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Enfoque global

5 de Noviembre de 2019 08:24

Amor a la mexicana

Las claves de la relación entre Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador. 

Alberto Fernández logró la primera foto de alto calibre internacional desde que fue electo el 27 de octubre.  Fue con el presidente de Mexico, Andrés Manuel López Lobrador, a poco más de un mes de asumir como presidente.

La gestualidad fue tan contundente como la sintonía ideológica que expresaron ambos en lo que parece ser un amistad naciente. Eso no es un dato menor, ya que, el factor humano es clave en una relación bilateral. 

Ahora bien, el árbol no debe tapar a bosque y es relevante revisar claroscuros en lo que parece ser una apuesta fuerte, al menos, de Alberto Fernández para pensar la región a partir el 10 de diciembre. 

El jefe de estado electo se ocupó de aclarar que no está en los planes la construcción de un frente progresista en contra de alguien. Con esta declaración, intentó alejar los fantasmas que buscan acercarlo con Venezuela, tendió puente con EEUU, Brasil y la Alianza del Pacífico al mismo tiempo que dejó en claro su interés en Mercosur, Unasur y Celac. Es decir, se paró desde el regionalismo típico de la década progresista pero abrió la puerta para cierta apertura comercial.  Además confirmó que no hay en carpeta la creación de una nueva estructura regional y eso es más que auspicioso en un momento de hiperfragmentación regional. 

A su vez, en este tren de comparaciones con el periodo 2002-2003 el gobierno de Néstor Kirchner ingresó en un mundo en el cual, por más que también tenía la deuda com el Fondo Monetario Internacional como necesidad y urgencia para resolver, en el horizonte estaban China en ascenso y un proyecto regional con Lula Da Silva como articulador que incluía la reconfiguración del Mercosur y Unasur y que pensaba una región insertada como bloque en un mundo de múltiples polos. 

En esta ocasión no parece existir un proyecto estratégico y ni la voluntad de López Obrador de construirlo teniendo en cuenta que el frente interno mexicano es prioridad por sobre las Relaciones Internacionales. 

La denominada cuarta transformación mexicana que Amlo dice haber iniciado con su gestión, al igual que las tres anteriores reivindicadas por el mandatario azteca (la independencia, la separación de la iglesia del Estado y la revolución zapatistas) gravita en el orden local.

No obstante, la relación pueden consolidar una inteligencia común ante EEUU, significar una ayuda con el FMI y colaboración y definiciones de linea en asuntos específicos como la neutralidad en  la crisis en Venezuela o  el análisis de las revueltas en Chile y Ecuador que orientan las posiciones de ambos presidentes en una tercera posición latinoamericana. 

¿Y el comercio?

En términos comerciales, las exportaciones a Mexico son marginales, ya que, representan tan solo el 1% de los destinos de los productos nacionales. Evidentemente, la intención es potenciarlo y partir de allí, compensar lo que parece que será un Mercosur difícil y muy disputado. 

Los productos, además de carne y del sector automotriz podemos agregar lo que surja en el ámbito de las telecomunicaciones luego de las reuniones con  Carlos Slim y otros rubros como autopartes, químicos, perfumes, azúcar altamente industrializada, leches especiales y alimentos procesados que van desde quesos especiales hasta mermeladas costosas que pueden ser consumidas por ciudadanos que alto poder adquisitivo.

¿Podemos ser optimistas?

México es un mercado de 126 millones de habitantes y una puerta de entrada a Estados Unidos. Un importante economista que formó parte del convenio firmado en 2002-2003 dijo al ser consultado para esta columna que el acuerdo de aquellos años fue muy bueno, con un alto componente del complejo automotriz  que permite balancear la inestabilidad que tiene Brasil con las compras y en esos años se logró superávit con México con un tipo de cambio que jugó a favor. 

Esta claro que mientras se intentará tener una relación con todos los gobiernos con los que hoy Argentina tiene diferencias, especialmente con Brasil, Fernández busca un punto de apoyo poítico e ideológico pero por sobre todas las cosas, económico. 

Para el especialista, si bien hoy hay déficit comercial con el país azteca, el tipo de cambio actual es un elemento positivo. "Argentina está muy competitiva si lograra mejorar la política impositiva que es lo que los desbalancea respecto de la competencia asiática o de Estados Unidos", confió.  

Por eso,  la relación Mexico-Argentina expresa la necesidad de construir una sinergia capaz empoderar una visión progresista en un contexto conservador. En una región sin un norte claro, el acercamiento entre dos de las tres economías más fuertes de América Latina es a penas un primer paso que habrá que seguir con atención.