La realidad de los marplatenses que residen en España frente a la crisis habitacional: "Vivís con 10 personas por 600 euros"
La crisis habitacional golpea a residentes y migrantes en España, con alquileres cada vez más inaccesibles y viviendas que se vuelcan al turismo.
Por Redacción 0223
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El pasado 26 de septiembre una multitud acampó en Puerta del Sol para acompañar el reclamo del sindicato de inquilinas e inquilinos de Madrid en medio de la profunda crisis de vivienda que atraviesa España. El reclamo tomó fuerza tras conocerse el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue obligada a abandonar el departamento que alquilaba hacía más de siete décadas.
"Querían comprar el edificio para construir y le aumentaron el alquiler a 2100 euros, que es imposible. La querían sacar de la casa y todo España armó revuelo a favor de la señora", contó Magalí, una marplatense que desde hace algunos meses vive en Barcelona.
El caso de Maricarmen dejó a la vista la complejidad de la situación habitacional en España, pero también cómo el conflicto afecta transversalmente al conjunto de la sociedad. "De lo que se quejan los catalanes por ejemplo es de que la gente nacida acá no tiene ningún beneficio y termina teniendo la misma crisis que cualquier inmigrante", agregó.
"Al argentino promedio acá le pasa que tarda mucho en conseguir un buen lugar, entonces al principio siempre convivís con más personas. En el mejor de los casos con 2, pero mucha gente vive con más de dos", relató Magalí y continuó: "Acceder a un piso es casi imposible, tenés que tener nóminas, recomendaciones y muchas cosas que te piden".
Esta misma situación contribuye a que lo más accesible sea alquilar una habitación en una vivienda compartida. "Yo vivía en un piso y compartía con dos chicas más. A cada una nos cobraba 650 euros y el piso salía 900. Por lo que la que lo alquilaba se terminaba llevando de arriba casi un sueldo, sin hacer nada", describió la marplatense.
Otro factor que contribuye a la escalada de precios es el movimiento continuo que tiene Barcelona, y los expats, que "son personas que tienen sueldos de Países Bajos y viven en España entonces no tienen problema en pagar un alquiler 2000 euros porque ganan 6000". En esa línea, Magalí explicó que los sueldos básicos no manejan esos números: "El promedio es de 900-1500 euros. Si tenés un alquiler de 1200 te mata".
Lo que percibe Mercedes no es tan distinto. La marplatense vive en España hace más de 10 años y este 2026 junto a su marido se tuvo que mudar de piso, porque el contrato del que alquilaba se terminó sin posibilidad de renovar: "Lo que nos pasó es que el edificio que dejamos se volvió entero Airbnb".
"Nosotros fuimos los anteúltimos en irnos. El último era un señor que había nacido ahí y se tuvo que ir a vivir con la familia que tenía en otro lado", contó Mercedes y graficó una situación que ocurre en muchos edificios: "Los compran fondos buitres que encaran proyectos inmobiliarios y orientan la oferta al turismo cuando el gran problema lo tienen los residentes".
El gobierno español aprobó medidas, pero la protesta sigue
Para contener la crisis, el gobierno español negoció distintas medidas. Después de las movilizaciones, el Consejo de Ministros aprobó dos decretos que incluyen mecanismos de protección frente a desalojos y modificaciones en los contratos de alquiler. Las iniciativas deberán ser ahora convalidadas por el Congreso.
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La aprobación de estas medidas no frenó la protesta. Quienes encabezan la organización del reclamo anticiparon que continuarán movilizados. Las carpas frente a la Puerta del Sol en Madrid continuarán armadas para que la problemática no pierda vigencia en la agenda parlamentaria.
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