Antes de ser calle

4 de Febrero de 2021 12:01

Maradona ya tiene su calle en Mar del Plata

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota
Maradona ya tiene su calle en Mar del Plata.

En medio de los pedidos para que distintas calles lleven el nombre de Diego Maradona desde este espacio se revela que la ciudad ya tiene su calle Maradona. ¿Por quién es?

No nació en una villa pero estuvo ligado a esa humilde expresión de ayudar a enfrentar la adversidad desde otro campo de juego, la medicina.  Entre las frases que lo retratan se encuentra una que lo pinta de cuerpo entero: “Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado”.

 

El otro Maradona

Es mucho menos conocido que su homónimo, pero en este Maradona se puede reflejar múltiples historias de hombres y mujeres que en lugares alejados y con escasos recursos trabajan por la salud de comunidades pequeñas y su gente. Esteban Laureano Maradona nació el 4 de julio de 1895 en Esperanza, Santa Fe, donde su padre se encontraba circunstancialmente para inaugurar el Primer Congreso Agrícola del país.

Fue el noveno hijo del matrimonio de Encarnación Villalba y Waldino Maradona. Más tarde, la familia se trasladaría a “Los Aromitos”, una estancia en Barrancas, que su abuela había heredado sobre las costas del Río Coronda, también en Santa Fe, donde pasó su infancia.

 

Cursó sus estudios secundarios en la capital de la provincia y más tarde se trasladó a la Capital Federal para estudiar medicina en la Universidad de Buenos Aires. En 1930 se graduó de médico y viajó a Resistencia, Chaco, donde instaló un consultorio.

Desde allí se trasladó a la Isla del Cerrito, donde la lepra hacía estragos e impulsó la construcción de un lazareto para la atención de los enfermos.

Publicó numerosos artículos en importantes medios y fue un referente médico sobre diversos temas como lepra, lactancia e incluso sobre los alcances de la ley 9.688, de accidentes de trabajo, donde cosechó no pocas enemistades por asesorar a los trabajadores sobre cómo defender sus derechos.

Partió entonces rumbo a Paraguay donde comenzaba la Guerra del Chaco Boreal. Ofreció sus servicios de médico y, aunque pasó un tiempo en prisión sospechado de espionaje, pudo ejercer su profesión en el Hospital Naval, donde fue designado director.

En Paraguay se enamoró de Aurora Ebaly, una muchacha de 20 años que murió de fiebre tifoidea en diciembre de 1934. Al terminar la guerra, Maradona regresó a la Argentina y se encontró con su destino de médico rural en Estanislao del Campo. 

Cobraba muy poco e incluso atendía gratis a los habitantes de las comunidades indígenas del lugar formada por tobas, matacos, mocovíes y pilagás.

Escribió varios libros en el transcurso de su vida y en 1986 volvió a su provincia natal donde terminó sus días. Su vida fue dedicada a la profesión acorde con su ser, despojado de lujos y cercano a la naturaleza y la simplicidad de los lugares pequeños y rurales.

 

No es el Maradona que deleitó a generaciones con sus maravillas en una cancha de fútbol pero sí, para muchos, conocerlo fue como conocer la mano de Dios.

Murió el 14 de enero de 1995 a los 99 años.

En abril del año 2000 en el Concejo Deliberante local se sancionaba la ordenanza 13293 por medio de la cual se le imponía nombres a las calles de los Barrios Playa Serena y San Jacinto. A la hasta ese momento 441 (Ex7) se le impuso Maradona, pero no Diego Armando, sino Esteban Laureano.

Compartir
Compartí esta nota