El balneario oculto en Mar del Plata que quedó abandonado y todavía se puede visitar

El lugar supo ser una obra de ingeniería imponente y en la actualidad solo quedan las ruinas.

El descenso al mar resulta sumamente dificultoso.

8 de Febrero de 2026 10:28

Por Redacción 0223

PARA 0223

Ubicado entre Chapadmalal y Miramar por la Ruta 11, el balneario El Marquesado nació en 1977 como una de las apuestas arquitectónicas más audaces de la Costa Atlántica bonaerense. Su diseño monumental en forma de anfiteatro con tres niveles escalonados ofrecía vistas únicas al océano, convirtiéndose rápidamente en un ícono de la región. La construcción fue una obra de ingeniería imponente que requirió una gran excavación en el acantilado para lograr su forma característica.

Pese a su esplendor inicial y su propuesta innovadora, el complejo no logró sostenerse en el tiempo y terminó sumido en un abandono absoluto que lo transformó en un sitio de ruinas. El paso de las décadas erosionó su estructura de hormigón, dejando apenas el esqueleto de lo que alguna vez fue un destino turístico destacado para las familias argentinas. Actualmente, el lugar funciona como un símbolo del deterioro costero y el fin de una era arquitectónica.

Todavía quedan algunos avezados que se animan a bajar al mar.

Cómo quedaron hoy las instalaciones

Las instalaciones presentan hoy un panorama desolador, donde la naturaleza comenzó a reclamar su espacio entre el concreto rajado y las paredes derruidas por el salitre marino. En el área del antiguo estacionamiento todavía resiste alguna señalética que intenta mantener el orden entre los pocos visitantes que se acercan a explorar los restos. La cartelería insta a los turistas a ser responsables con el medio ambiente y a no dejar residuos durante sus recorridas.

Acceder a la orilla desde la estructura principal representa un verdadero desafío físico para cualquier persona, debido al avanzado estado de destrucción de los accesos originales del predio. Quienes se aventuran a bajar deben sortear escaleras inclinadas que carecen de barandas, terminando el recorrido en un trayecto irregular cubierto de piedras y escombros. Los visitantes que conocen la zona advierten que el descenso al mar desde el anfiteatro es sumamente dificultoso.