29º festival de cine

25 de Noviembre de 2014 09:43

Competencia Internacional: José Campusano presenta "El perro Molina"

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Despliega la vida de un marginal que decide comenzar un nuevo camino a través de códigos firmes, intentando alejarse de las fraudulentas transas instituciones.

José Celestino Campusano, dueño de un estilo áspero y crudo que volcó en filmes como “Vil Romance” y “Vikingo”, presenta en Mar del Plata  el film biográfico “El Perro Molina”, este martes a las 11:30 y a las 22 y mañana miércoles a las 14 en el Auditorium

Se trata de una historia real, como tantas otras. Una historia del conurbano bonaerense. Descarnadamente despliega ante la cámara la podredumbre que se oculta bajo la alfombra; fiel a su estilo, el director la destierra y la muestra en carne viva.  Esta producción hace foco en la historia de un marginal que decide comenzar a vivir su vida a través de códigos firmes, -los propios-, que intenta alejarse de las fraudulentas transas instituciones; sin escapar a las consecuentes e inevitables dificultades de cortar con esas relaciones ilícitas. Y eso es El perro Molina.

José Celestino Campusano nos tiene acostumbrados a la violencia. Violencia explícita, violencia ocultada detrás de fachadas ruines, de remedios para unos días, y enfermedades sociales que se propagan como hongos. Campusano nos tiene acostumbrados a sus universos, porque eso es lo que él crea con su cámara, universos que pueden sentirse cerca -y porque lo están- pero cerca más allá de la mediación del director. Campusano filma aquello que conoce, y es en esa particularidad, que yace su fuerza narrativa. No hay medias tintas. Ese “cine bruto” que ha sellado al Festival en la mayoría de las últimas ediciones, nos despierta, nos incomoda, nos abofetea, nos saca de ese letargo del que sabe pero no hace nada para cambiar las cosas, del que se queja, pero pasa con la cabeza gacha por la realidad. Campusano pone su cámara en aquello que no queremos ver. Y lo hace brutalmente.

El perro Molina es una parábola del amor en tiempos de violencia, de la luz de esperanza que se prende en la oscuridad absoluta. Y por eso mismo, asusta. La ternura en medio de un mundo sosegado frente a la injusticia, adormecido, un mundo sin códigos,  -o códigos inquebrantables en la marginalidad-. Y es en su último largometraje, que toma las riendas de su estilo y hace un giro, pequeño, sobre las posibilidades de salvación frente al horror.

Ferviente, visceral, genuino, Campusano siempre redobla la apuesta sin perder su norte, sin dejar en el camino  la esencia de aquello que lo construye en un cineasta de la autenticidad.

Martes 25, 11.30 – Teatro Auditorium

Martes 25, 22.00 – Teatro Auditorium

Miércoles 26, 14.00 – Teatro Auditorium

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