Enfoque global

12 de Mayo de 2020 07:47

La teoría del rebaño

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¿Qué motiva a Donald Trump y Jair Bolsonaro a continuar con su oposición a la cuarentena? 

La inmunidad de grupo o inmunidad colectiva también conocida como "Teoría del rebaño" describe un tipo de inmunidad que se produce cuando al vacunar a una parte de la población y también por personas que son inmunes por contagio previo se proporciona protección indirecta a los individuos no vacunados.

 En las enfermedades que se transmiten de persona a persona es más difícil mantener una cadena de infección cuando una gran parte de la población es inmune. Cuanta mayor es la proporción de individuos inmunes menor es la probabilidad de que una persona susceptible entre en contacto con un individuo infectado.​ En síntesis, lo que se propone es dejar que la población se enferme hasta, como es el caso del coronavirus, aislando a la población vulnerable hasta encontrar una vacuna. 

Este cuestionada metedología que no tiene el aval de la Organización Mundial de la Salud fue apoyada por varios países al comienzo de la actual crisis sanitaria, algunos de manera explicita y otros sin decirlo públicamente. Suecia es un ejemplo de las consecuencias que puede tener un virus como este en la tasa de letalidad casi sin ningún tipo de restricción y apelando a la responsabilidad ciudadana sin descuidar la economía. Sin embargo, la economía sueca no está pasando un buen momento debido que depende en un 30 por ciento de las exportaciones, tiene sus socios comerciales cerrados y la caída estimada del PBI sería de 7 a 9,7 por ciento. 

En el inicio de la pandemia, los gobiernos de dividieron entre los que buscaron preservar la salud de la población y quienes se abrazaron a una lógica economicista. Estos últimos estuvieron representados por Donald Trump, Jair Bolsonaro, Boris Johnson y Andrés Manuel Lopez Obrador que bajo la premisa "la crisis económica matará a más personas que el virus" rechazaron tomar medidas de aislamiento social. Los últimos dos tuvieron que retroceder sobre sus pasos ante la magnitud de la crisis y, en el caso del británico (el único que defendió abierta y explícitamente la teoría de inmunización del rebaño en una conferencia de prensa) la propia enfermedad tocó su puerta para dejarlo en cuidados intensivos durante varios días. Desde entonces, cuarentena drástica hasta el 1 de junio. 

El caso de Donald Trump y Jair Bolsonaro es diferente, ya que, ambos insisten en priorizar la economía y se encuentran en una disputa frontal con los gobernadores de los Estados que optaron por no seguir sus directivas ante el preocupante aumento de la curva de contagios y muertos. 

Para tratar de entender sus comportamientos tenemos que alejarnos todo lo que podamos de la idea simplista que sostiene que "son dementes" que gobiernan países importantes. Más allá del histrionismo de sus declaraciones y las actitudes de provocación constante que constituyen el perfil de liderazgo de ambos, indefectiblemente hay algo más. Veamos. 

-Elecciones: Donald Trump contaba como caballo de batalla para lograr su reelección la buena salud de al economía y el desempleo récord. Esas dos variables han sido modificadas sustancialmente por la pandemia, ya que, el FMI proyecta una caída de 5,3 puntos del PBI y Estados Unidos pasó de 3,3 por ciento de desocupación en febrero a 20,5 en abril.

En el caso de Bolsonaro, se juega mucho en las elecciones municipales de fin de año en Brasil. El presidente abandonó el Partido Social Liberal para formar su propio partido (Alianza por Brasil) que profundiza su perfil outsider. Los comicios serán un buen termómetro de la sociedad respecto de la gestión de gobierno y para ello, el Jefe de Estado puso todas las fichas a la reactivación económica. Lejos de los 2 puntos de crecimiento que se esperaban para este año, las estimaciones indican que el gigante suramericano caerá casi 4 puntos, según el Banco Central de Brasil y más de 5 de acuerdo a otras proyecciones. 

En cuanto al empleo, se baraja una posibilidad de que el cornonavirus deje como saldo 40 millones de personas sin trabajo y números de pobreza mucho más desfavorables en línea con los datos de la Cepal que pronostica  11 millones de desocupados y 30 millones de pobres por efecto directo del coronavirus que el gobierno de Brasil pretende contrarrestar con el mercado interno. Ante este panorama complejo, las circunstancias los obliga a un cambio de estrategia.

