"Amor, nos vamos juntos": el crudo relato de la esposa del albañil asesinado de un tiro en la cabeza
Laura Albornoz narró el año de amenazas, disparos y denuncias que nadie escuchó antes del crimen de Daniel Brecciaroli. Contó el momento exacto en que lo encontró muerto en la vereda y descartó que se trató de un ajuste de cuentas.
Por Redacción 0223
PARA 0223
A dos días del crimen de Gustavo Daniel Brecciaroli en Parque Peña, su esposa Laura Albornoz dio su versión sobre esa fatídica noche, responsabilizó a las autoridades por la inacción ante las constantes denuncias radicadas contra los presuntos asesinos y comentó el calvario vivido en los últimos meses que finalizó con su muerte. Aseguró que no se trató de un ajuste de cuentas y exigió justicia.
"Era una persona que se había hecho querer por todos sus vecinos. Le podés preguntar a cada uno sobre cómo era como persona, familia o papá. No se llevaba mal con nadie, tenía muchísimos amigos y el día que murió estaba la cuadra llena de gente, todos llorando, igual que en el velorio", resumió su pareja en una entrevista con 0223.
El principio del problema
De acuerdo al testimonio de la mujer, quien mantenía una relación con Brecciaroli hacía 16 años y es madre de sus tres hijos (una por adopción), el conflicto inició por una pelea que ni siquiera les correspondía. En realidad, en agosto del año pasado acogieron a la ex novia de su primo, debido a que no tenía un hogar y había quedado en la calle junto a sus dos hijas, a partir de una situación de violencia de género.
En ese momento, al inicio de la convivencia, la mujer les contó que mantenía un problema de larga data con sus sobrinos, del mismo barrio, y al poco tiempo se presentaron en la vivienda para discutir con ella, hasta que una noche dispararon contra la propiedad, según precisó Albornoz, que remarcó que su marido no estaba vinculado con los agresores.
Seguido a ese primer incidente, ambas radicaron la denuncia y una vez notificados, la situación empeoró. "A partir de ahí recibí amenazas cada vez que salíamos a comprar. Nos gritaban de todo, nos amenazaban, venían a mi casa y decían que eran los dueños del barrio. Tiempo más tarde, una noche escuchamos detonaciones que destruyeron los vidrios y empezaron a entrar las balas. Nos gritaban que nos íbamos a tener que ir porque éramos ´ortivas´ por las denuncias", explicó.
Denuncias y oídos sordos
Además, la esposa de la víctima recordó que en el último año no podían "salir a la calle tranquilos" porque intentaban atropellarlos con las motos y los autos y "disparaban". El terror avanzaba, pero las denuncias y los pedidos de restricción de acercamiento también, y la familia "tenía miedo" de que los mataran, conforme a su relato.
"La última vez que quise denunciar fue en febrero. Le dije a una oficial que estaba mi hija con mi yerno afuera, cuando pasó el mismo hombre en un auto y los quiso pasar por arriba. Llamé al al 911 y mandaron un móvil, que me dijo que haga la denuncia. Me preguntó si había algún herido, le repetí que había querido pasar a mis hijos por arriba e insistió en que no había heridos, por lo que no podía tomar la denuncia", expresó Albornoz, indignada y furiosa contra la inacción policial.
"¿Tengo que venir con mi hija, mi yerno o mi marido muertos para que hagan algo?", fueron las últimas palabras hacia la agente, quien responsabilizó a la Fiscalía y se desligó de culpas, tres meses antes de que la historia terminara con el peor final.
Un llamado a cenar, el último contacto
Acerca del domingo por la noche en que asesinaron al albañil de 31 años en la puerta de su casa, revivió cada detalle: "Alrededor de las 21:30, estaba en la vereda con los amigos y salí a avisarle que en 5 minutos iba a estar la comida. Entré, agarré el puré de tomate, lo metí en la olla y cuando estaba por salir a decirle que me había olvidado de comprar arroz, escuché la primera detonación", narró la mujer.
En ese instante, Laura puso a resguardo a sus hijas en el cuarto y al intentar abandonar la vivienda, los amigos de Brecciaroli le pidieron que no lo hiciera porque la iban "a matar" y le dijeron que su marido había recibido un disparo, según contó. "Salí y estaba muerto en el piso. Lo primero que hice fue mirarlo a la cara y quedó con los ojos y la boca abierta. Me tiré encima y le repetía ´amor´, pero no respondía. Sabía que no estaba más", sostuvo con la voz entrecortada acerca del instante en que le arrebataron al hombre de su vida.
Pero además, señaló que en el momento en que abrazaba desconsolada a Daniel y pedía ayuda a los gritos, apareció "una moto grande de color gris con la luz muy alta" conducida por el mismo sujeto que amenazó a la familia en los últimos meses, quien "aceleraba" el rodado y los miraba. "´Hijo de puta, me lo mataste´, grité y empezó a acelerar. Me tiré encima de mi marido, pensando que lo iba a atropellar, le di un beso y le dije ´amor, nos vamos juntos´", contó sobre la escena final del crimen que conmocionó a la zona norte de Mar del Plata.
En última instancia, Albornoz afirmó que busca "justicia" y "limpiar el nombre" de Brecciaroli, ya que "todo el mundo habla, comenta y dice cosas que no son", y remarcó: "Si fuera un ajuste de cuentas, no hubiera denunciado tantas veces pidiendo que la policía nos proteja porque tenía miedo de que nos maten".
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