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Judiciales

17 de Noviembre de 2019 14:55

Coordinaba robos en un grupo de Whatsapp con amigos: cinco años de prisión

Imagen ilustrativa.

A Ariel Ezequiel Calderón lo hallaron coautor de tres robos cometidos en febrero del año pasado. En su casa habían hallado parte del botín.

Uno de los cuatro sujetos que en febrero del año pasado protagonizó al menos tres violentos robos en la ciudad y que coordinaba el accionar a través de un grupo de WhatsApp llamado “Amigos Siempre”, fue condenado a cinco años de prisión tras la validación de un acuerdo de juicio abreviado en el Tribunal Oral en lo Criminal 4.

Sin dudas en cuanto a la validez del acuerdo alcanzado por el Ministerio Público Fiscal y la defensa, se condenó a Ariel Ezequiel Calderón como coautor de los delitos de robo doblemente agravado, robo triplemente agravado y robo triplemente agravado, en concurso real por los hechos cometidos entre el 2 y el 23 de febrero del año pasado. Desde finales de marzo, el hombre de 34 años cumplía prisión preventiva en el complejo penitenciario de Batán.

Casa desvalijada y escape en auto

El primero de los hechos imputado a Calderón ocurrió el 2 de febrero del año pasado cerca de las dos de la madrugada cuando junto a David Ángel Riquelme y un tercer sujeto no identificado, sorprendieron a una mujer que ingresarba con su automóvil VW Gol Trend a su casa en inmediaciones de las calles Rodríguez Peña y Corrientes.

Para los investigadores los delincuentes actuaron “conforme al plan ilícito previamente pactado y distribuyéndose sus roles”, por lo que una vez en el interior del inmueble revisaron los diferentes ambientes del inmueble.

Pocos minutos después, cargaron en el auto de la víctima una notebook  marca Apple, dos celulares, un microondas, una mochila con elementos personales, la billetera, un LED de 42 pulgadas, una cafetera, un juego completo de cubiertos y vajilla, doce copas de vino, una jarra de cristal, un reloj, ocho pares de botas de cuero, cuatro juegos de sábanas de dos plazas, seis juegos de toalla y toallón, un juego de cinco piezas de ollas, tres camperas North Face, tres carteras de cuero, cuatro frazadas de dos plazas, una Mac Book, una cafetera eléctrica, una cámara digital, varias alhajas  y dinero en efectivo.

Saltando paredones

Diecisiete días más tarde, pero otra vez de madrugada, Calderón y Riquelme junto a Carlos Octavio Ceballos y un cuarto sujeto que no fue identificado irrumpieron  en la vivienda ubicada en inmediaciones de las calles Chubut y Cardiel tras escalar una medianera de dos  metros de altura.

Nuevamente con roles bien definidos y con armas de fuego en su poder abordaron al dueño de casa que ingresaba su VW Vento. Uno de los delincuentes le apoyó el arma de fuego en la cabeza y lo obligó a ingresar a la vivienda donde descansaba su esposa y su hijo de cuatro años.

Los integrantes del grupo “Amigos Siempre” revisaron las distintas dependencias de la casa por espacio de una hora para para apoderarse de un televisor de 50 pulgadas, otros cinco aparatos de 32 pulgadas, una notebook, dos consolas de juego, cinco celulares, prendas de vestir, zapatillas, una computadora de escritorio, una notebook Lenovo, documentación, alhajas y veinte mil pesos.

Los cuatro sujetos cargaron el botín en el VW Vento y en otro rodado Ford Ka de las víctimas en los que escaparon a toda velocidad por las calles del barrio Parque Luro.

Grupo completo a doce cuadras de distancia

El último de los hecho por los que se condenó a Calderón ocurrió el 23 de febrero del año pasado poco después de las dos de la mañana cuando junto a Riquelme, Ceballos y Roberto Palavecino –es decir el grupo completo- interceptaron a un hombre que ingresaba con su Peugeot Partner Patagónica a la vivienda emplazada en la zona de Lijo López y Pasteur.

La banda lo amenazó con una pistola marca Bersa calibre nueve milímetros y una  réplica del mismo tipo y calibre mientras le exigían la entrega de las llaves del rodado. Ante la férrea oposición de la víctima, le dieron golpes de puño, patadas en el cuerpo y culatazos en la cabeza para escapar a bordo de ese rodado y del VW Gol Trend robado en el primero de los hechos.

La participación de Calderón estuvo plenamente probada a partir de la detención poco después del último robo cuando conducía el VW Gol Trend en compañía de sus tres amigos. El análisis de las cámaras de la zona donde cometió el primero de los robos permite identificarlo junto a Riquelme como los autores del hecho.

Si alguna duda quedaba acerca de su coautoría, la misma quedó despejada tras el allanamiento de su casa en el barrio Fray Luis Beltrán en el que hallaron parte de los objetos sustraídos en el primer asalto y del análisis de las comunicaciones –mensajes de Whatsapp- de los celulares secuestrados en poder de la banda.

Tal como se informó oportunamente, la relación entre los autores de los robos y la modalidad con la que cometían los delitos quedó en claro a partir del análisis de uno de los celulares secuestrados esa madrugada. “Vamos a laburar hoy”, “salimos a la noche”, “confirmen el que diga sí o no porque hay un point no importante, excelente” son algunos de los mensajes que figuran el grupo de WhatsApp denominado “Amigos Siempre” que compartían los imputados.

Eximentes, atenuantes y agravantes

En la sentencia a la que tuvo acceso 0223, tras analizar el acuerdo que las partes presentaron el pasado mes de agosto, el Juez Alfredo Deleonardis descartó cuestiones eximentes de la responsabilidad al entender que no fueron planteadas ni surgieron acreditadas.

El magistrado consideró como atenuante la falta de antecedentes penales, el buen concepto vecinal presunto y el “reconocimiento que efectuó Calderón de los hechos que le fueran intimados y la colaboración prestada que facilitara el accionar de la justicia para el progreso de la investigación”. En tal sentido señaló que podía receptarse ese pedido “toda vez que resulta la primera evidencia del arrepentimiento activo del imputado”.

Juez Alfredo Deleonardis. (Foto: archivo 0223).

En cuanto a los agravantes valoró la nocturnidad elegida por los autores para la perpetración de los tres hechos, ya que supuso “una situación de mayor desprotección para las víctimas”. Deleonardis se abstuvo de expedirse sobre otras circunstancias agravantes porque no fueron alegadas ni discutidas por las partes en el acuerdo presentado.

Tras dictar su veredicto condenatorio, condenó a Ariel Ezequiel Calderón en carácter de coautor penalmente responsable de los delitos de robo agravado por su comisión en lugar poblado y en banda y por el empleo de arma de fuego de aptitud para el disparo no acreditada, robo agravado por su comisión en lugar poblado y en banda, con escalamiento y por el empleo de arma de fuego de aptitud para el disparo no acreditada y robo agravado por su comisión en lugar poblado y en banda y por el empleo de arma impropia - todos ellos en concurso real- a la pena de cinco años de prisión, accesorias legales y costas del proceso penal.

Sobre el decomiso de la réplica del arma secuestrada el magistrado no se expidió hasta tanto se juzgue a los coimputados David Riquelme, Carlos Ceballos y Roberto Palavecino.