Temporada ajustada: los restaurantes del Puerto registraron una caída del 20% en ventas
Aunque los fines de semana y el Carnaval trajeron alivio, para los gastronómicos el balance general del verano fue inferior al del año pasado. Destacaron el consumo más medido, el uso de promos y los platos para compartir.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Con el tramo más fuerte del verano atrás y la expectativa puesta en Semana Santa, los restaurantes del Puerto de Mar del Plata comienzan a realizar balances en un contexto que, sin dudas, fue más exigente que el de años anteriores. Los gastronómicos portuarios no hablan de una temporada mala, pero sí de una más austera, más trabajada y más corta.
El encargado del restaurante Mediterráneo Sergio Ciótola estimó que el movimiento en la temporada estuvo “un 15 o 20% más bajo” que el año pasado. Si bien destacó que los fines de semana y durante el Carnaval el consumo "levantó mucho”, evaluó que en el balance general hay menos volumen que la temporada pasada.
Según explicó, la diferencia se percibe directamente en la mesa: "Hoy el cliente trata de consumir lo más económico o pide platos para compartir. No es como antes, que cada uno pedía su plato, ahora capaz piden uno para compartir". Además comentó que para atraer más público, debieron sumar promociones bancarias, descuentos puntuales e incluso ofrecer alguna bebida de cortesía. La razón de fondo es que “no hay plata, no alcanza”, sintetizó.
Un consumo más austero
Desde Chichilo, el encargado Ángel De Luca describió una situación similar: “No fue una temporada de locos, pero se trabajó. No fue ni la peor, ni la mejor: anduvo”. Al igual que Sergio, coincidió en que el fin de semana largo de Carnavales marcó uno de los puntos más altos de la temporada, aunque lejos de niveles excepcionales.
Por su parte, el gerente de Puerto de Palos Ezequiel Brunner aseguró que en su caso el balance fue positivo, pero a costa de mucho más trabajo interno: “Fue mejor que el año pasado, pero trabajando muchísimo más”. Según detalló, la crisis económica es notable y obliga a intervenir permanentemente en la estrategia comercial: “Hay que estar viendo cuándo hacer un descuento, cuándo poner una promoción, cómo aumentar el ticket promedio”. Brunner valoró que lo que antes “venía automático”, hoy requiere un seguimiento constante.
En este panorama, la experiencia del cliente se volvió central. La apuesta fue que la salida no se limite al gasto, sino que sea integral: atención personalizada, seguimiento permanente y cuidado del detalle, incluso en jornadas con muchos comensales. Esa estrategia les permitió destacarse en las valoraciones digitales del Centro Comercial del Puerto.
Sin embargo, el contexto general no pasa desapercibido. “Se nota la baja en la cantidad de gente que viene al puerto y a Mar del Plata”, advirtió Ezequiel y fue tajante respecto a la duración del verano: “Después del último fin de semana ya murió”.
El desafío de sostener el empleo
En materia de empleo, los tres coinciden en una estructura parecida: refuerzos en enero y febrero y reducción al finalizar el mes. Ángel detalló que en Chichilo pasan de 50 empleados en invierno a 90 en verano, mientras que Ezequiel en Puerto de Palos explicó que el personal de temporada termina en febrero y que para fechas puntuales, como en Semana Santa, recurren a trabajadores eventuales que se suman solo por esos días.
La síntesis es clara: la temporada se sostiene, pero con márgenes más ajustados y un consumo más cuidadoso. Los restaurantes trabajaron, pero en un escenario donde nada llega por sí solo y donde, como repiten los gastronómicos del Puerto, los 40 días fuertes pasan rápido y obligan a no descuidar ni una sola mesa.
Leé también
Temas
Lo más
leído

