Viven solo 2 personas y lo llaman "el pueblo fantasma": el misterioso paraje a horas de Mar del Plata
En su época de mayor esplendor, el lugar supo tener 500 habitantes, pero una situación lo hizo caer en desgracia.
Por Redacción 0223
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Lumb surge en el horizonte bonaerense como un testimonio vivo del pasado ferroviario, ubicado a 200 kilómetros de Mar del Plata en el partido de Necochea. Este pequeño paraje, que hoy cuenta con apenas dos habitantes permanentes, nació a principios del siglo XX impulsado por la actividad de una calera y el paso del tren. En su época de mayor esplendor, el pueblo relucía de vida con más de 500 residentes, una escuela concurrida, destacamento policial y un sistema de correo que conectaba a la comunidad rural con el resto del país.
El declive de esta localidad comenzó de manera irreversible con el cierre definitivo del ramal ferroviario, lo que forzó la partida de las familias hacia centros urbanos con mejores servicios. Caminar hoy por sus calles es descubrir una geografía de la nostalgia, donde la antigua estación de 1908 y los galpones olvidados resisten el paso del tiempo rodeados de campos abiertos. Los vestigios de las viejas fachadas comerciales y las viviendas de arquitectura tradicional ofrecen un escenario único para los aficionados a la fotografía y la historia argentina.
Cuáles son los principales atractivos de Lumb
Aunque el destino carece de infraestructura hotelera, restaurantes o transporte público, su mayor atractivo reside precisamente en la quietud absoluta y el silencio que domina el paisaje. Los visitantes que llegan hasta aquí lo hacen buscando una desconexión total de la vorágine, permitiéndose recorrer senderos rurales donde el aire puro y la calma son los protagonistas. Es un refugio ideal para una escapada de día en pareja o familia, donde cada rincón parece contar una historia pausada de una época que se niega a desaparecer.
Para acceder a este "pueblo fantasma" desde la costa, se debe transitar por la Ruta Provincial 88 y luego empalmar con caminos vecinales secundarios que atraviesan la típica llanura pampeana. El trayecto invita a bajar la velocidad y disfrutar de un horizonte que nunca termina, marcado por pequeños arroyos y la inmensidad del cielo bonaerense. Lumb se consolida así como una propuesta de turismo rural auténtico para aquellos que desean experimentar la provincia desde una perspectiva íntima y profundamente conmovedora.
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