El padre Varetto y una vida muy cristiana en Mar del Plata

El padre Luis Varetto es una de las figuras más recordadas por la comunidad de la ciudad de Mar del Plata. Su obra trasciende la parroquia San José. Se lo recuerda por el grupo Scout, Guías, el cine Don Orione y, sobre todo, por su amor al prójimo.  

El padre Varetto fue un ejemplo de coherencia entre vida y prédica.

6 de Julio de 2024 12:27

Véneto es una región ubbicada en el norte de Italia. En esa región existe un pequeño pueblo llamado Mira, donde el 16 de abril de 1908, nació el padre Luis Varetto.

Cuentan que, durante la Primera Guerra Mundial, él junto a otros niños, mientras sus padres estaban en la resistencia, recorrían los lugares donde dormían las tropas enemigas y tiraban sus armas al río.

Estudió como pupilo en Mira y en Venecia, perfeccionándose en carpintería y ebanistería. Más tarde conoció a quien sería su maestro, Luis Orione (será reconocido como Don Orione más adelante) y lo ingresó a la vida sacerdotal.

En 1936 llegó a Buenos Aires y, diez años después, en 1946 se ordenó sacerdote para ser trasladado a Mar del Plata, a la parroquia San José, donde permaneció hasta su muerte.

El padre Varetto dejó una huella muy profunda en la comunidad marplatense. Su imagen y su obra quedaron ligada a la memoria de muchas generaciones de marplatenses por su presencia y por la impronta que le dio al trabajo solidario y con la familia, desde su actividad docente, social y comunitaria, teniendo como principal objetivo el bienestar de niñas, niños y jóvenes.

El realizador, docente e investigador audiovisual Miguel Monforte en el año 2019 presentó el documental biográfico El camino del Padre Varetto. Él mismo escribió el guion e hizo la dirección y hoy recuerda que “Se trata de un trabajo audiovisual que nació a partir de un taller express de cine documental y luego se desarrolló como una obra independiente. Pero Varetto hizo tantas cosas que tuvimos que buscar qué fue lo más relevante para poder hacer el cortometraje primero. Entonces empezamos por el grupo Scout y nos contactamos con la gente que fueron sus primeros seguidores y con su sobrino Luis Varetto, que había pertenecido a ese grupo también, para hacer las entrevistas. Todo eso nos llevó bastante tiempo, como cinco años, porque cada vez que buscaba información se iban abriendo cosas nuevas sobre su vida y su obra. Pero llegó el momento en el que tuve que hacer un primer montaje, porque para mí lo importante era presentárselo a la gente que había dado su testimonio. Y ese día nos dimos cuenta de que algo, nos dimos cuenta que faltaba la voz del padre Varetto. Entonces alguien dijo: ‘Hay un casette que se grabó donde está el padre Varetto contando anécdotas en un fogón’, y otro dijo, ´Sí y fulano lo tiene grabado en vhs´. Y después apareció una película en 16 mm y así fuimos encontrando mucho más material y ya no solo tenía fotos y recuerdos, sino también su voz y lo tenía vivo a él, por decirlo de laguna manera. Entonces empezamos a preparar el documental”.

Varetto fundó en el año 1949 el Batallón de Exploradores José Manuel Estrada, hoy Grupo Scout 303.

La obra y los testimonios de la comunidad, y no solo de la parroquia San José, sino de toda la ciudad de Mar del Plata, son muchos. Pero sin dudas hay dos instancias que señalan la fuerte presencia del padre Varetto en esta comunidad: su paso por la dirección de la Escuela de Artes y Oficios Pablo Tavelli, donde fue docente también de carpintería y ebanistería, y la fundación en el año 1949 del Batallón de Exploradores José Manuel Estrada, hoy Grupo Scout 303 y en 1966 la Comunidad Guía 136, que lleva su nombre. Al padre Varetto se le reconoce la acción de promover a través del movimiento Scout y de Guías Argentina un método educativo para niños, niñas y jóvenes. Por todo su trabajo fue que en el año 1976 recibió de la institución Madre del Scoutismo Católico la mayor condecoración al Mérito Scout, la Cruz de San Jorge.

También se le reconoce la construcción de la Colonia que la Obra Don Orione tiene en Bariloche y de la Villa Padre Varetto en Sierra de los Padres, perteneciente a la Asociación Amigos de los Scouts y Guías Don Orione (hoy el acceso a Sierra de los Padres tiene su nombre en calidad de reconocimiento).

- ¿Qué recordás de la primera vez que escuchaste su voz? ¿cómo era esa voz y qué trasmitía?

- Es muy interesante eso, porque era bien italiano. No hablaba cocoliche, él estudió acá por muchos años, hablaba bien el castellano, pero en un tono bien italiano y a mí, lo que me llamó la atención, era el amor que trasmitía siempre. Eran un hombre que había pasado de todo en la Primera Guerra Mundial con sus hermanos y padres, a quien perdió de muy chico, pero era una voz firme, con mucho amor hacia los chicos. Eso lo recordaban todos, siempre destacaban cómo se refería a los chicos de un modo muy amigable, no distante, no ponía asimetría, sino al contrario, ese tono italiano que además siempre hablan de un modo muy claro, no hay intelectualidad de por medio, sino justamente, el ejemplo terrenal, la cosa siempre bien clara y tenía mucha llegada a los chicos. Por ejemplo, el grupo Scout viene de una formación más rígida, pero con mucho respeto y de mucha confianza también, entonces, eso lo originó Varetto. A mí me resultaba muy familiar, al ser yo descendiente de italianos, parecía que escuchaba a un tío.

El documental El camino del padre Varetto puede verse en la plataforma CINE AR Play.

