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Solidaridad

29 de Agosto de 2019 19:15

La realidad del comedor Pucará, tras el robo: "Nos recuperamos por los que necesitan comida"

Desde el centro ubicado en el barrio San Jacinto siguen abiertos a recibir donaciones de alimentos y ropa, fundamentalmente calzado. "Tratamos de dar y poner lo mejor", expresaron.

Esfuerzo y constancia. Así, con el mérito de esos valores, el Centro Cultural y comedor barrial Pucará empuja para adelante sin importar la adversidad: sus responsables reconocen un trabajo diario intenso y siempre se muestran abiertos a recibir donaciones de la comunidad para garantizar un plato de comida a los sectores más vulnerables.

El espacio del barrio San Jacinto sufrió el martes de la semana pasada un importante robo de alimentos y mercadería que se tradujo en una consecuencia inexorable y que no se experimentaba desde hace mucho tiempo: ese día, las 320 personas que concurren al lugar se quedaron sin comer.

"Nos dolió mucho y en el alma; estamos haciendo mucho esfuerzo para mantenernos abiertos porque la verdad que toda la inflación se comió el dinero que nos pueden mandar", explicó Yésica Páez, una de las encargadas de comedor que está apadrinado por el respaldo de la Asociación Empleados de Casino Pro Ayuda a la Niñez Desamparada (Apand).

En declaraciones a 0223, la mujer consideró que las necesidades aumentaron en el último tiempo como consecuencia de la "falta de trabajo". "Se ven muchas mujeres solas pero también se están viendo muchos papás que se quedan sin trabajo y que vienen a buscar comida", afirmó.

Inicialmente, el espacio solidario se proponía consolidar su rol de Centro Cultural y dejar de lado la labor del comedor pero las delicadas circunstancias económicas y sociales que signan al país obligaron a un cambio de mirada. "Tenemos que seguir trabajando y saliendo a pedir porque lo que damos nosotros es el plato fuerte que comen muchas familias", afirmó Páez.

La referente de Pucará aseguró que reciben personas que provienen desde el barrio Alfar hasta Acantilados. "Anta falta que hay del Estado en la calle, lo que trata uno desde su lugar es hacer algo para que eso cambie pero la verdad que esas cosas no dejan de ser tareas que corresponden netamente al Estado", consideró.

Respecto de los robos, Páez comentó que la zona "está bastante brava" y que tiende a ser azotada por los mismos delincuentes. "Uno más o menos sabe quiénes son pero la policía también hace lo que puede. Ellos hacen lo que tienen que hacer pero también pasa que la Justicia también deja libre a los delincuentes", cuestionó.

"Nosotros nos recuperamos y levantamos cabeza. Sabemos que el día que nos robaron mucha gente se quedó sin comida así que nos queda agarrar fuerzas de la gente que nos dona y que siempre está ayudando para seguir adelante por los chicos", manifestó la responsable del comedor barrial.

La mujer recordó que en la crisis que atravesó al país en el 2001 tuvo que "salir a pedir comida porque tenía hambre". "Por eso yo trato dar lo mejor cada vez que veo a una persona que viene a buscar un plato de comida. Sabemos lo que es estar del otro lado; somos conscientes de lo que te lleva a ir a un comedor", indicó.

El espacio ubicado en la calle 2 bis entre 431 y 433 se encuentra abierto a recibir donaciones de la comunidad marplatense. Las personas interesadas pueden colaborar con alimentos o ropa, fundamentalmente calzados. "Eso es lo que más nos cuesta conseguir", reconoció Páez.

Y para prestar ayuda, los interesados pueden acercarse en forma directa a las instalaciones que están en el barrio San Jacinto o comunicarse al teléfono celular  (0223) 154 541 205 o (223) 156 361 197.