Tuberculosis, baños de sol y un médico de pobres: cómo vivían las infancias en el Sanatorio Marítimo de Mar del Plata

Fundado en 1873 fue el primer establecimiento en Latinoamérica en tratar a niños de bajos recursos afectados por tuberculosis extrapulmonar. 

El sanatorio Marítimo fue creado para tratar la tuberculosis extrapulmonal infantil

26 de Abril de 2026 17:52

Por Redacción 0223

PARA 0223

Mucho antes que las hermanas Unzué cedan su terreno para la creación del Asilo Modelo para niñas débiles y desprotegidas, la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires, creada por el ministerio de salud de la Provincia de Buenos Aires, atento a las problemáticas sanitarias de fines del siglo XIX y mediados del siglo XX, que tenía a la tuberculosis extrapulmonar como una de las enfermedades que provocó el mayor índice de mortalidad en la Argentina, creó en 1873 el Sanatorio Marítimo en la actual zona de La Perla.

En “La experiencia de ser un ‘niño débil y enfermo lejos de su hogar: el caso del Asilo Marítimo, Mar del Plata (1893-1920)”, publicado en marzo de 2010 en la revista História, Ciências, Saúde-Manguinhos, la Dra Adriana Álvarez, Investigadora adjunta de Conicet y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata, explica que el Hospital se ubicaba en el edificio del Hotel Alemán que se encontraba en desuso y era uno de los pocos edificios despoblados a pocas cuadras del mar.

“La tuberculosis tuvo un lugar de privilegio en la agenda gubernamental; fue observada, cuantificada, interpretada como uno de los males de esa modernidad”, indica. Niños y niñas de todo el país llegaban a Mar del Plata para internarse de manera permanente o hasta evidenciar alguna mejoría. Aún hoy, en uno de los patios del nosocomio, aún está instalado el heliógrafo, un artefacto que se usaba para medir la intensidad y duración de los rayos solares, el cual funcionaba mediante una esfera de cristal que hacía un efecto lupa sobre una cartulina hasta incendiarla.

De acuerdo a la explicación de Álvarez, el gran conflicto de principios de siglo era determinar si el espacio iba a ser una colonia de  vacaciones o un hospital que se configuró como un hospital destinado a la tuberculosis ósea. 

Crecer internados

En el establecimiento, los pacientes pasaban años de internación para completar sus tratamientos que se basaban en la rehabilitación de músculos y huesos enfermos mediante la inmovilización de la parte alcanzada por la tuberculosis. Si el paciente estaba en condiciones, tomaba baños de mar, pero, si permanecían inmovilizados, eran llevados postrados al solarium.

Hasta la llegada del Estado de bienestar en la década del 40, los enfermos alojados en el nosocomio estaban al cuidado de enfermeras y religiosas pertenecientes a la congregación de Nuestra Señora del Huerto. Luego, con la llegada del peronismo, los cuidados exclusivamente a manos de profesionales de la salud.

Según consta en los legajos, los pacientes "ingresaban como niños y salían siendo adultos", esto hacía que además de compartir dolencias forjen lazos de amistad y sentimientos afectuosos más allá de la enfermedad. 

"La lentitud del tratamiento implicó que las internaciones en algunos casos duraran años. Esto implicó que algunos pierdan los contactos familiares, volviéndose huérfanos durante su internación". Según la documentación que aún se conserva en el edificio, hay cartas que enviaron los padres al establecimiento. De acuerdo al material que investigó Álvarez, hay misivas como la que escribió la madre de una interna dada de alta llamada Matilde en la que pide que reingresen a la menor que había pasado nueve años internada. "Casi una década en el establecimiento le habían mostrado que esa era una vía de escape posible, y apeló a ella con la finalidad de regresar a la ciudad de Buenos Aires", indica.

El texto menciona también el caso de Elsa Fernández, una niña "que reviste un carácter de abandonada ya que hace muchos años que nadie se interesa por ella" y el de "Hilda Rene Secry de quien se aclara que "no recibe correspondencia y hace un año más o menos la visitó su padre"

"Estas pequeñas estaban curadas pero habían perdido su vínculo familiar. Al provenir del Hospital de Niños a donde fueron llevadas por un familiar, en el momento de obtener el alta no pudo ubicarse a sus familias y se las derivó al Asilo Unzué para niñas huérfanas"

Tanto en mujeres como en varones, prima la falta de contacto con sus padres. "La muerte también estuvo presente en la vivencia de estos pequeños a lo largo de su estancia pues, a juzgar por las estadísticas presentadas, algunos murieron. Esto significaba la pérdida del amigo de juego o simplemente de un compañero. Situaciones como esta alimentaron los momentos de nostalgia, pero a su vez los familiarizó desde edad temprana con la muerte, instancia no muy difundida en el resto de las infancias", sostiene  Álvarez.

