El pueblo a minutos de Mar del Plata con una gruta de película ideal para una escapada
El pequeño refugio de tranquilidad invita a salir del bullicio urbano y encontrar un poco de paz.
Por Redacción 0223
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Mechongué se perfila como el refugio ideal para este otoño, ofreciendo un paisaje rural pintoresco a unos pocos kilómetros de Mar del Plata. Conocido como el "Pago Lindo" y la Capital Nacional de la Amistad, este pequeño pueblo del partido de General Alvarado invita a los viajeros a bajar la velocidad y disfrutar de una calidez comunitaria única. Con apenas 500 habitantes, sus calles tranquilas y sus extensos campos dorados por la estación son el escenario perfecto para quienes buscan desconectarse del ruido urbano y respirar el aire puro del campo bonaerense.
El origen de su curioso nombre es un homenaje a Mercedes, hija del fundador Martín de Alzaga, a quien llamaban cariñosamente "Mechongué". El pueblo floreció con la llegada del ferrocarril en 1911, y hoy conserva ese encanto histórico en cada esquina, manteniendo viva la esencia de los antiguos asentamientos ferroviarios de la provincia. Los visitantes pueden recorrer la emblemática estación de tren, que se erige como un símbolo arquitectónico del pasado; y descubrir los vestigios de una época donde el motor de la región era el intercambio constante entre Lobería, Balcarce y la costa.
Cuáles son las principales atracciones de Mechongué
Entre sus tesoros más preciados se encuentra el "Viejo Almacén de Spadari", un sitio que durante casi un siglo fue el epicentro social y económico de la zona. Aunque cerró sus puertas en 2021, sus antiguos surtidores de combustible en la vereda siguen siendo una parada obligatoria para los amantes de la fotografía y la nostalgia rural. Otro punto imperdible es la Capilla Nuestra Señora de Lourdes, cuya gruta inaugurada en 1975 es un lugar de devoción y paz que atrae tanto a fieles como a curiosos que buscan un rincón de espiritualidad bajo la sombra de los árboles.
La Plaza Independencia, corazón verde del pueblo, es el punto de encuentro donde se rinde homenaje a figuras locales y nacionales en un ambiente de absoluta serenidad. Durante el otoño, las rutas que rodean Mechongué se vuelven ideales para realizar caminatas o paseos en bicicleta, permitiendo observar la fauna autóctona y los horizontes infinitos de la pampa. Esta joya escondida permite combinar la mística del campo profundo con la cercanía del mar, consolidándose como una escapada de fin de semana que garantiza descanso, historia y una hospitalidad que se siente como en casa.
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