“Tenía veinte años y me tenía que tomar dos vasos de vino para irme a dormir”: la cruda historia del ex arquero de River que ahora brilla en Europa

El arquero argentino abrió su historia más íntima, habló sin filtros sobre la depresión, las conductas autodestructivas y el proceso personal que atravesó para volver a encontrarse consigo mismo.

El arquero argentino abrió su historia más íntima, habló sin filtros sobre la depresión, las conductas autodestructivas y el proceso personal que atravesó para volver a encontrarse consigo mismo.

31 de Enero de 2026 07:58

Por Redacción 0223

PARA 0223

Durante años, Augusto Batalla convivió con una carga emocional que pocas veces se percibe desde afuera. Hoy, ya consolidado como una de las figuras del Rayo Vallecano, el arquero surgido en River Plate decidió poner en palabras una etapa oscura de su vida y exponer, con crudeza y honestidad, el impacto que tuvo la depresión en su carrera profesional y en su día a día lejos de las canchas del fútbol argentino.

En una entrevista íntima, Batalla relató cómo el peso de las expectativas, los errores deportivos y la presión del entorno lo empujaron a un profundo estado de aislamiento. “En mí, en mi persona, estaba totalmente deprimido, no tenía ganas de salir, no tenía ganas de ir a entrenar, no tenía ganas de relacionarme con nadie”, confesó, dejando en claro que el problema iba mucho más allá del rendimiento bajo los tres palos.

Desde muy joven, el arquero se había trazado objetivos ambiciosos que con el paso del tiempo sintió que no logró sostener. “Logré debutar, logré salir campeón, pero no logré mantenerme en el primer nivel como es River”, reconoció Batalla, marcando el inicio de un proceso interno de frustración, autocrítica constante y una sensación de fracaso que empezó a calar hondo.

Ese desgaste emocional se trasladó rápidamente a otros planos de su vida. El propio Batalla explicó cómo la falta de herramientas para gestionar sus emociones derivó en reacciones equivocadas dentro y fuera de la cancha. “Cuando uno es joven y no sabe administrar sus propias emociones, acciona y reacciona de mala manera”, relató, describiendo una espiral que fue deteriorando su confianza y su bienestar personal.

La presión externa también tuvo un rol determinante. El arquero apuntó al contexto del fútbol sudamericano y al escrutinio permanente que sufren los jugadores de clubes grandes. “Esas maquinarias solo esperan rendimiento”, señaló, admitiendo que ese clima amplificó su sufrimiento, sin margen para el error ni tiempos para recomponerse, una realidad conocida en el fútbol argentino.

El quiebre llegó cuando decidió buscar ayuda profesional. “Fui al psicólogo y sigo yendo al psicólogo”, afirmó con naturalidad, derribando prejuicios y dejando un mensaje contundente: “No se sale solo”. Batalla también reconoció conductas autodestructivas de aquella etapa, como los problemas para dormir y el consumo de alcohol: “Tenía veinte años y me tenía que tomar dos vasos de vino para irme a dormir”.

Hoy, con una mirada más madura, valora el camino recorrido y asegura que hablar del tema fue vital para volver a encontrarse consigo mismo. Batalla actualmente es considerado como uno de los mejores arqueros del fútbol español y se ganó el cariño de la hinchada del Rayo Vallecano. Con este buen presente el ex Millonario dejó atrás los duros momentos que tuvo que atravesar en el inicio de su carrera.