Esto no significa que Trump y Bolsonaro estén de retirada. El mandatario norteamericano sigue contando con apoyos que todavía le permiten entusiasmarse con un nuevo mandato mientras que el brasileño ostenta un 30 por ciento que lo deja competitivo pero con mucho camino por recorrer y su suerte deposita en el conjunto de partidos tradicionales que tiene la mayoría en el Parlamento para evitar un juicio político

-La construcción del enemigo externo: para seguir en competencia apelan  a dos elementos externos. Por un lado, Trump responsabiliza a los Estados que aplicaron la cuarentena y "afectaron la economía", culpa a China de ser responsabilidad de propagar el virus y acusar su principal contendiente electoral de ser el candidato de Pekín. 

Por su parte, ya con la tormenta de frente, Bolsonaro utiliza la narrativa confrontativa con sus adversarios a los que acusa de "condenar al pueblo a la miseria y llevarlos a vivir en condiciones similares a Venezuela". Además, en ambos casos aparecen los medios de comunicación como destinatarios de todo tipo de acusaciones y agresiones. Así, Trump y Bolsonaro sobreactúan la victimización y ponen a los medios como adversarios políticos con el objetivo de mantener la base de sustento electoral. 

-Compromisos económicos: decidir complacer a las elites económicas es una decisión política que estos dos gobiernos han tomado. Estados Unidos tiene entre los casos más importantes de la reanudación de la actividad económica a la figura de Elon Musk, que amenazó con trasladar la fábrica Tesla de California a Texas o Nevada después de que las autoridades sanitarias del condado le impidieran una parcial reapertura "al actuar de modo contrario al gobernador, al presidente, a la libertad constitucional y al sentido común".

Los empresarios brasileños también respaldan a Bolsonaro en su cruzada contra el aislamiento social al punto que unos 15 empresarios de los principales sectores productivos, entre ellos, el presidente de la Federación de Industriales de San Pablo, acompañaron al mandatario al Supremo Tribunal Federal para realizar una presentación en contra de las medidas que avalan a los gobernadores.

Quienes estuvieron presentes fueron José Ricardo Roriz Coelho (Asociación Brasileira de la Industria de Plástico), Fernando Valente Pimentel (Asociación Brasileira de Industria Têxtil e de Confección), José Velloso Dias Cardoso (Asociación Brasilera de la Industria de Máquinas e Equipamentos),  Paulo Camilo Penna (Sindicato Nacional da Industria do Cemento), Elizabeth de Carvalhaes (Asociación de Industria Farmaceutica de Investigación), Synesio Batista da Costa, y Haroldo Ferreira (Asociación  Brasileira da Indústria de Calzados), Ciro Marino (Asociación Brasilera da Industria Química), José Jorge do Nascimento Junior  (Asociación Nacional de Fabricantes de Productos Eletroeletrónicos), José Rodrigues Martins (Câmara Brasilera de la Indústria de la Construción),  Reginaldo Arcuri (FarmaBrasil), José Augusto de Castro (Asociación de Comercio Exterior de Brasil), Marco Polo de Mello Lopes (Coalizão Indústria) y  Humberto Barbato (Asociación Brasilera de la Industria Eléctrica e Eletrônica). 

De todas formas, los empresarios aclararon que no están en contra de las medidas de prevención sino que bien apoyo para los sectores productivos en medio de la crisis y para blindarse de las responsabilidades que eso conlleva apoyar a una política antipática. 

Los dos casos citados hacen una defensa de la teoría del rebaño implícita y esto quedó demostrado en diferentes entrevistas. La más reciente fue la de Donald Trump con Fox News en donde reconoció su intención de abrir la economía aunque esto provoque más muertes. 

Bolsonaro hizo lo propio en un reportaje con CNN Brasil luego de la conferencia de asunción de Nelson Teich en el ministerio de Salud cuando confesó que "hay un consenso en que un 60 o 70 por ciento de la sociedad se va a enfermar". 

No pueden decirlo abiertamente pero sus decisiones políticas son lo suficientemente claras como para suponer que detrás de la premisa "el país no puede parar"  hay una clara visión de dejar morir a buena parte de la sociedad para defender intereses particulares. 

Este análisis no busca emparentar a Trump con Bolsonaro porque tienen diferencias en los proyectos económicos que encarnan sino que la clave está en pararse sobre las similitudes a la hora de argumentar una posición que puede dejarlo sin el pan y sin la torta, con una sociedad enferma con cientos de miles de muertos, un ejército de pobres y desocupados y una economía devastada. 

Por eso, Trump y Bolsonaro no son dementes ni locos sino que defienden intereses, tienen motivaciones muy concretas y decidieron arriesgar su pellejo y el de la sociedad en una de las mayores crisis de la historia. 

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