Dinero, sangre y "aprietes": Qué sucede con el sistema cuando un empresario inmobiliario decide romper todas las reglas del juego
Gonzalo debe recuperar dos millones de dólares para vengar su pasado. Una trama de corrupción inmobiliaria y violencia donde Jenny, "la Pájara", emerge como el enigma central de este crudo western moderno sobre la corrupción y el poder. La Pájara es la novela de Juan Federico von Zeschau que ganó el premio Futurock 2023.
En las fronteras de lo legal, donde el asfalto porteño se funde con el salitre de la costa bonaerense, el dinero no duerme: se entierra. Gonzalo, un empresario inmobiliario que conoce mejor los grises de la ley que los blancos de un contrato, tiene siete días para cambiar su destino. El objetivo: dos millones de dólares líquidos. La meta: comprar un campo, expandir su imperio y vengar, de una vez por todas, la memoria de sus padres.
La premisa de La Pájara (ganadora del Premio Futurock 2023) es un disparo en la oscuridad. Gonzalo posee la fortuna, pero la tiene atrapada en cajas de seguridad, cuentas en el exterior y, en un gesto casi cinematográfico, en bolsas Ziploc ocultas en baldes bajo la tierra de su jardín. El conflicto estalla cuando intenta "hacerse del efectivo". En ese preciso instante, la estructura de su sociedad ilícita empieza a crujir. “Empieza a crujir la relación con sus socios y testaferros, todo se vuelve cada vez más complicado. En este recorrido de 'aprietes', lo acompaña Jenny, alias 'la Pájara', quien además de ser su testaferra lo protege en esta búsqueda”, cuenta su autor, Juan Federico von Zeschau.
Escenarios liminales
El escenario donde transcurre la acción no es Mar del Plata, pero late en sus alrededores. Nos ubicamos en Las Mercedes, un pueblo ficticio que bien podría ser La Caleta, Mar de Cobo o Santa Clara del Mar. Allí se despliega una trama de "western bonaerense", donde el territorio se disputa a fuerza de ver quién pone el primer alambrado, la primera bajada de luz o el primer golpe de presión. “Hay otro empresario interesado en comprar el campo. Una de las formas que encuentra para presionar a Gonzalo y a la Pájara es usurpando sus lotes: los ocupa, los cerca y se los apropia. Esto convierte la trama en un enfrentamiento por el territorio en un espacio situado en los márgenes. Quise jugar con esa idea de western y trasladar la acción a las afueras, a un escenario más agreste y liminal”, manifiesta el autor.
La sombra que protege: ¿Quién es la Pájara?
Aunque Gonzalo mueve los hilos, el alma de la novela reside en Jenny. Ella es mucho más que una guardaespaldas, es una profesional de la violencia que forjó su lealtad en la cárcel mientras acompañaba a la madre del protagonista. Juan asegura: “Es en la única en quien Gonzalo confía”.
—¿Por qué el libro lleva su nombre si el protagonista es otro?
—El protagonista es Gonzalo, la narración es una tercera persona omnisciente anclada en su punto de vista. Sin embargo, con el desarrollo de la novela y la escalada de violencia, la Pájara cobra relevancia. Al ser una profesional de la fuerza, estuvo presa y sabe de armas, su figura se vuelve fundamental. La relación entre ambos se profundiza y él deposita en ella una confianza ciega. Es un personaje enigmático. Originalmente, el libro se titulaba Chimangos, pero el jurado, integrado por figuras de la talla de Agustina Bazterrica, Hinde Pomeraniec y Sergio Olguín, supo ver que el misterio gravitaba sobre ella. Jenny es el enigma que camina junto al empresario, la que domina las armas y los silencios, convirtiéndose en el personaje más magnético de esta historia de corrupción privada.
Entre el realismo sucio y el estilo "tarantinesco"
Von Zeschau no es un extraño en estos terrenos. Politólogo de formación y con experiencia en el sector inmobiliario, vuelca en estas páginas detalles técnicos sobre los "dibujos" contables y el flujo de información en oficinas estatales para la toma de lotes. No obstante, su escritura escapa del simple documento periodístico: “A veces la realidad supera la ficción, pero mi apuesta va hacia el grotesco y lo desbordado”, explica. Y agrega, “Me interesaba trabajar la corrupción en el sector privado. No diré que está poco explorada en la literatura, pero me resultaba muy atractivo escribir sobre un empresario inmobiliario corrupto y hacer esa ficción verosímil”.
—¿Qué rescatas de la devolución del jurado?
—Me quedó muy presente lo que dijo Hinde Pomeraniec. Ella conoció a Piglia y me dijo que a él le hubiera gustado mucho mi novela por sus vínculos con Plata quemada y su estilo narrativo. Me entusiasmó mucho, ya que veo que mi literatura dialoga con la de Sergio Olguín, el "Turco" Asís o Soriano.
La Pájara es, en última instancia, una disección de cómo responde el sistema cuando uno de los suyos se sale del guion. Es una novela donde el lenguaje define quién sobrevive. Mientras Juan Federico von Zeschau prepara la reedición de su primera novela, Fuego amigo (2016), a través de la editorial El Cuaderno Azul, La Pájara se consolida como una lectura esencial para quienes buscan una historia que no solo acelere el pulso, sino que se atreva a mirar debajo de la alfombra de los negocios que construyen nuestras ciudades.
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