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La extraña estrategia de darse la cabeza contra la pared

La extraña estrategia de darse la cabeza contra la pared

Por Mariano Suárez

"Estratégicamente brindé con un litro de champagne el hecho que los interpelen, porque es lo que quería. Son expertos, se van a sorprender", le dijo el intendente Carlos Arroyo a los colegas de Qué Digital, cuando le preguntaron por la decisión del Concejo Deliberante de interpelar a los secretarios de Hacienda Hernán Mourelle y de Educación, Luis Distéfano.

Es difícil establecer con precisión quién ganó y quién perdió. Esas miradas siempre están teñidas de subjetividad: todos encontrarán argumentos para sentirse ganadores, y dejarán de lado los argumentos contrarios. Sin embargo, el desenlace de la interpelación tuvo un hecho concreto: el cuerpo legislativo rechazó el veto de Arroyo y por insistencia ratificó la ordenanza que establece la bonificación docente.  

Ese golpe, inesperado, le quitó al jefe comunal las ganas de brindar con champagne.

Por el contrario, luego de la sesión que duró más de seis horas se produjo una reunión en el despacho principal de la comuna. Cuentan que hubo reproches y algunos se envalentonaron con no abandonar la lucha. "Vayamos a la Justicia", plantearon. Otros, en cambio, entendieron que es momento de poner paños fríos y permitir que baje la espuma. 

"Fue un ambiente complejo", definió uno de los presentes.

 

El intendente volvió a sufrir un golpe en el Concejo Deliberante. Aquellos titulares de mayoría automática en el Concejo tras el contundente triunfo de Cambiemos en las legislativas de 2017 parecen de ciencia ficción. Arroyo no solo no consigue que sus proyectos transiten sin problemas los carriles legislativos, sino que tampoco logra que sus vetos resistan. Tiene una mayoría especial (dos tercios) que rechaza prácticamente todas sus decisiones.

Sus concejales tampoco hacen demasiados esfuerzos para conseguir apoyo. En la última sesión, el permiso para que el gobierno bonaerense equipe dos playas de manera gratuita tuvo que volver a comisión. Se trata de algo inédito: ese tipo de proyectos salen sin objeciones.

-¿Por qué te oponés a esto? Nosotros acompañamos tu proyecto... - le recriminó Mauricio Loria a un concejal opositor.

-¿Sabés cuál es la diferencia? Yo antes de traerlo a la sesión, me ocupo de ir a explicarlo, a pedirles acompañamiento. Ustedes no hacen nada - fue la respuesta.

Ocasionalmente, impulsar un proyecto a sabiendas de que no será aprobado, puede resultar útil, porque permite exponer a aquellos concejales que se oponen. Pero llevar esa estrategia a una regla general no tiene lógica. Y así actúa el arroyismo: el Concejo ya revirtió los vetos por los códigos de descuento a municipales, la plaza de los Lápices y recientemente la bonificación a municipales.

Las derrotas exponen más las diferencias. Y por eso los rumores en los pasillos del municipio son cada vez más. Uno de ellos (por enésima vez) es la salida del secretario de Gobierno Alejandro Vicente y el desembarco en ese puesto del abogado Andrés Barbieri, un hombre sin cargo pero con influencia dentro del gabinete.

“Por ahora no va a pasar. Vicente, desde hace tiempo, tiene diferencias con Mourelle, más allá de que compartan algunas ‘batallas’. Ayer volvieron a cruzarse, pero sigue siendo una persona de confianza para el intendente”, confió una fuente del entorno arroyista.

El tratamiento del presupuesto y de las ordenanzas fiscal e impositiva serán una nueva oportunidad para ver si el oficialismo aprendió la lección del último martes y va en busca de consensos o si sigue con su extraña estrategia de darse la cabeza contra la pared.

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La extraña estrategia de darse la cabeza contra la pared

"Estratégicamente brindé con un litro de champagne el hecho que los interpelen, porque es lo que quería. Son expertos, se van a sorprender", le dijo el intendente Carlos Arroyo a los colegas de Qué Digital, cuando le preguntaron por la decisión del Concejo Deliberante de interpelar a los secretarios de Hacienda Hernán Mourelle y de Educación, Luis Distéfano.

Es difícil establecer con precisión quién ganó y quién perdió. Esas miradas siempre están teñidas de subjetividad: todos encontrarán argumentos para sentirse ganadores, y dejarán de lado los argumentos contrarios. Sin embargo, el desenlace de la interpelación tuvo un hecho concreto: el cuerpo legislativo rechazó el veto de Arroyo y por insistencia ratificó la ordenanza que establece la bonificación docente.  

Ese golpe, inesperado, le quitó al jefe comunal las ganas de brindar con champagne.

Por el contrario, luego de la sesión que duró más de seis horas se produjo una reunión en el despacho principal de la comuna. Cuentan que hubo reproches y algunos se envalentonaron con no abandonar la lucha. "Vayamos a la Justicia", plantearon. Otros, en cambio, entendieron que es momento de poner paños fríos y permitir que baje la espuma. 

"Fue un ambiente complejo", definió uno de los presentes.

 

El intendente volvió a sufrir un golpe en el Concejo Deliberante. Aquellos titulares de mayoría automática en el Concejo tras el contundente triunfo de Cambiemos en las legislativas de 2017 parecen de ciencia ficción. Arroyo no solo no consigue que sus proyectos transiten sin problemas los carriles legislativos, sino que tampoco logra que sus vetos resistan. Tiene una mayoría especial (dos tercios) que rechaza prácticamente todas sus decisiones.

Sus concejales tampoco hacen demasiados esfuerzos para conseguir apoyo. En la última sesión, el permiso para que el gobierno bonaerense equipe dos playas de manera gratuita tuvo que volver a comisión. Se trata de algo inédito: ese tipo de proyectos salen sin objeciones.

-¿Por qué te oponés a esto? Nosotros acompañamos tu proyecto... - le recriminó Mauricio Loria a un concejal opositor.

-¿Sabés cuál es la diferencia? Yo antes de traerlo a la sesión, me ocupo de ir a explicarlo, a pedirles acompañamiento. Ustedes no hacen nada - fue la respuesta.

Ocasionalmente, impulsar un proyecto a sabiendas de que no será aprobado, puede resultar útil, porque permite exponer a aquellos concejales que se oponen. Pero llevar esa estrategia a una regla general no tiene lógica. Y así actúa el arroyismo: el Concejo ya revirtió los vetos por los códigos de descuento a municipales, la plaza de los Lápices y recientemente la bonificación a municipales.

Las derrotas exponen más las diferencias. Y por eso los rumores en los pasillos del municipio son cada vez más. Uno de ellos (por enésima vez) es la salida del secretario de Gobierno Alejandro Vicente y el desembarco en ese puesto del abogado Andrés Barbieri, un hombre sin cargo pero con influencia dentro del gabinete.

“Por ahora no va a pasar. Vicente, desde hace tiempo, tiene diferencias con Mourelle, más allá de que compartan algunas ‘batallas’. Ayer volvieron a cruzarse, pero sigue siendo una persona de confianza para el intendente”, confió una fuente del entorno arroyista.

El tratamiento del presupuesto y de las ordenanzas fiscal e impositiva serán una nueva oportunidad para ver si el oficialismo aprendió la lección del último martes y va en busca de consensos o si sigue con su extraña estrategia de darse la cabeza contra la pared.

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