, le pasaron el negocio familiar a su hijo Fabián que decidió vendérsela a Alberto Guerzoni, un “calesitero” de toda la vida que además cuenta con una calesita en la ciudad de La Plata, en inmediaciones al Hospital de los niños.
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