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Enfoque global

11 de Febrero de 2020 13:41

Misión Brasil: reunión con Bolsonaro y minimalismo bilateral

Con encuentro confirmado con Jair Bolsonaro, Felipe Solá encabezará la comitiva que llegará esta noche a Brasilia para limar asperezas y acercar posiciones.

Luego de una gira por Europa que fue considerada exitosa por parte del oficialismo, el gobierno inició un nuevo objetivo en la agenda internacional: descomprimir la relación con el Brasil de Jair Bolsonaro

El viaje comienza con un dato clave y alentador para el futuro: el Canciller, Felipe Solá, será recibido por Bolsonaro en Brasilia. Esto no es un tema menor, ya que, hasta ayer el rango más alto con el que la comitiva se iba a reunir era el Canciller, Ernesto Araujo, y el jefe de gabinete del ministerio de Seguridad y militar influyente dentro de la coalición de gobierno, el general Augusto Heleno. 

Alberto Fernández y Jair Bolsonaro tienen diferencias muy profundas y representan (o al menos intentan) proyectos contrapuestos. Mientras Fernández no reniega de la globalización y busca un inserción inteligente y relativamente virtuosa, Bolsonaro está alineado con los nacionalismos reaccionarios y rupturistas, sobre todo el sector que se identifica con el filósofo de cabecera del bolsonarismo, Olavo de Carvalho, que reivindica a Donald Trump y las derechas de Europa.

Asimismo, la administración brasilera se opone a la idea del Cambio Climático al punto de tensionar con los gobiernos europeos mientras que Fernández destaca la encíclica Laudato Si del Papa Francisco y busca aliarse con el eje Angela Merkel-Emmanuel Macrón. 

La religión también es un pùnto de división de aguas entre ambos. Bolsonaro cuenta con el evangelismo pentecostal como base de sustento y de alianza de gobierno en contra de la figura de Francisco que se ubica dentro de las alianzas estratégicas de Alberto Fernández. De hecho, el Papa recibirá a Lula el próximo jueves 13 Santa Marta en un gesto que provocará reacciones.

Desde ya, en el plano de lo ideológico, la cercanía del Frente de Todos con el expresidente Lula y el Partido de los Trabajadores es un punto de discordia que deberá moderarse y quedar en un segundo plano para encontrar puntos en común. 

En ese marco, la misión del gobierno argentino es minimalista pero estratégica y busca centrarse en la relación comercial denominada por el oficialismo como "diplomacia comercial dinámica". 

Fuentes que integran la comitiva oficial fueron consultadas para esta columna y explicaron que "el objetivo es no anteponer la ideología en la relación. Como con una mochila, se buscará que lo ideológico quede atrás y no adelante".

Los posibles puntos de acuerdo se circunscriben en el acuerdo Mercosur-Unión Europea que, según dijeron, "es un acuerdo cuyas diferencias pueden postergarse porque no es de implementación inmediata". 

En todo caso, si hay un freno que sea del otro lado del charco. De todas formas, Bolsonaro utilizará ese tema para discutir un tema de fondo que incluye su interés por un bloque más flexible a traves de reformas en el Arancel Común Externo. Para que la negociación concluya de buena manera se tendrá que pensar un intermedio entre la zona de libre comercio que propone el equipo económico de Bolsonaro y el proteccionismo regional autónomo que suele defender el peronismo.

Argentina sabe que se viene un 2020 difícil con una negociación de la deuda cuyos resultados terminarán de definir el perfil de desarrollo posible. La inflación no estará en menos de 40 puntos anuales y el crecimento recién podrá vislumbrarse el año que viene. 

Ante esto, la reativación de Brasil y la expectativa de crecimiento de 2,3 por ciento serían música para los oídos de nuestra economía, ya que, cada punto de creicmiento de nuestro vecino significa 0,5 nuestro.

Como muy bien graficó el especialista Pablo Parola en la nota publicada el 15 de enero en tradenews.com "a contramano de lo que pasa con el mundo, donde las exportaciones están vinculadas esencialmente a productos primarios o de primera elaboración, el intercambio bilateral se basa especialmente en el valor agregado". "Si bien es cierto que la industria automotriz es la protagonista en la relación comercial, el comercio bilateral es preponderantemente manufacturero y de alto valor agregado e ncluye también a sectores como química y petroquímica, caucho y plástico, alimentos y bebidas, trigo en granos y manufacturas agropecuarias".

En 2019, la relación comercial arrojó superávit pero por la caída de la actividad argentina. Por eso, Argentina necesita  subirse al posible crecimiento de Brasil para tenerlo de aventón en un año complicado y morigerar la reacción negativa que el excapitán del ejército pueda tener contra medidas tendientes a limitar importaciones para aumentar las exportaciones. 

En el entorno de Felipe Solá encararán el encuentro entendiendo que "no hay un país que crezca sin el otro". El desafío es lograr que Bolsonaro lo comprenda y lo sostenga en el tiempo. 

Por último, además de las bilaterales confirmadas con el Presidente y el Canciller, el gobierno busca reforzar los lazos con el ala militar. En ese sentido, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, se renuirá con el General Augusto Heleno y se espera una reuníon con el vicepresidente, Hamilton Mourau que aún no fue confirmada.

No hay épica, proyectos ambiciosos ni retórica sobre la Patria Grande. El equilibrio es fino, la necesidad es alta y el pragmatismo es un deber que el gobierno debe cumplir sin rodeos.