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Carlos arroyo

2 de Enero de 2019 22:12

Arde la ciudad (y no es por el sol)

Tras la polémica del viernes, Vidal y Arroyo volvieron a encontrarse este miércoles. 

Mucho se habló en los últimos días del desplante que el intendente Carlos Arroyo le realizó el último viernes a la gobernadora María Eugenia Vidal, antes del acto inaugural de las playas equipadas que el gobierno bonaerense montó frente al Museo Mar y en Constitución y la Costa. Es un capítulo más en la novela de peleas que protagonizan ambos mandatarios prácticamente desde el mismísimo 10 de diciembre de 2015. Sin embargo, esta pelea tiene otros condimentos que no pueden quedar fuera del análisis y que están relacionados con el año electoral que hace arder la temporada marplatense.

Arroyo se fue del acto de Vidal a los gritos. Luego aclaró que su enojo fue con un funcionario provincial encargado de protocolo que intentó, de mala manera, enviar al jefe comunal detrás de un corralito, en medio del sol. Pero todos los flashes se centraron en él: el intendente de Mar del Plata se fue enojado del acto con Vidal por el calor, titularon varios medios nacionales. Todo ocurre, además, en medio de un extenso conflicto entre el Ejecutivo y los municipales en el cual la provincia está intentando destrabar la situación.

Pero en rigor no fue el único que se retiró. Detrás de él, con menos estridencia, también se fueron otros dos precandidatos a intendente: Vilma Baragiola y Maximiliano Abad, junto a los concejales Cristina Coria y Ariel Martínez Bordaisco. Está claro que no es lo mismo un diputado o una concejal, por más renombre que tengan, que un intendente, pero el gesto político fue contundente.

 Y ese gesto, a su vez, está potenciado por otra cuestión central: el plan de Vidal para desdoblar y adelantar las elecciones en la provincia cada vez está más firme.

Hasta hace un tiempo, la idea sonaba descabellada. Prácticamente nadie creía que la mandataria bonaerense, que es la dirigente con mejor imagen del país, lograra convencer a Macri de las ventajas de que la provincia de Buenos Aires tenga elecciones antes que las presidenciales.

“Macri va a necesitar a Vidal para ganar. Es imposible”, razonaban muchos dirigentes del oficialismo y la oposición.

Sin embargo, con charlas y estadísticas (en el laboratorio del Pro todo se analiza en base a números) ganó terreno una idea elaborada en el entorno de la gobernadora: Vidal va a ganar fácil en la Provincia y será un triunfo que le permitirá a Macri llegar ‘ganador’ a la elección nacional.

Esa idea hoy parece estar más cerca de convertirse en realidad. En febrero se sabrá con certeza si hay elecciones desdobladas en el territorio bonaerene. “Si me lo decías hace dos meses te decía que era una locura.  Hoy, no sé”, dijo un hombre cercano a Vidal.

La fecha que se menciona es el 9 de junio, por ende el cierre de listas se anticipará, cuanto menos, dos meses. Así, la histeria de los dirigentes que buscan posicionarse para obtener un lugar en las listas crecer y las internas se profundizan.

Hoy Vidal volvió a encontrarse con el intendente Carlos Arroyo en la inauguración del Espacio Clarín. “Hablaron poco, pero bien”, confió un funcionario municipal. Para el entorno de Vidal, la situación fue otra. “Frío, fue un encuentro muy frío. Después del desplante del otro día no podía ser de otra manera”, indicó.

Más allá de este “reencuentro, para Vidal, Guillermo Montenegro es su candidato predilecto y si dependiera exclusivamente de ella sería el sucesor de Arroyo. Sin embargo, Vidal es una dirigente política de envergadura y sabe que no puede privilegiar su amistad o su deseo personal por sobre el interés del espacio. Llegado el momento se analizarán los números del exministro de Seguridad porteño, de sus potenciales adversarios y la conveniencia o no de impulsar competencias dentro de una Paso.

Los aspirantes a la Intendencia dentro de Cambiemos (Arroyo, Montenegro, Baragiola y Abad) saben que muchas de esas variables no dependen de ellos. Que la decisión de analizará en una mesa chica lejos de Mar del Plata. Todos quieren ser, por lo que estas peleas y desplantes serán cada vez más habituales.