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El escribiente

23 de Febrero de 2020 09:59

Tamara Tenenbaum en pos de una comunidad donde los afectos puedan existir con libertad

La filósofa y periodista Tamara Tenenbaum, junto a la periodista Luciana Peker, fueron protagonistas del ciclo Verano Planeta 2020. Ambas propusieron repensar algunos esquemas heredados como construcciones culturales y que tienen como centro de discusión el lugar que la mujer ocupa en ese sistema. 

Según la propia Tamara Tenenbaum, ella “quiso usar su propia historia como punto de partida porque, aunque parezca peculiar, es en realidad la historia de cualquiera: todos llegamos como extranjeros al mundo del deseo y sentimos que nunca vamos a terminar de aprender el idioma”

El fin del amor – Querer y coger (Ariel, 2019) no busca oficiar de diccionario o de manual de comportamiento. Pero sí en él se encontrarán algunas respuestas. O como bien dice la autora, “Creo que aparecen respuestas, pero esas respuestas son provisorias, que es como yo entiendo la filosofía”. Las respuestas provisorias serían respuestas que funcionan hoy, que tal vez funcionen mañana, pero tal vez pasado mañana ya no funcionen. “Entiendo las respuestas como certezas débiles, me parece que está bien pensarlo así, es decir, que nuestras certezas sean frágiles y que sean certezas permeables a nueva evidencia, a nuevas perspectivas, a nuevos problemas más adelante en el tiempo”, refuerza.

Se habla del amor romántico y de aquellos postulados que lo sostienen. El texto deja entrever y genera pensamiento alrededor del qué sucede cuando comienza su deconstrucción y se produce  un amor mejor y más libre. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor romántico? Tenenbaum  sostiene que “El amor romántico, hoy en día, es una frase que se escucha y se usa mucho, pero que nadie sabe bien que significa. Yo en general la explico por la negativa y es la forma en que yo lo entiendo y no necesariamente la forma en que todo el mundo la usa. Y es que no es un tipo de amor. El amor romántico es la idea de que las mujeres tienen como único sentido en su vida encontrar un varón al que servir. La idea de que la mujer que no encontró eso está incompleta y que no puede haber nada que le interese ni más ni menos o igual que ese fin”.

El ciclo Verano Planeta 2020 continúa este próximo lunes 24 de febrero con la presentación de la escritora Cielo Latini. 

-¿Y hoy cuánto se ha avanzado en un cambio de lectura del amor romántico?

- Hoy en día creo que estamos, cada vez más, sincerando nuestros vínculos y tanto mujeres como varones tienen una pareja y después no la tienen y van viendo que la vida es una cosa más cambiante. No es tan así como “encontraste una pareja y ya está, ya llegaste a tu lugar”.  Me parece que para nadie, hoy en día, la vida es así, te guste o no. Quizás te gustaría, pero así no funcionan las cosas.

En el texto se remarca el valor de la vivencia y su verdad. La autora considera que “todas y todos, colectivamente, estamos creciendo”. Manifiesta también que todas las generaciones fueron la “generación de la transición”, de alguna transición en particular. Para esta época, Tenenbaum explica que “lo que estamos intentando las feministas es inventar una tercera opción: una ética de la otredad que no sea una ética del sacrificio, una idea de felicidad que sea colectiva sin ser opresiva”.

 

Esa idea de felicidad más colectiva se podría dar si se comienza a pensar y sentir los vínculos de una forma más abierta, más libre. Hoy muchos experimentan en ese sentido y, sobre todo, hay muchos más que tienen conciencia de que no es asunto de nadie más que de ellos mismos. “Es decir que lo que pasa dentro de otra pareja no es asunto tuyo y no es problema de nadie más que de esa propia pareja, me parece que eso está un poco más claro hoy en día. Por ahí yo hablo con gente más grande y me dicen: ‘Mirá yo no lo entiendo, pero si les funciona, allá ellos’. Y eso ya me parece un gran avance”, sostiene.

-¿Cuál es el sentido de “fin” en el título? ¿Hay que leerlo en el sentido de propósito o de final?

- Fue pensado en esa ambigüedad para que genere esa pregunta. Si hay algo que se termina o si hay algo que está cambiando o si cambiamos el modo en que el amor funciona en nuestras vidas, es decir fue pensado en ese doble sentido.

El fin del amor romántico no tiene por qué ser el fin del amor. Se sale así de la lógica del individuo y pensar a toda la comunidad como unidad de análisis y como “horizonte de transformación”. Aquellos que “circulan, experimentan, saben lo que tienen y lo que pueden tener. Aprende el deseo, la búsqueda, a preguntarse por las condiciones de su propia vida, a cuestionarlas, a no tomarlas como algo dado e inquebrantable” se sostiene en  el texto. La clave es, sin dudas, pensarse en historias ajenas. Salir del “uno-mismo” para situar al otro que me interpela de frente. Finaliza diciendo Tamara Tenenbaun, “Tratar de vincularse no solo con cosas que a vos te interpelan. Yo recibo comentarios donde me dicen: ‘Yo estoy casado hace cincuenta años, pensé que el libro no iba a hablar de mí, pero habló de mí y también me sirvió para pensar en vidas que no son la mía’,  que a veces es lo más difícil. Parte de lo que estamos viviendo es, casualmente,  hacernos la idea de que mucha gente vive vidas muy distintas a la mía y no son vidas más indignas, más tristes, son vidas distintas”.

Por fuera de los guiones ya escritos e imperantes está todo por escribirse. Da miedo, dice Tenenbaun, pero solo así se podrá lograr construir formas de comunidad en la que los afectos puedan existir con libertad.