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Columna de miércoles

12 de Febrero de 2020 20:06

Los entretelones de la primera pelea de Kicillof y Montenegro

Montenegro y Kicillof tuvieron su primer cruce público. El intendente luego le bajó el tono a la polémica.

El vínculo entre Axel Kicillof y Guillermo Montenegro era una incógnita. Políticamente en las antípodas, el intendente sabe que necesita tener relación con el gobernador para conseguir soluciones para Mar del Plata. Más allá de las lógicas incomodidades en algunas situaciones puntuales, durante estos dos primeros meses de gestión el intendente de General Pueyrredon fue incluido en todas las actividades que el gobierno de la provincia llevó adelante en Mar del Plata y Montenegro jamás intentó ningunear o echar culpas a la administración provincial. Tácitamente, sellaron un pacto de convivencia.

Sin embargo, esos gestos mutuos encontraron su primer punto de tensión con el plan Escuelas a la obra. Para la administración provincial es un modo de empezar a dar respuesta a los problemas edilicios de las escuelas bonaerenses luego de “la pésima gestión de Vidal” en el área. Lógicamente, Montenegro, vidalista 100%, rechaza ese argumento político. Pero más allá de esa diferencia natural, el intendente no quiso adherir al acuerdo.

Ante los cuestionamientos de algunos concejales y consejeros escolares del Frente de Todos, el secretario de Gobierno, Santiago Bonifatti, fue el encargado de salir a contestar las razones por las cuales el municipio decidió no adherir al plan. “Kicillof quiere decirnos qué hacer con fondos coparticipables”, resumió el funcionario municipal. En esa misma entrevista con 0223 Radio también aclaró que el intendente tenía previsto reunirse con la directora general de Cultura y Educación de la provincia, Agustina Vila.

El encuentro se dio el viernes. Y el resultado se manejó con un fuerte hermetismo. “De los dos lados acordamos no dar ninguna información”, advirtieron voceros, quienes cumplieron férreamente con ese acuerdo. Sin embargo, esa ausencia de información fue la que 24 horas más tarde desató la primera pelea pública entre el gobernador y el intendente.

De manera sorpresiva, Kicillof llegó a Mar del Plata y decidió ir a recorrer el balneario donde funciona el programa ReCreo. Caminó junto a la ministra de Desarrollo de la Comunidad, Fernanda Raverta, se sacó selfies con la gente y charló con el filósofo Darío Sztajnszrajber, quien brindó una charla en la playa.

 

Luego se tomó unos minutos para hablar con los medios que obviamente le preguntaron por la decisión de Montenegro de no firmar el acuerdo. "El convenio lo está esperando a Montenegro todavía: que vaya cuando quiera a firmarlo para poder empezar a trabajar juntos. Todavía tiene tiempo para recapacitar: no es momento para vestirse de amarillo".

El dardo llegó directo desde el balneario Perla 5 hasta el despacho principal del municipio. Ese mismo sábado, apenas unas horas más tarde, Montenegro le respondió al gobernador a través de un comunicado de prensa. En el texto, confirmó que el viernes había acordado con Vila algunas modificaciones al programa para firmar la adhesión. “Se ve que la ministra no se lo informó al gobernador”, decía un tramo del comunicado.

En el despacho del intendente estaban molestos. Aseguran que el acuerdo con Vila era que nadie informaba el acuerdo de la reunión y el lunes se anunciaba luego de que se implementaran los cambios (más vinculados a cuestiones de forma) y General Pueyrredon se hubiese adherido. Pero Kicillof no esperó tanto. ¿Fue un desafío directo al intendente o un malentendido?

En el entorno del jefe comunal creen lo segundo. “Sospechamos que Vila no le dijo a Kicillof el resultado de la reunión y cuando le preguntaron dijo eso. No vemos ninguna intencionalidad ni de Kicillof, ni tampoco de Raverta para perjudicarnos”, confesaron.

Con ese análisis en la mano, fue el propio Montenegro el que le bajó el tono a la polémica en una entrevista con Horacio Embón. “Tengo un respeto muy importante por él. Hemos sido compañeros en la Cámara de Diputados durante dos años y tengo una relación muy respetuosa y muy educada”, sostuvo.

Desde la Gobernación también buscaron minimizar el cruce. “No hubo polémica, el gobernador solo marcó que Montenegro no firmó el acuerdo el día que se juntaron todos los intendentes. Pero no pasó nada”, señalaron fuentes provinciales.

 

Más allá de abonar la idea del “malentendido”, en las cuestiones domésticas comienzan a ser cada vez más frecuentes las disputas entre el Ejecutivo y el Frente de Todos, principal fuerza opositora. El tratamiento de las ordenanzas fiscal e impositiva y del presupuesto 2020 dejaron en evidencia las diferencias.

El oficialismo intentó jugar la carta de la “ayuda institucional” y recordaron que el propio Montenegro hizo público su apoyo a Kicillof cuando el gobernador tenía dificultades para aprobar la suba de impuestos. En el Frente de Todos recogieron el guante: “Nosotros queremos ayudar. Pero la diferencia es que Kicillof escuchó a la oposición e implementó cambios. Ustedes rechazaron todas las propuestas de modificaciones”, planteó la presidenta de la Comisión de Hacienda, Virginia Sívori, que tuvo un rol destacado a lo largo de todo el debate y pudo aportar datos precisos a la discusión.

Las críticas, sin embargo, no torcerán la historia: este viernes Montenegro tendrá su primer presupuesto y comenzará a regir el nuevo aumento de tasas. El cambio es sustancial si se tiene en cuenta que en 2019 la suba de las tasas se aprobó recién el 30 de agosto. “Es una ventaja que nos hayan dejado la vara tan baja, pero compararnos con Arroyo no nos hace bien a nosotros ni a la oposición”, cerró un hombre de confianza del intendente.