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“Pensar” y el cartel, los ejes de una interna que se calienta

“Pensar” y el cartel, los ejes de una interna que se calienta

Por Mariano Suárez

Mientras Guillermo Montenegro presentaba el relanzamiento de la Fundación Pensar en Mar del Plata en el Hotel Dorá, el intendente Carlos Arroyo terminaba de definir el megaoperativo que montó para bajar el cartel del Paseo Aldrey, un tema que en el círculo íntimo del jefe comunal celebraron como una gran victoria y que en muchos círculos lo vieron como una provocación sin sentido.

Ambos eventos forman parte de la interna de Cambiemos de cara a 2019, que tendrá al diputado nacional y al intendente como protagonistas, aunque no serán los únicos. Con perfil más bajo, también se anotan en esa carrera el diputado provincia Maximiliano Abad y la concejal Vilma Baragiola.

“Lo del viernes fue muy bueno”, comentó uno de los dirigentes que viene trabajando al lado del exministro de Seguridad porteño. La Fundación Pensar es la herramienta que encontró el Pro para formar cuadros técnicos con su estilo. El “Tanque de Ideas”, lo definió Juan Aicega, referente en Mar del Plata de la entidad.

De allí, en su momento, habían salido funcionarios del Pro como los secretarios de Producción Ricardo De Rosa y de Cultura Silvana Rojas. Ninguno de los dos sigue en el equipo del intendente, luego de que este lunes Arroyo desplazara a la titular de Cultura. La decisión tiene, en parte, una explicación en la alineación política que tienen tanto Rojas como De Rosa, pero también se suma que ambos protagonizaron gestiones pobres.

La fundación se relanzó, pero ya no tiene como objetivo generar cuadros que le permitan a Arroyo echar mano cuando se generen “vacantes” en el gabinete. Tienen la mira en trabajar en una nueva plataforma para 2019, encabezada por Montenegro.

Muchos de los detractores del actual diputado nacional le apuntan por su falta de conocimiento de la ciudad. Montenegro es marplatense de nacimiento, pero se fue de la ciudad a los 18 años y regresó a fin del año pasado, cuando acordó con la gobernadora María Eugenia Vidal “caminar la ciudad” con miras a 2019.

Sin embargo, esa falta de pertenencia a la clase política tradicional de Mar del Plata no le impidió sumar en las primeras filas del hotel a funcionarios nacionales y provinciales, concejales de la ciudad, pero también empresarios como el presidente de Ucip Raúl Lamacchia; Daniel Otero, dueño de la cadena de heladerías Lucciano’s junto a su hijo Cristian, y personalidades de la sociedad civil como el arquitecto Héctor De Schant o el titular del Inareps Ricardo Cragnaz, entre otros.

Entre los políticos, asistieron el diputado de la Coalición Cívica Guillermo Castello y el concejal Ariel Martínez Bordaisco, que responde al jefe del bloque de Cambiemos en la Legislatura provincial Maximilano Abad. A los dos, distantes del círculo cercano de Montenegro, los sentaron bastante lejos de las primeras filas.

Mientras se desarrollaba la presentación, Arroyo delineaba los últimos detalles del operativo para bajar el cartel del shopping de la vieja terminal y cumplir así con la decisión judicial que indica que el lugar debe ser identificado como Estación Terminal Sur.

El operativo se realizó en la madrugada del sábado y muchos funcionarios llegaron hasta allí casi engañados. Es que el jefe comunal había dicho que se realizaría un megaoperativo en Playa Grande para evitar “filtraciones” y que otra vez se frustrara la bajada del cartel. En el círculo íntimo de Arroyo celebraron la acción como un gran triunfo sobre el dueño del multimedios La Capital.

El intendente y el poderoso empresario mantienen una relación tensa desde la campaña que lo catapultó a Arroyo al poder. Pese a algunas épocas de tregua se trata de una relación quebrada e irrecuperable.

“Innecesario”, definió la maniobra un funcionario provincial que estuvo en los últimos días por Mar del Plata. Lógicamente, el multimedios salió a buscar apoyos. Si bien no consiguió un respaldo abrumador la figura de Aldrey Iglesias, la mayoría de los dirigentes y empresarios consultados coincidieron en remarcar que el intendente debiera ocuparse de temas más importantes. Prioridades, repitieron.

