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Mar del plata

17 de Noviembre de 2019 17:00

Los secretos de un funeral planner: trámites, música en vivo y streaming

Imagen ilustrativa. Foto: Archivo 0223

Ricardo Péculo se define como un "mediador" y dice que es "fundamental" organizar el velatorio. Qué servicios ofrece.

“Hemos sido habituados a creer que dios y la muerte son omnipresentes”, sostiene el Premio Nobel de Literatura José Saramago en “Las intermitencias de la muerte”. Quizá sea por eso que hay quienes tienen pensado qué quieren al momento abandonar el plano físico.

La muerte, es tan inminente como tabú y genera tantos interrogantes como habitantes hay en el planeta.

“Nacemos para morir, si lo pensamos así, estamos fritos”, dice a 0223 entre risas el filósofo Darío Sztajnszrajber que aclara que no es lo mismo la muerte que el propio morir. “El vínculo con la muerte es ontológico porque la muerte nos constituye”, asegura, mientras agrega que la estructura de nuestra existencia está dispuesta por el hecho ineluctable de la finitud.

“Para colmo, hay como un promedio de ciclo cumplido, no sabemos cuándo. Pero lo calculamos, más o menos, ¿viste?”.

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Aquellos que  “más o menos “ calculan cuándo llegará el momento del último suspiro, tienen pensado cómo quieren ser recordados. Algunos se limitan a comunicarlo verbalmente a sus seres más cercanos y otros, un poco más “organizados” contratan desde una parcela o nicho en un cementerio privado hasta los servicios de un funeral planner  para asegurarse que su última voluntad se cumpla.

Ricardo Péculo es especialista en ritos funerales, ceremonial y pompas fúnebres y tanatólogo. Lo que se conoce en el último tiempo como funeral planner. Considera que es “fundamental organizar el velatorio y el destino final de nuestros restos antes de morir”.

Según el especialista, hay que hablar sobre la muerte y aceptarla. ”La muerte siempre es de otro. Antes se aceptaba, hoy hay más negación”, sostiene.

Péculo asegura que es necesario “no saltear las despedidas” ya que el velatorio representa el comienzo psicológico del duelo. Consultado sobre quienes contratan sus servicios, el tanatólogo sostiene que en la mayoría de los casos, sus clientes son los familiares del óbito aunque también lo contacta el futuro muerto.

“Soy un mediador”, dice el funeral planner al ser consultado acerca de cómo definiría su trabajo y confiesa que ya tiene organizado su propio velatorio. “Tengo mi ataúd listo, tengo elegida la ropa, por supuesto que voy a ir a un cementerio, voy a ser cremado y estaré en un nicho junto a mi padre. Ya está todo hablado con mi familia”, dice.

Aunque es reticente a dar cifras, Péculo cuenta que un servicio básico, que incluye  ambulancia, ataúd semiplano, gestión ante el registro civil, cementerio, carroza fúnebre y velatorio simple ronda los 65 mil pesos.

Si el muerto o su familia eligen realizar un oficio religioso, música en vivo o servicio de streaming, el monto asciende. El valor también cambia si se elige una bóveda, una parcela o un nicho, “pero eso lo arreglan directamente con el cementerio”, aclara.

Quienes no pueden o no están interesados en contratar los servicios de un funeral planner hoy, deben tener en cuenta que un servicio fúnebre básico ronda los 30 mil pesos, aunque puede ascender a 40 mil si el cuerpo es cremado y conservado en un nicho. 

¿El motivo de estos números? La reciente suba del dólar. Los ataúdes realizados para nichos llevan estaño y formol en su composición que se cotizan a valor dólar así como la madera de algunos cajones.

 

Un "negocio" en crisis

En Mar del Plata son más de 20 las empresas dedicadas a brindar servicios fúnebres, pero solo cuatro están nucleadas en la Federación Argentina de Entidades de Servicios Fúnebres y Afines (Fadedsfya).

El representante de la Fadedsfya, Antonio Flores, asegura que por la crisis y el cambio de paradigma cultural, uno de los ritos que se perdió es el velatorio, y eso ”afecta a una industria importante que comprende cerca de 2 mil empresas”. 

En este sentido, Flores considera que “ahora el muerto deja de formar parte de la vida cotidiana, las cenizas se esparcen por ahí y uno se olvida”, aunque resalta: “Nuestro negocio va a existir siempre”.

Además resalta que en el último tiempo la discusión se da porque “las nuevas generaciones no quieren pagar cuotas todos los meses a un cementerio, y tenemos que adaptar nuestro negocio a eso”.

En este sentido, Péculo agrega que “no se piensa al cementerio a nivel patrimonial, lo piensan como un gasto” y cuenta que en otra época, “había que demostrar lo que eras, por eso se construían mausoleos". "Hoy muchos te entierran y plantan un árbol”, agrega.

"La muerte volvió a la cama, abrazó al hombre y el sueño le bajó suavemente los párpados. Al día siguiente, no murió nadie"