Enfoque global

19 de Mayo de 2020 08:12

Los tres frentes que preocupan a Bolsonaro

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Jair Bolsonaro junto a su ex ministro de Salud, Nelson Teich.

El presidente de Brasil busca gobernabilidad en medio de la crisis sanitaria y varias causas en la justicia. 

Brasil continúa en la centralidad de la agenda informativa internacional y Jair Bolsonaro tiene mucho mérito. El último episodio fue la salida del ministro de Salud, Nelson Teich, en medio de una crisis sanitaria que tiene al país con más de 200 mil infectados y casi 17 mil muertos. 

Teich había reemplazado a Luiz Henrique Mandetta quien también dejó el cargo producto de profundas diferencias con el jefe de estado. El fondo la cuestión siempre es el mismo: Bolsonaro quiere aplicar medidas con las que no coinciden sus funcionarios. 

Pero no todo es coronavirus. El gobierno también negocia acuerdos políticos claves para evitar un juicio político y afronta una serie de acusaciones que lo ponen en la mira del poder judicial. En este marco, Bolsonaro tiene tres frentes abiertos que amenazan constantemente con ponerlo contras las cuerdas. 

 

Coronavirus

La curva de contagios y fallecidos parece no tener techo y ubica a Brasil entre los tres países de América Latina con mayor tasa de letalidad y en el podio de países con más infectados en el mundo por encima del Reino Unido.

A pesar de eso, Bolsonaro se resiste a aplicar medidas de aislamiento social y confronta con los gobernadores que miran con preocupación el posible colapso de los hospitales y aplican o evalúan aplicar una cuarenta más dura. Sao Paulo, Río de Janeiro y Ceará son los tres estados más golpeados pero también Amazonas y Marañao que tiene poblaciones rurales e indigenas. 

Como analizamos en la columna anterior y algunos días después reconoció el propio Bolsonaro cuando reivindicó el caso sueco, en Brasil están aplicando la teoría de inmunización colectiva y eso torna más dramático el futuro inmediato. 

El presidente no se moverá un centímetro de su postura economicista y seguirá presionando para que el país recupere la normalidad, con miles muertos y enfermos, pero con peluquerías y comercios abiertos. 

A su vez, el gobierno tiene un objetivo claro en materia de salud y gira en torno a la reforma del protocolo del Sistema Único de Salud para que se habilite la cloroquina en los tratamientos para los enfermos de Covid-19. El SUS fue institucionalizado en la Constitución de 1988 y su autonomía choca con los intereses del gobierno. 

Esto elevó la tensión en su momento con Mandetta y fue parte de las discrepancia que forzaron la salida de Teich. El General Eduardo Pazuello quedó como titular interino de la cartera sanitaria debería lidiar con dos posiciones contrapuestas en medio de una emergencia. 

La obsesión de Bolsonaro con la cloroquina es desconocida. La falta de sustento científico en relación a su efectividad en casos de coronavirus nos permite suponer que se trata de un insumo más para la narrativa contra el aislamiento social. No obstante, no es Bolsonaro en soledad el que defiende esa tesis sino también profesionales con relativo prestigio como la oncóloga Nise Yamaguchi (candidata para el ministerio de Salud)  que defiende su uso como así también el ala militar dentro del gobierno que ya manifestó su apoyo público a través del poderoso Jefe de la Casa Civil, Walter Souza Braga Neto. 

 

Gobernabilidad 

El escritorio del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, tiene 28 pedidos de juicio político contra Jair Bolsonaro. Los argumentos son mucho más verosímiles, graves y contundentes que los que utilizaron contra Dilma Rousseff.

La posibilidad de un impeachment no depende solo de las razones legales sino de la correlación de fuerzas y la capacidad de los oficialismos de construir gobernabilidad. Dilma estaba débil y sin alianzas y fue destituida por un tramite administrativo en un proceso grotesco y escandaloso. 

En ese sentido, el gobierno está negociando con los partidos del llamado "Centrao", un interbloque parlamentario que controla la mayoría en diputados y son especialistas en la negociación con los poderes ejecutivos. 

Esos apoyos que están siendo negociados por Braga Neto incluye cargos relevantes en el gabinete. Lo que se sabe hasta el momento es que tres representes del este espacio se quedarían al mando del Departamento Nacional de Obras Públicas, el Consejo de Itaipú y el Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación, todos espacios con cajas millonaria. 

El respirador que Bolsonaro necesita para impedir una interrupción de su mandato depende de la capacidad de los acuerdos del gobierno con este sector. En definitiva, lo que hace Bolsonaro con los millares como pieza clave en esas conversaciones es aceptar las reglas política, ni mas ni menos. 

Esto no será fácil, porque Rodrigo Maia está construyendo un nuevo espacio que debilite al Centrao y complique la conformación de esas mayorías que apoyaría al presidente. ¿Lo hace para incentivar el impeachment? Conociendo el paño, con la mirada puesta en la reelección como diputado y su posible continuidad como presidente del cuerpo, lo que busca es sentarse en la mesa de negociación. Por su parte, Bolsonaro quiere un presidente de la Cámara mas fácil de controlar. 

Frente judicial

Esta batalla es las más complicada pero al mismo tiempo la que muestra al oficialismo más unido. La posibilidad de que el juez del Supremo Tribunal Federal, Celso Mello, habilite la difusión de un video de Bolsonaro en una reunión de gabinete manifestando su intención de interferir en una investigación de la Policía Federal contra sus hijos generaría una bomba en la opinión pública, un elemento que en Brasil viene pesando cada vez más. 

Si bien pareciera que nada puede mover el apoyo de la minoría intensa con la cuenta Bolsonaro, que los medios de comunicación y el sistema político estén hablando de un escándalo de este tipo terminará esmerilando fuertemente la imagen presidencial. Además, le generaría consecuencias legales muy graves que incluirían una eventual suspensión de su cargo por 180 días. 

Como si esto fuera poco, Brasil parió un delator contra el presidente y se llama  Paulo Marinho, suplente del senador Flávio Bolsonarocandidato a la alcaldía de Sao Paulo por el PSDB, que afirmó en una entrevista  a Folha de Sao Paulo que el parlamentario fue avisado entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones de 2018 sobre una operación de la Policía Federal contra Fabricio Queiroz por una causa de desvío de dinero público en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro.

Si bien Mariño no testificó ante la justicia, estamos en presencia una vez mas de un caso de alto impacto. El gran interrogante en los casos de corrupción que merodean el entorno de Bolsonaro es cuanto está dispuesto el presidente en defender a sus hijos a costa de su propia cabeza y que tolerancia tendrán los militares, tan susceptibles a los ilícitos dentro del Estado. 

La salida de Sergio Moro le incorporó un elemento adicional anticorrupción a una agenda mediática que Bolsonaro nunca pensó que podría ser víctima en un país que lo eligió como que figura preparada para "limpiar al país de los corruptos". Habrá que ver si puede sortear ese escollo. 

De esta manera, Bolsonaro pretende dar una batalla por la continuidad de su proyecto con estos frentes abiertos. La colación de gobierno parece compacta ante los desafíos pero esto es Brasil y todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. 

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