Unas horas antes del “Operativo Aldrey”, el jefe comunal repitió en una entrevista televisiva con Vicente “Cholo” Ciano que irá en busca de la reelección en 2019. Sin embargo, esta vez lanzó algo que, hasta entonces, nunca había dicho: “Con Cambiemos o solo”. El jefe comunal sabe íntimamente que sus posibilidades de encabezar la lista de la alianza gobernante son nulas. Tampoco hay chances de que le permitan jugar una interna contra otros candidatos. Por eso, comenzó a amenazar con “ir por afuera”.

Es poco probable que con esa estrategia pueda ser reelecto (para muchos es poco probable que pueda ser reelecto), pero su postulación por otra fuerza sí podría provocarle un dolor de cabeza a Cambiemos. Los pocos o muchos votos que pueda obtener Arroyo son votos que sin duda perderá el candidato de Cambiemos, sea Montenegro u otro.

Mientras Montenegro y Arroyo se mueven por la escena pública, Abad y Baragiola dan pasos más sigilosos. El diputado provincial sigue buscando apoyos en la ciudad, tanto en ámbitos políticos como técnicos, a su eventual candidatura en 2019. Y, lo más importante, trabaja para tener un respaldo de su partido a nivel nacional. Sabe que será clave que la Unión Cívica Radical reclame para un dirigente de su entorno un distrito como Mar del Plata.

Está claro que el partido centenario no tiene posibilidades de discutir la presidencia ni la gobernación bonaerense, pero sí intentará controlar distritos, especialmente en aquellos en donde el Pro no tiene candidatos firmes. Mar del Plata es uno de ellos.

Baragiola, en tanto, es la que menos se mueve, pues en rigor es la que menos necesita instalarse. Tiene nivel de conocimiento    y es, de todos los aspirantes, la de mayor intención de voto. Por estas horas se dedica a marcar la mayor distancia posible con el intendente Arroyo en el proyecto de ordenanzas fiscal e impositiva.

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“Pensar” y el cartel, los ejes de una interna que se calienta

Mientras Guillermo Montenegro presentaba el relanzamiento de la Fundación Pensar en Mar del Plata en el Hotel Dorá, el intendente Carlos Arroyo terminaba de definir el megaoperativo que montó para bajar el cartel del Paseo Aldrey, un tema que en el círculo íntimo del jefe comunal celebraron como una gran victoria y que en muchos círculos lo vieron como una provocación sin sentido.

Ambos eventos forman parte de la interna de Cambiemos de cara a 2019, que tendrá al diputado nacional y al intendente como protagonistas, aunque no serán los únicos. Con perfil más bajo, también se anotan en esa carrera el diputado provincia Maximiliano Abad y la concejal Vilma Baragiola.

“Lo del viernes fue muy bueno”, comentó uno de los dirigentes que viene trabajando al lado del exministro de Seguridad porteño. La Fundación Pensar es la herramienta que encontró el Pro para formar cuadros técnicos con su estilo. El “Tanque de Ideas”, lo definió Juan Aicega, referente en Mar del Plata de la entidad.

De allí, en su momento, habían salido funcionarios del Pro como los secretarios de Producción Ricardo De Rosa y de Cultura Silvana Rojas. Ninguno de los dos sigue en el equipo del intendente, luego de que este lunes Arroyo desplazara a la titular de Cultura. La decisión tiene, en parte, una explicación en la alineación política que tienen tanto Rojas como De Rosa, pero también se suma que ambos protagonizaron gestiones pobres.

La fundación se relanzó, pero ya no tiene como objetivo generar cuadros que le permitan a Arroyo echar mano cuando se generen “vacantes” en el gabinete. Tienen la mira en trabajar en una nueva plataforma para 2019, encabezada por Montenegro.

Muchos de los detractores del actual diputado nacional le apuntan por su falta de conocimiento de la ciudad. Montenegro es marplatense de nacimiento, pero se fue de la ciudad a los 18 años y regresó a fin del año pasado, cuando acordó con la gobernadora María Eugenia Vidal “caminar la ciudad” con miras a 2019.

