La deuda con billeteras virtuales alcanzó un récord

Las familias argentinas destinan un tercio de sus ingresos a saldar deudas con fintechs y préstamos no bancarios, mientras la morosidad familiar llega a su nivel más alto desde 2010.

Actualmente, las familias destinan el 33% de sus ingresos a pagar saldos de billeteras virtuales y préstamos no bancarios.

28 de Enero de 2026 14:35

Por Redacción 0223

PARA 0223

La salud financiera de los hogares argentinos atraviesa una crisis profunda, impulsada por un crecimiento sin precedentes en el crédito otorgado por plataformas digitales. Actualmente, las familias destinan el 33% de sus ingresos a pagar saldos de billeteras virtuales y préstamos no bancarios, un porcentaje que no había sido registrado antes y que ha mostrado un aumento constante desde marzo de 2025.

Este fenómeno se suma a la deuda acumulada con la banca tradicional, elevando el endeudamiento total al 140% de los ingresos mensuales de los hogares. Un dato alarmante es el incremento en los créditos clasificados como "irrecuperables", es decir, aquellos con más de un año de mora, que pasaron del 2,6% al 6,4% en solo doce meses.

La morosidad familiar alcanzó en noviembre de 2025 un 8,8%, cifra que representa el nivel más elevado desde 2010. Este aumento fue más pronunciado en las fintechs, donde el 21,4% de la deuda presenta irregularidades en el pago, triplicando el 7,4% registrado el año anterior.

En términos económicos, esto significa que de los $12,6 billones prestados por el sistema no bancario, aproximadamente $2,7 billones están en situación de impago o con dificultades para su recuperación.

Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, explicó: "Muchas personas que tienen acceso a crédito formal no les alcanza para llegar a fin de mes y usan mecanismos alternativos. Las cuotas en los últimos años se licuaban con la inflación, ahora no se licúa más".

Además, el estrés financiero también afecta a los bancos tradicionales, aunque en menor medida debido a la modalidad de cobro por débito automático. La mora en préstamos personales alcanzó un récord del 11%, mientras que la irregularidad en tarjetas de crédito subió al 8,4%, multiplicándose por seis en comparación con 2024.