Crisis del coronavirus

6 de Septiembre de 2020 08:06

Sin hoteles ni restaurantes, se desploma la venta de carne

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Empresarios y representantes de las cámaras de la industria de la carne advierten sobre la continuidad de la baja de la comercialización. La ausencia de la actividad gastronómica en la ciudad deteriora aún más la situación.

Los efectos negativos en la economía generados por el coronavirus también se ve reflejado en el consumo de la carne en todo el país, que en Mar del Plata se ve aún más perjudicado por la casi nula actividad gastronómica y a la ausencia del turismo.

Según datos publicados esta semana por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). en Argentina, durante el mes de agosto, el consumo de carne vacuna equivalió a 50,4 kg por año por habitante, un 2,7% menos en relación al mismo período de 2019. Asimismo, la carne aumentó durante la cuarentena, un promedio del 20,7%.

“Hay una baja en el consumo que se mantiene. Las condiciones siguen siendo las mismas, porque la gente tiene menos plata y la tarjeta aguanta cada vez menos”, afirmó en diálogo con 0223, Miguel Schiariti, presidente de la Ciccra.

Para el empresario, la baja del consumo no es por la inflación, sino propia de la pandemia: “La carne no ha aumentado significativamente en el último mes. Subir el precio, aunque sea una moneda, es una enormidad para la gente”, evaluó.

Contextualizando esta leve caída en la comercialización de los productos cárnicos en una ciudad turística, para Schiariti, “el cierre de los restaurantes significa un promedio de entre el 10 y el 15% del consumo de la carne. Y esto, sumado a la situación de la falta de turismo en Mar del Plata, seguro que impacta un poco más”, reflexionó.

Por su parte, el empresario Gustavo Blois, propietario de la cadena de carnicerías “El Mudo” de la ciudad, tuvo otra mirada sobre la caída del consumo, “que no es propia de la pandemia sino que viene desde unos dos años”.

“Ahora se ve más profundizada esa caída, que está muy relacionado con el cierre de los comercios gastronómicos y la baja en el poder adquisitivo de la gente que se suma al aumento en el precio de la carne, que fue del 10% hace un mes. Arrancó con el tema de la devaluación del peso, repercutió en el campo y terminó en el consumidor. Eso no falla nunca”, remarcó.

Para Blois, la particular situación de Mar del Plata, que depende económicamente en gran medida del turismo, acentuó aún más la merma del consumo.

“Al no haber casi funcionado los restaurantes, sin hoteles ni turismo los fines de semanas largos, se hizo cuesta arriba. Esas escapadas nos ayudaba mucho a pasar el invierno y para nosotros siempre los peores meses fueron septiembre octubre y noviembre”, analizó.

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