Sin embargo, esa falta de pertenencia a la clase política tradicional de Mar del Plata no le impidió sumar en las primeras filas del hotel a funcionarios nacionales y provinciales, concejales de la ciudad, pero también empresarios como el presidente de Ucip Raúl Lamacchia; Daniel Otero, dueño de la cadena de heladerías Lucciano’s junto a su hijo Cristian, y personalidades de la sociedad civil como el arquitecto Héctor De Schant o el titular del Inareps Ricardo Cragnaz, entre otros.

Entre los políticos, asistieron el diputado de la Coalición Cívica Guillermo Castello y el concejal Ariel Martínez Bordaisco, que responde al jefe del bloque de Cambiemos en la Legislatura provincial Maximilano Abad. A los dos, distantes del círculo cercano de Montenegro, los sentaron bastante lejos de las primeras filas.

Mientras se desarrollaba la presentación, Arroyo delineaba los últimos detalles del operativo para bajar el cartel del shopping de la vieja terminal y cumplir así con la decisión judicial que indica que el lugar debe ser identificado como Estación Terminal Sur.

El operativo se realizó en la madrugada del sábado y muchos funcionarios llegaron hasta allí casi engañados. Es que el jefe comunal había dicho que se realizaría un megaoperativo en Playa Grande para evitar “filtraciones” y que otra vez se frustrara la bajada del cartel. En el círculo íntimo de Arroyo celebraron la acción como un gran triunfo sobre el dueño del multimedios La Capital.

El intendente y el poderoso empresario mantienen una relación tensa desde la campaña que lo catapultó a Arroyo al poder. Pese a algunas épocas de tregua se trata de una relación quebrada e irrecuperable.

“Innecesario”, definió la maniobra un funcionario provincial que estuvo en los últimos días por Mar del Plata. Lógicamente, el multimedios salió a buscar apoyos. Si bien no consiguió un respaldo abrumador la figura de Aldrey Iglesias, la mayoría de los dirigentes y empresarios consultados coincidieron en remarcar que el intendente debiera ocuparse de temas más importantes. Prioridades, repitieron.

Unas horas antes del “Operativo Aldrey”, el jefe comunal repitió en una entrevista televisiva con Vicente “Cholo” Ciano que irá en busca de la reelección en 2019. Sin embargo, esta vez lanzó algo que, hasta entonces, nunca había dicho: “Con Cambiemos o solo”. El jefe comunal sabe íntimamente que sus posibilidades de encabezar la lista de la alianza gobernante son nulas. Tampoco hay chances de que le permitan jugar una interna contra otros candidatos. Por eso, comenzó a amenazar con “ir por afuera”.

Es poco probable que con esa estrategia pueda ser reelecto (para muchos es poco probable que pueda ser reelecto), pero su postulación por otra fuerza sí podría provocarle un dolor de cabeza a Cambiemos. Los pocos o muchos votos que pueda obtener Arroyo son votos que sin duda perderá el candidato de Cambiemos, sea Montenegro u otro.

Mientras Montenegro y Arroyo se mueven por la escena pública, Abad y Baragiola dan pasos más sigilosos. El diputado provincial sigue buscando apoyos en la ciudad, tanto en ámbitos políticos como técnicos, a su eventual candidatura en 2019. Y, lo más importante, trabaja para tener un respaldo de su partido a nivel nacional. Sabe que será clave que la Unión Cívica Radical reclame para un dirigente de su entorno un distrito como Mar del Plata.

Está claro que el partido centenario no tiene posibilidades de discutir la presidencia ni la gobernación bonaerense, pero sí intentará controlar distritos, especialmente en aquellos en donde el Pro no tiene candidatos firmes. Mar del Plata es uno de ellos.

Baragiola, en tanto, es la que menos se mueve, pues en rigor es la que menos necesita instalarse. Tiene nivel de conocimiento    y es, de todos los aspirantes, la de mayor intención de voto. Por estas horas se dedica a marcar la mayor distancia posible con el intendente Arroyo en el proyecto de ordenanzas fiscal e impositiva.

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