Ropa barata, comida al paso y souvenirs: qué se vendía (y a cuánto) en la "Saladita" de la Bristol
La feria llevaba años en la costa marplatense y fue desmantelada.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La noticia movilizó a los marplatenses y cambió la visual de la costa: la feria popular de la playa Bristol fue desalojada durante el miércoles y sus puestos derribados a la madrugada, con decenas de comerciantes que quedaron en la calle y denuncias judiciales cruzadas.
Pero el conflicto de la feria no es nuevo, como tampoco sus instalaciones. Durante todo el año, el espacio conocido como la “Saladita” de la Bristol funcionaba como un paseo paralelo al circuito turístico tradicional, donde miles de personas encontraban precios muy por debajo de los comercios formales.
El corazón del predio era la indumentaria, principal motor de ventas. Entre percheros y puestos improvisados, se podían conseguir shorts y prendas deportivas “de marca” desde $15.000 a $20.000, vestidos livianos desde $15.000, polleras y ropa veraniega a $20.000, camperas imitadas desde $39.000, zapatillas desde $50.000 y ojotas o sandalias desde $18.000.
A pocos metros del mar, la lógica era clara: ropa barata para resolver el verano en el momento, pero también durante el año. Turistas que llegaban sin equipaje completo o familias que buscaban ahorrar encontraban ahí una solución inmediata.
Pero la feria no era solo ropa. El recorrido incluía una oferta amplia que mezclaba lo turístico con lo popular:
- Anteojos de sol desde $5.000
- Gorras desde $12.000
- Souvenirs clásicos como llaveros o figuras desde $2.000 a $4.000
- Juguetes y peluches, muy elegidos por chicos
- Juegos de playa (balde, palita, pelotas) desde $4.000
- Lonas para la arena desde $5.000
En paralelo, también había puestos con electrónica básica, como auriculares desde $20.000 o pequeños parlantes desde $39.000, ampliando aún más el abanico de consumo.
Un paseo que también se comía
En verano, la Saladita marplatense no terminaba en las compras. La experiencia incluía también comida al paso, pensada para el turista que no quería gastar de más:
- Panchos entre $3.000 y $3.500
- Hamburguesas completas entre $6.000 y $7.000
- Choripanes en el mismo rango
- Conos de papas fritas a $5.000
- Garrapiñadas desde $2.000
Así, con precios accesibles y sin demasiadas pretensiones, la feria se convertía en una especie de patio gastronómico informal frente al mar.
El drama de fondo lo viven hoy las decenas de familias que alquilaban los puestos o abonaban un canon para ocupar un espacio que les permitiera sobrevivir. Sin la mercadería y sin certezas, aguardan una respuesta sobre su futuro.
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