La llegada de Varetto a los más jóvenes era notoria y aún hoy es reconocida. Según Monforte, él lo tomaba como una misión, como una promesa que le había hecho a su maestro. “En la última visita que hace a Mar del Plata Don Orione, le dice a él: ´No me abandones los chicos, seguí adelante´. Y eso lo tenía muy presente Varetto, se lo debía a don Orione y tenía mucho énfasis para él. Aparte de la cantidad de cosas que hizo que se derramaban en el resto de toda la familia de cada uno de esos jóvenes, eso era lo que él quería. Aparte de la educación formal en la escuela Tavelli, él incorporó otro tipo de actividades sumando a toda la familia. La tenía muy clara y de un modo muy sencillo”, cuenta.

Otro de los mojones de reconocimiento del padre Varetto es la construcción y dirección del cine Don Orione. En la misma línea que el cine Don Bosco, se convirtió rápidamente en un lugar de reunión para toda la familia. Un espacio que, además, era elegido para realizar festivales o muestras de teatro.

Monforte recuerda que, “Eso fue muy lindo y muy interesante, hablamos de la década del 50 o 60. El cine estaba dentro de la misma obra en San José, pero bueno, como pasa muchas veces y como pasó con el Don Bosco, después terminó en más aulas para dar clases o ese tipo de cosas que se fueron perdiendo con el tiempo. Él tenía muy en claro la importancia del cine, la participación de los mismos alumnos que eran los proyectoristas, y se originaba toda una movida de actividades que él se ponía al hombro y después dejaba que los demás participen. Fue una época muy rica que muchos recuerdan con mucha nostalgia”.

- ¿Sabés qué proyectaban o cómo era toda la movida del cine?

- En general eran películas para chicos o para toda la familia, era medio tipo cine Don Bosco, pero que no tenía tanta promoción. Se cuentan anécdotas como que también ser proyectaban películas en Sagrada familia, pero era la misma. Entonces, cuando se terminaba un rollo, salía uno de los chicos en bicicleta con el primer rollo y lo llevaba al otro lado, que tenían que esperar a que se terminara el segundo en el Don Orione para poder ver el final de la peli, por ejemplo.

El cura Varetto supo ocupar su lugar y, como dijimos, dejó su huella en esta comunidad. Todo lo que creía que aportaba a la comunidad lo enfrentaba y lo ponía en marcha, todo a sus espaldas. Cuentan que lo apodaban “pobre viejo”, ya que cada vez que iba a pedir ayuda a negocios y empresarios así se presentaba. Dicen también que era imposible decirle que no porque sabían de sus motivos honestos, humildes y solidarios. “Salía a pedir a los negocios y a los empresarios algo para este pobre viejo, eso mucho a la curia no les gustaba, pero a él le interesaba solo ayudar. Tuvo muchos líos por eso, pero él iba para adelante, él estaba convencido y lo hacía. Por eso tuvo mucha gente que lo apoyó y mucha otra en contra, así como presiones muy fuertes que al final lo afectaron porque ya era grande. Tuvo una vida muy cristiana, lo que predicaba lo vivía y eso lo llevó a tener algunos problemas, pero él siempre iba para adelante”, enfatiza Monforte.

La llegada de Varetto a los más jóvenes era notoria y aún hoy es reconocida.

Tras una larga enfermedad, a los 81 años, el 28 de junio de 1989 falleció el padre Varetto. Contaba en su haber 53 años de profesión religiosa y 42 de sacerdocio. 46 de esos años los pasó en Mar del Plata.

Sus restos fueron enviados al cementerio del Pequeño Cottolengo de Claypole, recién 25 años después (2014) se logró que volvieran a la ciudad de Mar del Plata. Hoy se encuentra en el ingreso de la parroquia San José. El entonces obispo Marino, el día que sus restos llegaron a la ciudad, manifestó: “la presencia de sus restos ayudará a recordar su obra social que, al mismo tiempo de ser religiosa, tuvo una lúcida intuición pedagógica. Como lo dijo el Santo Padre: evangelizadores con espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan”.

Hoy sus restos se encuentra en el ingreso de la parroquia San José.

Con esta secuencia termina el documental El camino del padre Varetto. Un material que busca dar testimonio y prueba de la obra del padre Varetto, pero también del recuerdo vivo que la comunidad de Mar del Plata tiene con él. “Uno puede decir que fue el primer director de la escuela Pablo Tavellli, que tuvo mucha llegada a lo familiar, más allá de la obra en Bariloche o en Sierra de los Padres, o la injerencia que tuvo con los Scouts y las Guías. Pero hay que decir también que era mucho el afecto que tenía para con la gente, por eso lo adoptaron como un padre, como un amigo, como un abuelo, y por eso también se lo trasmitían a sus hijos y a sus nietos. La figura de Varetto está omnipresente en cientos de familias y no solo con un énfasis en la formación profesional, sino también como alguien que, cada vez que uno anda con problemas, recurre a pensar en Varetto casi como qué hubiese dicho o hecho él. Es muy espiritual lo que sucede y la gente que se emociona aún hoy recordándolo, trata de mantenerlo en su memoria. A mí me pareció fabuloso”, respondió Monforte ante la pregunta sobre el espacio relevante que ocupó el padre Varetto en esta comunidad.

Muchos lo recuerdan caminando con su sotana negra y su boina por la Avenida Independencia, otros lo traen a la memoria por lo que hizo por sus padres o sus abuelos. El padre Varetto, un cura obrero que trabajó de manera incansable hasta el final de sus días

 

(*) El documental El camino del padre Varetto puede verse en la plataforma CINE AR Play.