Mataron a golpes a una jubilada y todo apunta a su nieto de 17 años
Tenía 76 años y fue hallada muerta en el interior de su vivienda, a metros de la Fiscalía del distrito.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Carmen Fermina Bogarín tenía 76 años y estaba jubilada. Vivía a solo metros de la UFI N°6 de Exaltación de la Cruz, por lo cual las y los trabajadores del Ministerio Público Fiscal la conocían. Fueron ellos los primeros en llegar a la escena del crimen en el interior de la vivienda de la mujer.
Carmen apareció tendida sobre el suelo de su cocina, encima de un charco de sangre. Todas las sospechas apuntan a su nieto de 17 años, quien padece serios problemas de consumo problemático, según Infobae.
La investigación del caso está a cargo del fiscal Gustavo Ancurio, quien solicitó una serie de allanamientos y la extracción de sangre del principal sospechoso.
La principal hipótesis que manejan las autoridades
El cuerpo de Carmen Fermina Bogarín fue descubierto el 10 de marzo por personal de la Comisaría de Exaltación de la Cruz. La autopsia determinó que la mataron a puñaladas en el cuello, aunque también presentaba golpes en la frente, la fractura del maxilar y lesiones genitales.
Los peritos hallaron en el patio de la casa un cuchillo con su hoja doblada con manchas de sangre y en el techo el pantalón y la ropa interior de la mujer. No encontraron aberturas dañadas ni puertas forzadas, por el contrario, estaban cerradas desde adentro.
Los vecinos contaron que la última vez que la vieron fue el 9 de marzo al atardecer, cuando entraba a su casa. Además “sugirieron que el nieto de Carmen podría estar involucrado, ya que en otras oportunidades había ingresado al domicilio a robarle a su abuela para comprar estupefacientes”, expresaron fuentes judiciales del caso.
Cuando interrogaron al joven dijo que en ese momento estaba trabajando y en su empleo lo convalidaron. La investigación siguió su curso por otras líneas, hasta que llegaron los registros de las cámaras de seguridad: “Se veía salir al adolescente con un morral de la casa de su abuela a la hora que dijo que estaba trabajando y con la misma ropa que usó ese día”.
Se sospecha que en el morral llevaba la notebook y la billetera que faltaban en la casa de la víctima. Las compañeras de trabajo del joven dijeron que efectivamente el chico había ido a trabajar, pero que dijo que le dolía la espalda y cuando se levantó la remera "tenía lesiones como rasguños, también en el pecho y la cara”.
“Incluso, le sacaron una foto para mostrarle cómo tenía la espalda y esa imagen está en la causa: tiene similitud a raspaduras o rasguños, posiblemente compatibles con acciones de defensa de la víctima”, cerraron las fuentes.
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