Ronaldinho nunca duerme: la loca idea que ideó para ir de fiesta tras su vuelta de Europa

Genio dentro de la cancha y personaje fuera de ella, Ronaldinho volvió a Brasil para jugar en Flamengo y protagonizó una de las anécdotas más increíbles de su carrera, donde el fútbol quedó en segundo plano frente a la noche y la diversión.

Genio dentro de la cancha y personaje fuera de ella, Ronaldinho volvió a Brasil para jugar en Flamengo y protagonizó una de las anécdotas más increíbles de su carrera, donde el fútbol quedó en segundo plano frente a la noche y la diversión.

24 de Enero de 2026 10:35

Por Redacción 0223

PARA 0223

Ronaldinho siempre fue sinónimo de talento, sonrisa y libertad. Cuando regresó a su país para fichar por Flamengo en 2011, muchos pensaron que el crack brasileño iba a enfocarse de lleno en recuperar su mejor versión futbolística. Sin embargo, fiel a su estilo, Gaúcho demostró que su relación con la fiesta seguía tan vigente como su magia con la pelota.

Instalado cómodamente en su casa, Ronaldinho tuvo una idea tan brillante como polémica: comprar una discoteca ubicada justo enfrente de su domicilio. El problema no tardó en aparecer. Las constantes salidas nocturnas y las celebraciones interminables comenzaron a molestar a la dirigencia del Flamengo, que le pidió explícitamente que bajara un cambio y se enfocara en lo deportivo.

Lejos de obedecer, Ronaldinho fue un paso más allá. Para evitar a la prensa y seguir con su vida nocturna sin levantar sospechas, solicitó al ayuntamiento los permisos necesarios para construir un túnel que conectara directamente su casa con la discoteca. La intención era clara: ir y venir sin que nadie se enterara de sus fiestas.

El proyecto, sin embargo, fue rechazado por las autoridades municipales, que le negaron los permisos correspondientes. Pero ni siquiera eso logró frenar al ex Barcelona y Milan. Ronaldinho simplemente cruzaba la calle cada noche y celebraba como si nada, aun sabiendo que su club no estaba nada contento con la situación.

Esta historia resume a la perfección la dualidad de Ronaldinho: un futbolista extraordinario, capaz de lo imposible con la pelota, y un amante declarado de la noche y la fiesta. Un personaje irrepetible del fútbol mundial, que incluso cuando intentó esconder sus salidas, terminó regalando una anécdota que sigue dando vueltas por el planeta.