Anuario 2020

31 de Diciembre de 2020 19:11

Escuelas cerradas y clases virtuales: la reconversión de la educación en 2020

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La Provincia de Buenos Aires confirmó el regreso a las aulas para el 1° de marzo de 2021. Foto: 0223.

La suspensión de las clases modificó los procesos de enseñanza y desnudó las serias dificultades para acceder a las salas remotas. Deserción estudiantil y crisis institucionales, los principales efectos de la pandemia en Mar del Plata.

La irrupción de la pandemia de coronavirus interrumpió las clases presenciales en todo el país y reconvirtió los procesos de enseñanza, obligando a docentes y estudiantes a volcarse a los medios digitales para garantizar la continuidad del aprendizaje, dejando al descubierto, en muchos casos, las desigualdades y la brecha digital.

Dos días después de detectarse el primer contagio de coronavirus en Mar del Plata - y antes que el Gobierno nacional -, el intendente Guillermo Montenegro dispuso el 14 de marzo la suspensión de las clases hasta el 31 de ese mes ante el avance de la pandemia que amenazaba con propagarse por todo el distrito.

Con equipos y conexiones a Internet propias, los docentes afrontaron las clases mientras se fueron familiarizando poco a poco con distintas plataformas educativas digitales que reconvirtieron sus rutinas, lo que trajo consigo una sobrecarga laboral por la alteración de los horarios y la falta de desconexión; y el cúmulo de obligaciones.

La educación remota también puso en crisis a los estudiantes que en muchos casos se vieron frustrados en poder rendir sus exámenes y entregar trabajos prácticos. Es por ello que en este ciclo lectivo los alumnos fueron calificados con una valoración conceptual y no numérica y los contenidos previstos para este año se articularán con los del ciclo lectivo 2021.

Así fue, entonces, que la virtualidad desnudó la brecha digital y, en consecuencia, las serias dificultades para acceder a la educación. Según un relevamiento de la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) de Mar del Plata, el 66,1% de los alumnos tuvo problemas con la conectividad que les impidieron cumplir con la totalidad de sus obligaciones.

Asimismo, desde la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata y la red Mar del Plata Entre Todos revelaron que cuatro de cada diez familias marplatenses dejaron de pagar las cuotas de la educación privada por el impacto económico que provocó la pandemia.

La falta de acceso a una computadora, celular y conexión a Internet generó que muchos estudiantes abandonaran la cursada. Desde el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) reconocieron su preocupación por la importante deserción escolar que se acusa en los establecimientos de Mar del Plata.

Pero la cuarentena y la pandemia también causaron serios problemas puertas adentro de las instituciones, que con el correr de los meses vieron cada vez más comprometida su situación financiera y lograron subsistir gracias a la asistencia del Estado mediante el cobro del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) y la propia ayuda de los docentes.

Según un relevamiento de Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la provincia de Buenos Aires (Aiepba), desde el inicio de la emergencia sanitaria hasta agosto, el 66% de los colegios se endeudó para pagar salarios y el 81% suspendió el pago a proveedores. La profunda crisis económica en la que se vieron envuelta algunas instituciones que no pudieron hacer frente al pago de alquileres, sueldos y otros gastos obligó a al menos tres instituciones de Mar del Plata con décadas de trayectoria a cerrar sus puertas.

El primero de ellos fue el jardín Decroly que en mayo decidió cerrar, acuciado por la alta deserción: de 130 niños solo quedaron 36. Luego fue el turno del jardín de infantes Acuarela: tras 30 años de funcionamiento, 15 docentes fueron desvinculados y 90 niños debieron cambiar de establecimiento en el nivel maternal e inicial. El tercer y último caso, acaso el más resonante, fue el cierre del colegio San Andrés del Mar - con 25 años de trayectoria - que se concretó a fines de octubre y dejó a 50 docentes sin trabajo.

En este marco, desde Aiepba advierten que el ciclo lectivo en 2021 estará signado por una reducción de matrículas y el cierre de grados y niveles por la reducción de matrícula que se acusa.

La vuelta a clases en pandemia

Ante este panorama, el Consejo Federal de Educación aprobó a principios de octubre el regreso de las clases presenciales con protocolos en cada jurisdicción en base a tres indicadores: nivel de circulación del virus; la comparación de casos de los últimos 14 días y la disponibilidad de camas; y la situación edilicia.

A lo largo de la cuarentena los estudiantes marplatenses se habían manifestado en distintas oportunidades para pedir por la vuelta a las aulas. Finalmente la Provincia resolvió autorizar el regreso de las clases presenciales en grupos de hasta diez estudiantes por el riesgo medio que supone la situación sanitaria en General Pueyrredon.

Bajo esta situación, la administración bonaerense confirmó el regreso a las aulas para el 1° de marzo de 2021. Sin embargo, los sindicatos de los docentes ponen en duda la vuelta a la presencialidad por las condiciones edilicias de la mayoría de los edificios de los establecimientos.

En el ámbito universitario, en tanto, la vuelta a las clases presenciales fueron habilitadas a fines de noviembre. Alrededor de 800 estudiantes de los últimos años de las carreras de Física, Química, Bioquímica, Enfermería, Medicina y Ciencias Agrarias retornaron de manera escalonada a los laboratorios y prácticas de campo para completar actividades claves que quedaron pendientes en el transcurso del primer y segundo cuatrimestre.