En 1971, el Marítimo se transformó en Instituto Nacional de Epidemiología. Desde 1980 lleva el nombre de "Dr. Juan Héctor Jara", en homenaje al primer director del Sanatorio Marítimo. El INE está integrado por un equipo de profesionales, técnicos y administrativos capacitados para desarrollar investigación, vigilancia, normalización, asesoramiento y enseñanza especializada en epidemiología.

Un edificio Modelo

Ubicado en el corazón de La Perla, el Sanatorio Marítimo funcionó en el Hotel Alemán. Contaba con pabellones de internación, tres grandes patios con jardín, una capilla de estilo neogótico, una casa para el director del nosocomio, una gran cocina, comedores comunitarios, pasillos vidriados, cocheras y un anexo con un gran lavadero.

En 2017 se acondicionó el espacio para que funcione allí, además del INE, la Escuela Superior de Medicina.

Un nombre que hizo historia en el “Marítimo”

El Sanatorio Marítimo está íntimamente ligado a la vida de un apellido familiar para los marplatenses: Juan Héctor Jara, el médico que se desempeñó como director del establecimiento durante dos décadas.

Jara llegó a Mar del Plata en 1900 contratado por la sociedad benéfica. Si bien junto a su familia tenía una vivienda en la ciudad y un consultorio ubicado en San Martín al 2400, utilizaba la vivienda que "el Marítimo" tenía destinada en el predio para su director cuando las jornadas de trabajo se extendían más de lo previsto.

Una de las características del médico por el que se ganó el reconocimiento como "médico de los pobres" es que, en su consultorio, no acostumbraba a cobrar la consulta a los pacientes con necesidades económicas.

Trabajó en el Sanatorio Marítimo durante dos décadas y retornó a Buenos Aires para tratarse por una enfermedad terminal. Tas su fallecimiento, los restos fueron traídos a Mar del Plata y descansan en el Cementerio de la Loma.

Tuberculosis, una enfermedad controlada que reapareció pese a la vacunación

La tuberculosis es, como mencionamos en el transcurso del informe, una enfermedad antigua. Se trata de una infección causada por una bacteria que afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede comprometer otras partes del cuerpo.

Desde hace 101 años, en Argentina se aplica a los recién nacidos la vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) con el objetivo de prevenir formas graves de tuberculosis, como la meningitis y la tuberculosis miliar. Pese a ello, aún se registran casos aislados.

La enfermedad - que en 2025 tuvo un brote en el complejo penitenciario de Batán - es provocada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y se transmite de persona a persona a través del aire. Cuando alguien con tuberculosis activa tose, estornuda o habla, libera pequeñas gotas que pueden ser inhaladas por quienes están cerca, propagando el contagio.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es que no todas las personas infectadas desarrollan síntomas de inmediato. En muchos casos, la bacteria puede permanecer en el organismo durante años sin causar enfermedad. Sin embargo, si el sistema inmunológico se debilita, puede activarse.

Los principales síntomas son: Tos persistente durante más de dos o tres semanas, dolor en el pecho al respirar o toser, expectoración con sangre o flema, fiebre, especialmente por la tarde o noche, sudoración nocturna, cansancio constante, pérdida de peso sin causa aparente y falta de apetito.

Según explicó  a 0223 el director de la VIII Región Sanitaria de la provincia de Buenos Aires, Santiago González explicó que, en Mar del Plata la afección es "controlada" pese a la detección del último caso que encendió alarmas en la población en general.

En coincidencia con la secretaría de Salud del Municipio también consultada por este medio, el profesional indicó que lo más importante es que los sistemas de abordaje para el control de la enfermedad "funcionan como tienen que funcionar". Incluso, "el programa que hay en la Municipalidad de General Pueyrredon y en las otras municipalidades que nos toca a nosotros coordinar desde la Región Sanitaria está muy bien, el suministro de medicación y todo está funcionando como tiene que ser", cerró.