Cuarentena

12 de Enero de 2021 13:37

Un jardín con más de 40 años de historia y la cruzada de cinco maestras para impedir su cierre

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Cinco docentes se harán cargo del jardín de infantes "Mimitos", que en octubre había quedado al borde del cierre definitivo.

Se trata del jardín de infantes y maternal “Mimitos”, que durante el 2020 perdió casi la totalidad de su matrícula y en octubre quedó al borde del cierre definitivo. Un grupo de docentes quedó al mando de la institución y busca arrancar el próximo ciclo lectivo. 

La suspensión de las clases presenciales, en marzo pasado, dejó a cientos de jardines de infantes y maternales de todo el país al borde de la quiebra. La caída de la matrícula -en el caso de los establecimientos con salas para bebés y chicos de hasta dos años, en particular, rondó el 80%- y el aumento de la morosidad, fueron los principales factores que dejaron a esas instituciones en una situación crítica. Sin ingresos para hacer frente al pago de salarios, alquileres y proveedores, el 66% de los colegios se endeudó durante el año pasado para subsistir en cuarentena, según datos de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la provincia de Buenos Aires (Aiepba). Si bien en Argentina ya comenzó el plan de vacunación contra el coronavirus, desde el sector no son optimistas en cuanto al próximo ciclo lectivo e, incluso, vaticinan que a lo largo del 2021 continuará la reducción de matrículas y el cierre de grados y niveles.

A esa situación extrema llegó el año pasado el jardín de infantes “Mimitos”, una institución con más de cuarenta años de historia en Mar del Plata, que registró una caída estrepitosa de inscriptos durante el primer semestre del 2020. Entonces, mientras los responsables de los maternales pedían un auxilio económico al gobierno y reclamaban que se les permitiera abrir con los protocolos sanitarios correspondientes al contexto de pandemia, en “Mimitos” se empezó a barajar la posibilidad del cierre definitivo. Hasta que en octubre, ante el inminente final, un grupo de cinco docentes -entre ellas, hasta ese momento, una de las propietarias del jardín- decidieron tomar el mando del establecimiento para evitar, no sólo la pérdida de cupos escolares, sino también la de fuente laborales.

De esta manera, tras llegar a un acuerdo con las dueñas del lugar, las docentes comenzaron a trabajar en el nuevo desafío. “Somos todas maestras de alrededor de 30 años, jóvenes y con muchas ganas de hacerlo”, aseguró Lara Pérez, una de ellas, a 0223

La primera cuestión que debieron resolver fue el traslado del jardín, luego de que no les renovaran el contrato de alquiler en el inmueble que ocupaban en calle Garay, entre Olazábal y San Juan. Así fue como llegaron al edificio de 20 de Septiembre 2740 (entre Rawson y Garay), que planean dejar operativo en febrero, días antes del inicio de clases. Sin embargo, aún hay mucho trabajo por delante: deben dejar las instalaciones en condiciones aptas para recibir a los chicos -división de aulas y acondicionamiento de estanterías, por ejemplo- y de eso se ocupan por estos días las propias docentes que también cuentan con la ayuda de sus familias, para reducir costos. “Estamos lijando y pintando paredes, sillitas, mesas”, contó Pérez. 

Al mismo tiempo, salieron en búsqueda de inscriptos para recuperar matrícula perdida, lo cual incluye el rastreo de alumnos que dejaron de ir el año pasado. “Nos estamos comunicando con las familias para contarles nuestro proyecto y explicarles que el jardín no cierra”, puntualizó la maestra que, incluso, no descartó que en el mediano plazo necesiten incorporar otras trabajadoras. “La gente nos está ayudando muchísimo, hay exalumnos que nos ofrecieron una mano para pintar porque saben que venimos haciendo todo a pulmón; estamos recibiendo mucho amor y cariño”, remarcó. 

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