La pesca chorizo
A los buques factoría se les aplican coeficientes de conversión bajos, que generan una subdeclaración encubierta. La nueva gestión deberá actualizarlos este año. Declaran pescar casi lo mismo que la flota fresquera.
En el caladero nacional operan cerca de 50 buques arrastreros congeladores que pescan principalmente merluza hubbsi y en menor medida, merluza de cola. Se los conoce también como barcos factoría, ya que todo lo que capturan es procesado a bordo. Sus fileteros no faltan nunca: son máquinas automáticas que entregan un producto terminado que llega a puerto empaquetado y todo, listo para exportar.
Los primeros empresarios que incorporaron este tipo de buques provenientes de Europa fueron los armadores Solimeno, Valastro, Moscuzza. Se valieron de permisos de pesca flojos de papeles para incorporar estas colosales máquinas depredadoras. La pesca olímpica que se permitió en los años '90, con esta flota dentro del caladero, generaron el colapso de la merluza y hoy existen más de 200 mil kilómetros cuadrados vedados al despliegue de las redes para proteger lo que queda.
El modelo del buque factoría es una de las variables más rentables en un contexto de crisis generalizada. En la actualidad son casi 20 los barcos congeladores que operan desde este puerto. A los apellidos ilustres se sumaron Mattera, Baldino y Romano. El resto de los barcos pertenece a empresas españolas que operan desde puertos patagónicos.
Como no completan cajones en bodega, sino que procesan y empacan producto terminado, a cada buque se le aplica un coeficiente de conversión que determina, en base a lo que declaro producir, la captura de pescado entero que se descuenta del cupo que tiene cada barco.
Como cada buque es diferente al otro, los coeficientes son individuales y se revisan cada dos años. En las próximas semanas la autoridad de aplicación, en base a los antecedentes y pruebas a bordo, deberían fijar nuevos valores.
El tamaño y condición del pescado, dimensión de la captura, método de procesamiento, variedad de especies, características de las máquinas empleadas, el correcto ajuste de las mismas son factores que influyen en el proceso de transformación del pescado en un producto. La propia FAO establece que “las máquinas son despilfarradoras y ciertos modelos pueden resultar más eficientes que otros”
Guillermo Nahum es director de Revista Puerto y uno de los periodistas con mayor conocimiento de los permisos de pesca de la flota pesquera. A partir de revisar antecedentes administrativos, divulgó un informe periodístico en que revisaba la evolución de ese coeficiente.
“La precisión de la cifra de captura, calculada sobre los pesos producidos, depende de la exactitud del coeficiente de conversión utilizado para pasar de peso producido a peso total. Ese número final tiene una importancia central puesto que será utilizado para estipular la captura que se descontará de la cuota asignada a cada barco, además de las cuestiones arancelarias”, explica Nahum.
A fines del 2000 el Consejo Federal Pesquero puso en marcha sus coeficientes. Fijó para la Merluza común H&G, 2,09. Filet de merluza común sin piel, 3,59. Filet de meruza común con piel, 3.39. Se respaldó en información del Inidep y dejó sentado que toda enmienda que se realice a los coeficientes debía disponer de un informe técnico del instituto.
Con estos coeficientes, por ejemplo, un congelador factoría que descargue entre otros productos 50 toneladas de merluza común H&G y 500 toneladas de merluza común en filet sin piel, habrá procesando unas 1.899 tonelada de merluza.
Estos coeficientes no duraron mucho. En mayo de 2001, el CFP le quitó la potestad técnica al Inidep y creó una comisión ad hoc que determinó nuevos valores sin fundamentación alguna. Los nuevos coeficientes pasaron a ser: Merluza común H&G, 1.82. Filet de merluza común sin piel, 3.00. Filet de merluza común con piel, 2.80.
El mismo barco del ejemplo redujo sensiblemente su declaración de captura con estos nuevos coeficientes. Lo que antes eran 1.899 toneladas pasaron a ser 1.591 toneladas de merluza para obtener las mismas 50 de H&G y 500 de filet sin piel.
“En 2009 la Resolución 167 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca aprueba un protocolo general para la determinación de factores de conversión y establece que los mismos deben ser elevados ante el CFP para su consideración y aprobación”, cuenta Nahum.
Como ya hemos dicho en esta columna, no hay casualidades en la industria pesquera. El CFP en su acta 55 de ese mismo año, se basa en una nota de la Subsecretaría de Pesca para materializar el milagro.
“Transforma drásticamente los coeficientes vigentes y asigna provisionalmente otros escandalosamente bajos”, dice el Director de Revista Puerto. En el caso del H&G este número oscila entre 1,40 y 1,45 y el filet sin piel entre 2,45 y 2,63.
Con el ejemplo del barco que descarga 50 toneladas de H&G más 500 toneladas de filet sin piel, puede darse la situación de que el mismo termine por declarar que capturó y procesó unas 1.295 toneladas de merluza común. Cifra lejana a las 1.899 toneladas que hubiese declarado originalmente.
En el 2009 la flota congeladora declaró pescar 60 mil toneladas de merluza hubbsi del efectivo al sur del 41ºS, según los archivos estadísticos oficiales. Al año siguiente, la cifra se elevó a 87 mil toneladas. El año pasado, treparon a 105 mil toneladas, cuando la flota fresquera declaró apenas 108 mil toneladas.
Para colmo el acta 55 llegó con otra sorpresa. Establece un coeficiente de 2,05 a 2,07 para el OT, o más conocido como Mince o “Chorizo”, que es un producido con los recortes de pescado. Pero si los barcos no superan el 10% de mince, pueden no declararlo. Va de regalo. Con este artilugio, las 1899 toneladas del año 2000 se redujeron a 1095 toneladas para descontar del cupo diez años después.
Hace un año atrás, Revista Puerto divulgó fotos tomadas por operarios de buques factoría de las empresas Moscuzza y Valastro, en que se advertía claramente que los “chorizos” eran embutidos con filet enteros. Otra forma de adulterar la verdadera dimensión de las capturas reales.
A través de la Resolución 375/11, la Subsecretaría recupera la potestad para fijar los coeficientes. Miguel Bustamante pone coto a la fiesta de la subdeclaración y engordó un poco los coeficientes para maquillar la “eficiencia” de las fileteadoras automáticas de los buques factoría.
“La situación legal actual oculta una indiscutible subdeclaración de las capturas que, según el caso, puede ser desde moderada hasta escandalosa”, resume Nahum.
El periodista especializado reconoce que la evolución tecnológica del equipamiento de los buques puede generar factores de conversión menores a los establecidos a principios de siglo, pero superiores a los actuales. “La sobreexplotación de la merluza nos pone ante un recurso con escasa variedad de tamaños. No será difícil calibrar las máquinas”, pronostica.
La aplicación de coeficientes de conversión más acordes con la realidad de la pesquería y al verdadero rendimiento de las fileteadoras automáticas será función del nuevo Subsecretario de Pesca de la Nación.
Si hay un punto en la agenda pesquera donde es de imperiosa necesidad que la joda se termine, es este.
Temas
Lo más
leído

