Baja de edad de imputabilidad: "Parte de la sociedad compró el discurso nefasto de que el peligro son los jóvenes pobres"
Los organismos de Niñez y Adolescencia alertaron por el deterioro de los dispositivos de aprehensión: "Todo lo que veníamos denunciando se cumplió”.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Las advertencias que los trabajadores de los dispositivos de Niñez y Adolescencia venían planteando desde hace tiempo se hicieron realidad. Así lo planteó María Elena Castro, trabajadora de la Organización Provincial de Niñez y Adolescencias en Contexto de Encierro de Batán e integrante de la Comisión Directiva de ATE Mar del Plata en diálogo con Extra FM 102.1.
Mucho antes de la implementación del nuevo Régimen Penal Juvenil, que bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, la referente cuestionaba la situación edilicia, la falta de espacios y herramientas y las condiciones en las que son alojados los jóvenes que atraviesan el circuito penal: “Lamentablemente, todo lo que veníamos denunciando se ha cumplido”.
Según comentó, ATE forma parte del Consejo Local de Promoción y Protección de Derechos del Niño y desde ese espacio los trabajadores vienen planteando estas preocupaciones en asambleas y reuniones: “Como pasa también en otros organismos e instituciones, nunca se tiene en cuenta la palabra del trabajador, que es el que tiene el saber del funcionamiento de las instituciones”.
Castro explicó que el circuito empieza cuando el joven es detenido en la vía pública y trasladado al Centro Especializado de Aprehensión (CEA). Allí debería permanecer entre 10 y 12 horas, pero actualmente no se cumple ese plazo. “Los pibes quedan hasta cinco días alojados allí, en una habitación que a veces puede llegar a tener a cinco pibes juntos”, señaló.
Según describió, las condiciones de esos espacios son limitadas: “Tienen una cama y un baño, y no tienen espacio ni una mesa donde puedan ir a comer o algún tipo de recreación en esos cinco días”. Tras ello pasan por la audiencia en la que el juez determina si el adolescente es restituido a su familia o continúa privado de su libertad.
En caso de permanecer aprehendido, es trasladado a otro dispositivo denominado hoy Centro Socioeducativo de Privación de la Libertad Ambulatoria. El espacio tiene capacidad para 24 jóvenes y actualmente ese cupo está completo. Ante la posibilidad de que ingresen adolescentes de 14 o 15 años de acá en adelante, la referente remarcó: “Esa es nuestra gran preocupación. Esos pibes, ¿en qué condiciones van a estar alojados?”.
“El peligro está en los pobres”
Más allá de las condiciones de los dispositivos, Castro habló también de lo que ocurre cuando los jóvenes recuperan su libertad y vuelven a sus barrios. “Desde el lugar de los trabajadores se hace todo lo que está al alcance de la mano para tratar de que esos jóvenes no sean reincidentes, que tengan las cuatro comidas, que tengan una ducha caliente y nuevos hábitos de vida”, contó la referente, pero remarcó que al salir de las instituciones encuentran el límite, porque "no hay redes donde puedan sostenerse".
“Vuelven al mismo ámbito contaminado que es su barrio y ahí el joven no tiene redes donde pueda sostenerse”, señaló Castro y cuestionó la ausencia de políticas que generen alternativas para las y los adolescentes en situación de vulnerabilidad. “Estamos hablando de pibes pobres, no de familias que pueden sostener una cuota en un club privado para que el pibe pueda salir de la calle”, sostuvo.
“No hay garantizadas acciones para que estos pibes puedan salir de la calle, del menudeo del narco, que es el que suple al Estado muchas veces porque en los barrios no hay contención”, remarcó la referente y lamentó que el Poder Judicial no haya tampoco advertido sus señalamientos, porque ellos "saben en qué condiciones van a ser alojados estos pibes".
Para cerrar, Castro subrayó que "gran parte de la sociedad ha comprado ese discurso nefasto de que el peligro está en los pobres", pero que desde la militancia diaria los organismos de Niñez responden "los jóvenes no son el peligro, están en peligro”.
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