El pueblo fantasma más olvidado a horas de Mar del Plata que resurgió de las ruinas y es furor
Sus últimos habitantes abandonaron el lugar allá por 2022.
Por Redacción 0223
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Ubicado en el partido de Puán, a unas seis horas de Mar del Plata, el pueblo de Estela se transformó en un imán para el turismo de misterio y fotografía. Tras el cierre de los ramales ferroviarios en la década del 90, esta localidad inició un proceso de despoblamiento que culminó en 2022 cuando sus últimos habitantes abandonaron el lugar. Hoy, sus estructuras detenidas en el tiempo ofrecen una experiencia única para quienes buscan escapar del ruido urbano y conectar con la nostalgia rural bonaerense.
El paisaje actual de Estela no es de ruina total, sino de una memoria en pie que conserva almacenes, una vieja fábrica de harinas y una estación de tren abandonada. Los visitantes recorren calles de tierra donde los silos oxidados recortan el horizonte y las casas mantienen ventanas entreabiertas, como si el tiempo se hubiera detenido de golpe. No existen servicios turísticos convencionales ni señal de telefonía, lo que refuerza esa atmósfera de aislamiento total que tanto atrae a los viajeros que llegan desde distintos lugares del país, como la Costa Atlántica.
Cuáles son las principales atracciones en Estela
La fisonomía del pueblo permite redescubrir la historia del sudoeste de la provincia, donde la vida cotidiana latía al ritmo de las formaciones ferroviarias que traían noticias y progreso. El atractivo del lugar reside precisamente en lo que falta, invitando a caminar por galerías vencidas y fragmentos de vías que atraviesan el campo como una cicatriz. Esta propuesta de turismo de silencio se volvió viral en redes sociales, posicionando al pueblo como una parada obligatoria en itinerarios que incluyen la laguna de Puán.
Para llegar a este destino, es necesario atravesar rutas llanas que se afinan hasta convertirse en huellas de tierra que demandan una conducción precavida. Aunque no es una escapada para realizar en un solo día debido a las distancias, su cercanía con otros centros urbanos de la región permite planificar un recorrido histórico y cultural completo. Estela demuestra que el abandono no siempre significa desaparición, sino una nueva forma de existencia que sigue cautivando a quienes buscan lo inexplorado.
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