Un huracán a la mañana y una granizada por la tarde: el día en el que el pánico se apoderó de Mar del Plata

El 16 de diciembre de 1971, Mar del Plata fue escenario de dos violentos fenómenos climatológicos en menos de doce horas.

Dos fenómenos meteorológicos sacudieron a Mar del Plata.

19 de Agosto de 2021 20:15

Una semana antes de que comenzara el verano de 1971, Mar del Plata fue escenario de dos violentos fenómenos climatológicos que, en menos de doce horas, provocaron graves destrozos en distintos puntos de la ciudad y dejaron a decenas de vecinos sin casa. El primero empezó a las ocho de la mañana de ese jueves 16 de diciembre, cuando las ráfagas de viento que se registraban se convirtieron en vientos huracanados que alcanzaron los 195 km/h. Según los registros oficiales de la época, la temperatura subió de golpe a 34 grados, una masa de aire caliente invadió la ciudad y las ráfagas llegaron a alcanzar los 255 km/h.

El hecho, considerado por los especialistas como “un fenómeno meteorológico sin precedentes”, causó siete heridos leves, la voladura de decenas de techos de viviendas y carteles, daños en cerca de tres mil líneas telefónicas y decenas de árboles fueron arrancados de cuajo. Además, miles de vecinos se quedaron sin energía eléctrica y las vidrieras de los comercios fueron destruidas por el embate del huracán. “Sobre toda la población se extendió una especie de temor durante casi una hora. Es que nadie dejó de ver y sentir de alguna manera el impresionante fenómeno que pasó sobre Mar del Plata, dejando una secuela de daños que ya se están reparando”, reflejaba al día siguiente la edición del diario La Capital.

A lo largo del día, más de 500 personas, entre bomberos, personal de Agua y Energía y de Entel se movilizaron para tratar de restablecer los servicios y si bien desde el municipio pidieron a la población que mantuviera la calma, las líneas disponibles para pedir ayuda colapsaron. 

Las escenas de dramatismo se repitieron a lo largo de la jornada. Una de las imágenes más espectaculares que dejó el huracán fue el un pino de gran porte que derribó una vivienda ubicada en Quintana 264. Allí se encontraba una familia compuesta por una mujer y sus dos hijos que habían llegado a la ciudad hacía apenas tres días antes con la intención de pasar la temporada y, de milagro, se salvó de ser aplastada. 

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