Brasil

28 de Octubre de 2020 07:53

Bolsonaro relativiza la vacuna: "Yo tomé hidroxicloroquina y me curé"

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El mandatario afirmó que su administración no autorizará a las vacunas provenientes de China.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cuestionó los estudios que se realizan a nivel mundial para conseguir una vacuna contra el coronavirus, al afirmar que no entiende “el apuro” para lograr una inmunización en forma rápida sin invertir en el tratamiento. En ese sentido, Bolsonaro puso como ejemplo a la hidroxicloroquina, cuyo uso no tiene comprobación científica.

El mandatario afirmó que su administración no autorizará a las vacunas provenientes de China, una de las cuales desarrolla el laboratorio público Instituto Butantan, en el estado de San Pablo.

Bolsonaro insistió que él para superar la Covid-19 tomó hidroxicloroquina desde el inicio del tratamiento y sostuvo que eso permitió su recuperación. “Yo les doy mi caso personal, es más fácil invertir en la cura que en la vacuna. O apostar en las dos, pero no olvidarse de la cura. Yo soy un caso testigo de la cura, tomé hidroxicloroquina. Otros tomaron ivrmectina, otros tomaron annita y se curaron”, dijo Bolsonaro.

Bolsonaro habló con seguidores en la puerta del Palacio de la Alvorada, la residencia presidencial, luego de que el viernes la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) ordenara la importación de 6 millones de dosis de la vacuna Coronavac, del laboratorio chino Sinovac, al Insitutto Butantan del estado de San Pablo.

Anvisa, así, se desmarcó del presidente que desautorizó al ministro de Salud, Eduardo Pazuello a acordar con el gobernador de San Pablo, Joao Doria, a comprar 46 millones de dosis de la Coronavac. El caso generó un gran revuelo institucional y volvió a enfrentar a los gobernadores con el gobierno central. “Esa vacuna no tiene confianza de la sociedad”, dijo Bolsonaro entonces.

Bolsonaro también insistió en que espera que las revistas científicas publiquen resultados sobre la eficacia de vacunas contra el coronavirus y se pronunció a favor de que la vacunación no debe ser obligatoria.

El gobierno brasileño apuesta a la llamada “vacuna de Oxford”, para la cual invirtió unos 400 millones de dólares para su adquisición y ensayos de la fase III mediante la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp) y el laboratorio federal BioManguinhos.

La Coronavac de la china Sinovac llegó a Brasil para ser testeada en 13.000 brasileños mediante un convenio con el estado de San Pablo y el Instituto Butantan, la mayor fábrica de vacunas pública del Hemisferio Sur.

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