Horror: asesinó a su compañero de trabajo y escondió el cuerpo bajo cemento
La autopsia reveló que la víctima sufrió dos disparos en la cabeza, varias puñaladas y un golpe con una piedra.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Un tribunal de Paso de los Libres condenó a 20 años de prisión a Federico Duarte por el brutal asesinato de su compañero de trabajo, Jorge Alfredo Duarte, ocurrido en 2024. El crimen conmocionó a Corrientes no solo por la violencia del ataque, sino por el macabro intento de ocultamiento: el cuerpo fue hallado enterrado bajo una carpeta de cemento en el patio del acusado. Los jueces Marcelo Pardo, Isidro Quebedo y Marcelo Fleitas lo hallaron culpable de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
La autopsia reveló que la víctima sufrió una agresión extrema que incluyó dos disparos en la cabeza, varias puñaladas y un fuerte golpe con una piedra. Durante el juicio, se determinó que ambos compartían tareas en una empresa de recolección de muestras biológicas y que el móvil del asesinato estaría vinculado a un conflicto por la venta de una motocicleta. El fiscal Facundo Sotelo rechazó la idea de un impulso casual y sostuvo ante el tribunal: “Esto no se trata de una ejecución torpe”.
Del modus operandi del atacante a la estremecedora frase en el juicio
La fiscalía y la querella destacaron la saña del imputado y sus maniobras posteriores para evitar ser descubierto por la Policía y la familia de la víctima. El abogado querellante, Fernando Colunga, remarcó que el condenado realizó actos deliberados para quitarle la vida a su compañero y luego intentó fugarse hacia la ciudad de Monte Caseros. Al respecto, el letrado afirmó con contundencia: “No fue un enojo de un momento que lo llevó a tomar un arma de fuego, sino que realizó una serie de actos para lograr su cometido”.
En su declaración final, el acusado confesó la autoría del hecho, aunque intentó justificar su accionar como una reacción defensiva en medio de un arrebato de angustia. Entre lágrimas, Federico Duarte se dirigió a los presentes y manifestó: “Ocasioné un daño con esta locura que pasó. En ese momento era él o yo. Perdí la cabeza literal”. Pese al pedido de perdón, el tribunal ordenó su traslado inmediato a la Unidad Penal N°9, donde cumplirá la pena impuesta mientras la sentencia adquiere firmeza definitiva.
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