La secta del City, una organización criminal que operaba en pleno centro de Mar del Plata

Sus orígenes se remontan a medio siglo atrás y, aunque tenía su base operativa en Mar del Plata, se instalaba durante cortos períodos en otras ciudades. El rol de los cuatro imputados por trata de personas y abuso sexual, entre otros delitos. La cooperativa de trabajadores del hotel City, la última fachada que garantizó el funcionamiento de la organización. 

Eduardo de Dios Nicosia lideraba la organización criminal.

18 de Noviembre de 2021 19:08

Por Redacción 0223

PARA 0223

Aunque el funcionamiento de la denominada secta del hotel City quedó al descubierto el 3 de julio de 2018, tras el allanamiento de las instalaciones ubicadas en calle Diagonal Alberdi 2561, en pleno centro de Mar del Plata; se estima que sus orígenes se remontan a unos 50 años antes. Al menos, esa es la hipótesis que maneja la justicia federal a partir de los testimonios aportados por 32 de víctimas y por los cuales cuatro personas son juzgadas en el TOF desde el 13 de septiembre pasado, acusadas de captar a los damnificados para luego reducirlos a la servidumbre y explotarlos económica, sexual y laboralmente.

Según la causa elevada a juicio durante el año pasado, se trata de una organización con rasgos de secta que se mostraba hacia afuera como un ministerio de yoga y operaba en Mar del Plata, aunque era frecuente que se trasladara a otras ciudades. La red -se presume- era liderada por el autoproclamado “gurú” Eduardo de Dios Nicosia y su socio Fernando Velázquez. Ambos, tras quedar al descubierto la red, fueron detenidos y alojados en el Penal de Ezeiza, lugar en el que en enero de 2021 murió Nicosia y por lo cual fue sobreseído en abril último.

La secta religiosa atraía a sus víctimas durante charlas de yoga y las invitaban a sumarse a la congregación. Pero antes, debían ceder todos sus bienes a la comunidad y cortar todo tipo de relación por fuera de la organización. Despojados de su patrimonio y sin posibilidad de huir, las personas captadas eran reducidas a la servidumbre y sometidas a torturas, abusos sexuales.

Las instalaciones del hotel están cerradas desde julio de 2018. Fotos: 0223

Si bien las acusaciones por trata de personas, abuso sexual agravado, alteración de identidades, acopio de armas y resistencia a la autoridad, entre otros delitos, recayeron en un principio sobre cinco imputados, con la muerte de Nicosia en la cárcel, cuatro llegaron al debate oral. Además de Velázquez, se encuentran Silvia Cristina Capossiello (pareja y madre de algunos de los hijos de Nicosia), Sinecio de Jesús Coronado Acurero y Luis Antonio Fanesi, los dos, personas de confianza del “gurú”.

Para la justicia, Nicosia fue “el fundador de la congregación, una suerte de guía espiritual, principal administrador y organizador de la actividad delictiva, bajo la cual sometió a las víctimas para la consecución de aquellos fines”, pero la participación de los otros implicados fue central para que el accionar del grupo funcionara con éxito. Sin ir más lejos, se cree que Capossiello era la encargada de controlar a los damnificados cuando Nicosia se ausentaba y estaba al frente de la cooperativa administradora del hotel City.

En función de los relatos de las víctimas tomados durante la investigación, Nicosia tuvo al menos 15 hijos e hijas, trece de ellos con seis madres diferentes y los otros dos con dos de sus hijas biológicas. Excepto un caso, los recién nacidos fueron registrados como hijos biológicos de otros miembros de la congregación. 

El trabajo durante extensas jornadas y sin ningún tipo de contribución a los damnificados aseguraban el sostén económico de los líderes de la organización. Pero, además, los imputados alquilaban los inmuebles y explotaban como remises los vehículos cedidos por las víctimas, entre otras actividades. En la última parte de su historia, la secta continuó funcionando bajo la facha de una cooperativa de trabajo que quedó a cargo del hotel City, a través de la cual confeccionaban recibos ficticios y conseguían subsidios. Nicosia -de acuerdo a los dichos de testigos directos- ponía énfasis en reconvertir el establecimiento en una cooperativa para evitar una supuesta expropiación, dado que se trataba del único bastión que tenía la organización en la ciudad y desde el cual buscaba seguir operando.

En la habitación principal, la justicia encontró gran cantidad de armas que pertenecían a Nicosia. Fotos: 0223 

Durante el allanamiento que puso punto final a la secta, la policía encontró un arsenal distribuido en la habitación principal del cuarto piso, la contigua y el antebaño; armas que en ningún caso estaban registradas. También se hallaron 284.500 pesos, 208 dólares y 2716 pesos bolivarianos.  

Tras caer la banda, la justicia dispuso el embargo de las instalaciones del City, un departamento ubicado en avenida Callao 441 (Caba), departamento de La Rioja 138 (Caba), tres parcelas y una fracción en el Partido de Moreno; un departamento ubicado en 511 Fifth Avenue de Nueva York y otro situado en calle Santa Fe 1159 de esta ciudad. En la misma línea, se secuestró un auto Alfa Romeo 145 (donado por una víctima en diciembre de 2008), dos motorhome Mercedes Benz, un Renault R4 y una Renault Kangoo.

Por otra parte, se trabó embargo sobre una cuenta corriente en pesos y otra de ahorro en dólares, ambas en el Banco Provincia y a nombre de la cooperativa de trabajo City Hotel MdP. En el último caso, quedó acreditado que entre mayo y agosto de 2018 se registró una transferencia realizada desde el banco Credicoop de 65.800 dólares y una extracción por caja por 31.211 dólares efectuada por Silvia Capossiello.

La justicia, asimismo, ordenó el bloqueo y embargo de los fondos de una cuenta del Israel Discount Bank of New York, que tiene como beneficiarios a Nicosia y Capossiello.

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